LA NUEVA Y CONDENSADA ESENCIA DE NUESTRA LIGA

En 03:25 del arranque del partido en Valencia, el pequeño base de 1,74 de estatura, Darius McGhee, llevaba ya 8 puntos anotados. Dos triples entre su anotación de un jugador, cuyo ojo certero y elegante suspensión le hacía parecer infalible de cara al aro. El electrónico marcaba un 6-14 y el Roig Arena, enmudecido, sorprendidos a lo que estaba viendo. McGhee, director de juego del ILERNA Lleida, es una de las caras totalmente novedosas en esta temporada de Liga Endesa. Pocos pudieran asumir que tan solo 174 centímetros supondrían este impacto (21 puntos finales, con 4 de 9 triples incluido). Su fácil mecánica de tiro nos hace predecir que él será de los baluartes de la campaña 26/27. Y créannos, no está solo. Hay un buen puñado de jugadores que, en “tarros pequeños”, llegan a nuestra competición como auténtica novedad, trayendo con ellos las mejores fragancias de lo que el aficionado reclama de este divertido juego, que es el baloncesto.

UNA HISTÓRICA Y SONADA REVOLUCIÓN

               Viendo la que se nos avecina en este curso de Liga Endesa, no podemos más que acordarnos de una situación semejante, más impactante si cabe (por la rareza que supuso), en la historia de la ACB. Miren, la famosa huelga durante la preparación de los Juegos de Barcelona’92 (les recomendamos fervientemente el serial “La pesadilla española en Barcelona’92” de Endesa Basket Lover), trajo por primera vez a nuestro baloncesto lo de los tres extranjeros por equipo (estadounidenses, en la mayoría de los casos). Y con ello los clubes se abrieron a una tipología diferente del extranjero en cuestión. Ya no solamente eran hombres altos (déficit histórico en nuestro país, suplido por la calidad desde el otro lado del charco), sino que se aventuraban a elegir posiciones como escoltas y hasta bases. Exceptuando en casos muy, muy concretos, como George Karl cuando se hizo cargo del Real Madrid, donde contó con los bases Mike Anderson y Dennis Nutt o el recordado Wayne Freeman, también base en Huesca, traído por Arturo Ortega), los dos extranjeros se reducían a “armarios” en la lucha bajo los tableros o “máquinas de anotar” desde la posición de alero. Ni bases ni escoltas. El siempre explosivo Kenny Simpson, que le valió una liga al Barça, fue un rara avis que Aíto García Reneses se sacó de la manga en la posición de escolta.

               Pues bien, en la temporada 92/93, las necesidades de bases y escoltas fueron cubiertas por jugadores con muchísimo talento. Lo primero porque daban un plus de ritmo a los equipos, enorme explosividad y, además, eran más baratos que los jugadores interiores, pues de Estados Unidos (desde donde se contrató a la mayoría) eran ejércitos los chicos cargados de talento que, no teniendo sitio en la NBA, difícilmente encontraban sitio en Europa, de no ser por algún aventurado club italiano. Cuando Estudiantes tenía la plantilla perfilada y quería disponer de un tercer extranjero, a la oferta de un jugador contrastado, el escolta croata Danko Cvjeticanin, fue un poco con “son lentejas” de cara al agente. “No disponemos de más de 20 millones de pesetas”. Su rendimiento fue extraordinario, hasta el punto de relegar a una vaca sagrada en la plantilla, como era Rickie Winslow. Pero es que el Cáceres recién ascendido a la ACB, se hizo con los servicios de un joven base de 23 años, aún con cara aniñada, que siendo de raza blanca, saltaba como el demonio (algo que llamaba mucho la atención), auténtica máquina de anotar: Kevin Pritchard, actual presidente de operaciones de Indiana Pacers, general manager de los Blazers de Portland y de los propios Pacers, antes de esta exitosa carrera en los despachos, mostró su facilidad anotadora por tierras extremeñas durante aquella temporada en las pistas ACB… por el irrisorio precio de 13 millones de pesetas. Y otra institución, el también escolta croata Velimir Perasovic, fichó por DYC Breogán, que automáticamente se hizo con el liderazgo de los lucenses.

               Mark Tillmon, ex base de Georgetown, en Elosúa León, Eric Johnson (hermano del “microondas” Vinnie Johnson de los Pistons) en Valencia Basket, Rimas Kurtinaitis (que suplió durante las primeras fechas en Huesca a Valery Tikhonenko), David Lee Scott en Granollers o Johnny Moore en Valvi Girona (el base de San Antonio Spurs en los 80, que compartía titularidad con Artis Gilmore y George Gervin en la mayor élite de la NBA), fueron algunos de los nombres que circularon por nuestras pistas. Y nos dejamos dos, de los que dejaron huella de verdad, fichados por el estadounidense Tim Shea, huésped del banquillo de Coren Orense, que se aventuró a una pareja base-escolta para la historia de la ACB: Andre Turner y Chandler Thompson. Por ello Ourense fue pilar de nuestra competición durante un par de años. No era para menos. El colmo fue que, a la marcha de Turner a Zaragoza, su sustituto fue Darrell “Astronauta” Armstrong, que eso ya eran fuegos artificiales.

               Con esa primera venida de suerte dispar, fueron aterrizando otros. La amplitud de los mercados, la ley Bosman, la entrada de europeos de todo tipo y los hoy tan familiarizados “cotonú”, abren el abanico de posibilidades a lo que tenemos hoy día. Pues bien, en esta Liga Endesa 26/27, estamos ante una revolución de hombres pequeños de una calidad inusitada, caras totalmente novedosas que han llegado a nuestra liga, para revolucionarla. Quizás, el que hasta 7 equipos hayan superado los 100 puntos en la primera jornada, no sea casualidad y que los entrenadores puedan subir el tempo de sus plantillas con los jugadores que, a continuación, vamos a destacar.

LAS NUEVAS -E ILUSIONANTES- CARAS

Todos bases (en ocasiones, jugarán como escoltas), todos nuevos en Liga Endesa, todos desconocidos en el aficionado medio que ya dieron buena cuenta en la primera jornada de competición, sea de nuestra liga doméstica o de Europa. Son bastante jóvenes, con el denominador común de ser notables anotadores y que, no solamente para sus entrenadores (aunque su juventud les lleve, posiblemente, a más de un dolor de cabeza), sino para los aficionados, serán un festín en los que apoyarse. Vamos con ellos:

T.J. Shorts. Base.  28 años. 1,75. Valencia Basket. Es el más afamado de todos por su larga trayectoria en Euroliga. Se marcó 12 puntos en los últimos 5 minutos en su intento por dar a Valencia Basket una victoria que no llegó. Le está costando aún su encaje y role en el equipo dentro de un organigrama en la que, la mayoría de las piezas, son nuevas. Todo busca su sitio estos primeros días en el Roig Arena. Pero su calidad está fuera de toda duda. 26 puntos en el debut de Euroliga ante Besiktas, este pequeño base que se ganó la fama en Paris Basketball tras aupar a Telekom Bonn a ser campeón de la BCL, tiene ganas por demostrar muchas cosas al lado del Turia. Su frustración de no poder mostrar en Panathinaikos su verdadero baloncesto por la intransigencia de Ataman con sus sistemas, su encorsetamiento y falta de libertad en jugadores que ha que dejarles “volar”, se puede revertir en un deseo enorme por disfrutar en esta nueva experiencia taronja. Su dominio del tempo y del pick&roll, envenenando tal jugada con su gran capacidad anotadora (dominador de la media distancia), le hacen ser un jugador excitante. Debe ser uno de los líderes del vestuario por galones. De ritmo frenético cuando se lo propone.

Darius McGhee. Base. 27 años. 1,74. iLerna Lleida. Fue de las grandes sorpresas de la primera jornada. Quizás estemos hablando del director de juego con más talento que ha tenido este club a lo largo de su historia. Es posible que ni mida el 1,74 y sí pueda ser más bajo. Es igual. El tipo es rápido, muy rápido. Llegó a robar balones en mitad del dribling rival a velocidad de vértigo (3 recuperaciones desde el bote directamente). Tiene los mejores condicionantes técnicos que un jugador de su estatura pueda tener. Aunque parezca increíble decirlo, es terriblemente intimidador, precisamente por sus manos rápidas que hacen temer por el bote cuando se está a su lado. Como tiene hambre y ve una gran oportunidad en una competición como esta, es agresivo y sufrido en defensa. En ataque, puede tener una de las ejecuciones más precisas y rápidas del lanzamiento desde larga distancia. La seguridad que mostró en los triples, sobre todo en los primeros minutos, fue asombrosa. Vertical, le gusta mucho ir hacia el aro y tiene visión y facilidad para dar pases, de esos que muchos de sus colegas simplemente no se atreven a dar. Con él y con un buen pívot como Perrin, Gerard Encuentra posee un regalo con este equipo, al que pueda alzar a muy altas cotas. De momento, ganar en Valencia.

Lugo. Liga Endesa ACB de baloncesto. Jornada 1. Pazo provincial dos Deportes. CB Río Breogán – Asisa Joventut. Fotos:Carlos Castro/ACB Photo

Rasil Bolton. Base. 27 años. 1,90. Río Breogán. Tras cierto desencanto por DeWayne Russell el pasado curso, en Luego han apostado por un base seguro de los de toda la vida. Añadan que es potente físicamente y que sabe anotar. 17 puntos y 9 de 10 en tiros libres, lo que da una ligera idea de su tipo de juego. Aprovecha su corpulencia para entrar con mucha seguridad a la canasta, es sobrio y potente, sabiendo repartir a sus compañeros. De sus 7 asistencias el primer día, algunas de mucho mérito a su compañero Aleksa Ilic (otro digno de escribir sobre él en otros apartados) y con su compatriota Tevin Brown, parece que harán un buen combo. Buen tirador de 3 puntos, demostró en Lugo en la meritoria victoria ante ASISA Joventut (110-104) que sabe leer tempos, sobre todo cuando se les desafía corriendo, que con extrema facilidad saca los pases de contragolpe sin necesidad de amasar el balón y que, si hay que culminar, se hace. Desde la universidad de Gonzaga llega un base por el que, en sus anchas espaldas, Luis Casimiro puede posar el juego de los breoganistas.

J.D. Notae. Base. 27 años. 1,88. Kids&Us Manresa. Quizás tuvo el debut menos lucido de los que retratamos en este artículo, aunque sus 14 puntos en el debut, hemos de decir que fueron en los minutos finales, con el encuentro ya sentenciado (derrota de los suyos en Bilbao, 107-92). Es un combo que sabe anotar y podrá hacer mucho daño en las situaciones de dos contra dos. Se hace más grande de lo que mide y potente físicamente,  enorme dominador de balón y con un gran repertorio de tiros cortos cuando entra a canasta. No hay que perderlo de vista porque, desde la universidad de Arkansas crearon a fuego el virtuosismo en la improvisación, en la libertad de movimientos. Para tenerlo en cuenta.

James Akinjo. Base. 25 años. 1,85. MoraBanc Andorra. Es el base más base de todos. Nadie en la historia de la Liga Endesa debutó repartiendo 12 asistencias. Y desde todas las facturas, oigan. Es base para un equipo grande que tiene una oportunidad enorme de triunfar en nuestra liga de la mano de los andorranos. A pesar de ser uno de los más jóvenes de este grupo, posee un fuerte carácter que esperemos sepa conducir Zan Tabak (curioso que lo sentaba cuando consideraba que fallaba en alguna acción). Pero, ¿qué líder en pista no posee un carácter así? Ganador, de los de pocos tiros, pero de buenos porcentajes cuando lo intenta, tiene todo el juego en su cabeza, nada se le escapa de lo que pasa a su alrededor. Un jugador de muchos kilates que, sobre todo en Arizona y Baylor, dio un rendimiento extraordinario.

Brandon Childress. Base. 29 años. 1,83. Monbus Obradoiro. Si alguien amargó el debut a Akinjo en Andorra fue el base obradoirista Brandon Childress, que con 18 puntos y 4 asistencias, fue uno de los más destacados de su equipo. Tras varios años tanto en Grecia, Alemania y Turquía, ha llegado con mucha experiencia y con notable capacidad anotadora. Muy habilidoso para encontrar el hueco y matar en suspensión desde el pick&roll o en todas las disposiciones donde no sea bien defendido. En eso sí se parece a su padre, el mito Randolph Childress, de saber encontrar entre el desorden rival, la posición para levantarse y anotar. Excelente partido el suyo y esperan que, a ritmo del Miudinho, pueda triunfar en nuestra liga.

Justin Robinson. Base. 28 años. 1,85. F.C. Barcelona. Aunque jugó 9 partidos en Breogán hace dos cursos, por su escasa experiencia en Liga Endesa, también lo incluimos aquí porque puede ser de los jugadores más desequilibrantes de nuestra competición. Rápido hasta el éxtasis (el del aficionado, en este caso), con una verticalidad impropia de su escasa estatura, el increíble el control que tiene del cuerpo cuando salta, la facilidad para absorber el impacto con el cuerpo rival y seguir equilibrado y soltar, con total suavidad, su mano izquierda en la entrada, para anotar la canasta. Líder tanto anotador como del control en la pista, mucho más virtuoso y experimentado que lo mostrado en Lugo. Sus notables actuaciones en Paris Basketball (todo un Euroliga) el pasado año, no son una casualidad. El Barça busca en él un jugador en el que apoyarse en la anotación, que no todo su plantel cuenta con este talento.

Souley Boum. Base. 27 años. 1,90. UCAM Murcia. Pues su carta de presentación quedó bien clara y sus intenciones también, tras los 18 puntos anotados en Girona, a pesar de la derrota de su equipo (84-77). Cierto es que se jugó tiros triples con algo de precipitación (3 de 11) en un afán de demostrar su calidad desde el primer día. Pero es otro de los de marcar ritmo en el conjunto murciano. Esperamos mucho, como aficionado al baloncesto, de este jugador y de su brújula anotadora, mientras que todos aprenden del virtuosismo de su improvisación.

D.J. Steward. Base. San Pablo Burgos. 25 años. 1,88. Recoletas Salud San Pablo Burgos. Lo avisamos en el artículo previo al inicio de temporada. Este chico tiene magia. Tras una discreta primera parte, tiró del carro en la segunda hasta el punto que los suyos vieron cómo se les escapó un partido que parecía tener ganado ante los baskonistas (mucho mérito lo suyo para la victoria final). Es un auténtico globetrotter que, si de algo falló el domingo, el tiro exterior (1 de 6 en triples), supo resarcirse en Europa. Es muy joven aún y, quizás en madurez, el que menos de este grupo. Pero su calidad es superlativa, su capacidad innata para anotar, para ver el espacio o repartir la asistencia precisa, es infinita. Con la libertad que estamos viendo que da Porfi Fisac a este grupo en las primeras jornadas (y que, con tantos cambios, todos deben adecuarse), puede ser uno de los grandes atractivos ligueros. 15 puntos en 22 minutos y buscando posiciones de tiro… sencillamente, de donde no las había.

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