Es que no tienen más que ver la imagen. Y volver a verla. Y recrearse. Pau Gasol fue “martilleante”, aupando al F.C. Barcelona al título de Copa del Rey, en su edición del 2001, del mismo modo que sus compañeros, alentados por Francisco Elson, auparon en hombros a la nueva figura de nuestro baloncesto. No había respuesta en aquel momento a un dominio tal.
Días antes, las gaviotas habían creado un problema en las instalaciones del Martín Carpena, concretamente del techo, porque se comían la goma que lo recubría y produjeron goteras. Días después, el brazo de Pau Gasol, arriba, muy arriba, había creado un problema al resto de equipos que se pasaron por esta edición de Copa, concretamente del ‘techo’, porque nadie se pudo sacudir mentalmente el apabullante dominio de Pau Gasol. “Es muy bueno” declaró Oscar Quintana, entrenador de Jabones Pardo Fuenlabrada, primera víctima de la travesía del chico de Sant Boi. “Si quieren que tenga minutos, que nos lo cedan a Fuenlabrada. Prometemos de 30 a 35 por partido”.
Pau Gasol era tan bueno y tan polivalente, que Aíto García Reneses lo utilizó como alero el curso anterior, el primero en el que jugaba minutos de forma constante. Y Alberto Herreros quedó estupefacto ante la esbelta estampa de aquel chaval de 2,14 con la misma movilidad que él, respuesta defensiva sobre el máximo artillero blanco. “Me gusta jugar en la posición de “3”, porque es donde más cómodo me siento” declaraba nuestro protagonista un par de meses antes a la revista GIGANTES. “Es normal, porque siempre lo he hecho así. Sin embargo, jugar de “4” me ha venido muy bien. Te ves obligado a luchar con jugadores muy fuertes, aguantar la lucha por el rebote”. Con su evolución, el pavor que infringía junto a Roberto Dueñas en las inmediaciones del aro, era la clave del éxito defensivo de aquel Barça.
Pero una infausta noche de jueves, 11 de enero, fuertes dolores intestinales son señal inequívoca de un ataque de apendicitis, que es operado esa misma noche, ingresado aquel fin de semana y obligándole a no poder reaparecer hasta el 10 de febrero. ¿Y que sucedió en aquel mes? Pues que los azulgranas se jugaban los octavos de final de la recién creada Euroleague, como primeros de grupo, ante la Benetton Treviso, cuartos del suyo, sin su participación, que hasta entonces estaba siendo de lo más positiva (25 minutos, 18,5 puntos de media y 65,5% en tiros de campo en la máxima competición continental). Y se le echó de menos en demasía. Con 20 años, resultaba así de importante. La Benetton les derrotó en el playoff al mejor de 3 encuentros, primero en el Palau (85-86) y posteriormente en el Palaverde de Treviso (99-82), echando por tierra los hombres de Aíto un 30-48 a 2 minutos del descanso, con un parcial de salida en la reanudación de 18-0, para un final de 99-82 y la consiguiente eliminación… en febrero. Y otra vez, los truenos volvieron al Palau y en particular, sobre Aíto como máximo exponente… hasta que regresó Gasol.
Todos los malos augurios se fueron de un plumazo. Pau firmó un 3 de 3 en triples (y 11 puntos en 11 minutos) a su vuelta ante Tau Cerámica y se presentó en la Copa con ese plus que sin él, el panorama se complicaba. Ni fuenlabreños ni valencianos tuvieron opción alguna previo a la final, donde se enfrentaron al Real Madrid (80-77). Esta fue su actuación.


















