
Elena Buenavida: No jugó por un resfriado que le obligó a tener puesta la chaqueta (y hasta una toalla rodeándole el cuello) en el banquillo durante todo el partido. De sus delicias, ya hablamos en el anterior artículo de este Mundial.
Mariona Ortíz: Su veteranía cuenta y como segunda base (y hasta formando un terceto de bases en momentos determinados), resultó ser importante. Si sus números no fueron ayer brillantes es, porque,cuando ella debió hacerse vital, era en la tarea de calmar en los peores minutos ofensivos del partido (que, en ambos bandos, hubo minutos horrorosos), defender y repartir juego hasta volver a abrir la lata de los puntos. Con su talento individual, asumir que pone temple al servicio del equipo, algo que le han criticado -por falta de ello- en su carrera, es para valorar en su justa medida.
Maite Cazorla: Es la jefa en la dirección del juego. Quizás estemos ante el mejor momento de su carrera, por valía baloncestística y por experiencia. Es una maravilla, cómo repartió juego, cómo anotó los triples en momentos importantes, cómo supo aguantar en uno contra uno a sus adversarias (hasta el punto de robar un balón cuando entraba la rival de forma tan increíble, que la incredulidad arbitral les forzó el arrebato de pitar falta cuando no era). En el tercer cuarto agudizó aún más su defensa, que era cuando había que enseñar los dientes, sufriendo nuestros peores minutos ofensivos. Es cerebro y maestra. Es, por su liderazgo y veteranía, la directora de juego perfecta para un combinado con tanto de todo -sobre todo, juventud- como es esta Selección Española.

Alba Torrens: Ayer estuvo magnífica, golpeando en el momento más importante. Entre los primeros atisbos de gran defensa española en el primer cuarto, anotó dos triples consecutivos que llevó a, un partido igualado, resquebrajarlo por completo (27-15) y sobre ahí, cimentar la seguridad de las nuestras. Muy consciente de la situación, tras sobreponernos de la avalancha de triples de Stephanie Reid, Alba adecuó los carriles para que el trayecto del resto de partido fuera sin sobresaltos.
Helena Pueyo: Magistral Helena. De verdad, la jugadora que más nos gustó del partido (y ya es decir) por lo que aportó, claro está, muy por encima de sus 2 puntos anotados. Helena Pueyo tiene una mezcla de inteligencia e instinto en defensa, que le hace ser una jugadora excepcional en tal tarea. Cuando en el primer cuarto se permitieron algunas entradas a canasta rivales, producto básicamente de ayudas en bloqueos, la entrada de Helena hizo que se supiera discernir dónde estaba la importancia de la acción, intuir dónde se iba a poner el balón y allí, ella sobrecargaba la defensa con su presencia. La lectura que tiene en líneas de pase, es excepcional y esa tarea que nos mostró un poco a las claras como -intuimos- incidió Miguel Méndez, de “todo lo que podamos aguantar a las australianas en defensa en uno contra uno, serán réditos clave a nuestro favor”, la alero recientemente adquirida por Valencia Basket, lo llevó a su máximo exponente. Por piernas, por intuición y por sangre fría, fue un tormento para las opals. Sublime, de verdad.
María Conde: Creemos que al fin tuvo las sensaciones en ataque que todos esperábamos y, sobre todo, ella. Antes de nada, si en defensa rozamos la perfección a nivel colectivo, María supo aguantar en poste bajo en posición de ala-pívot a algunas de las jugadoras más enérgicas y agresivas de todo el torneo. Y en ataque, entradas muy arriesgadas, cortes decisivos… hasta el punto de minimizar su 0 de 3 en triples. ¿Se imaginan que lleguen todos los triples en los dos últimos días de competición, como sucedió en su inicio? Su liderazgo en el grupo se plasmó, por momentos, también en la pista. Y nos congratulamos con ello.

Awa Fam: Fue coral a la notabilísima actuación de todas sus compañeras, pero con su sello de calidad, nunca mejor dicho. ¿Cuál? El de sus cuatro asistencias. Siendo ella y sus circunstancias. Pases precisos desde el poste bajo buscando cortes o, como en los últimos años, a su cómplice, Raquel Carrera. Ora se ofrece en la bombilla, ahí va el balón; ora aparece por sorpresa por línea de fondo desde el lado contrario, pues ahí toca un pase magistral. No parece haber límites en la capacidad de pase de esta jugadora que, por otra parte, si tuvo problemas en los tiros a canasta cuando pretendía decidir (2 de 8 en tiros de campo, para un total de 17 de 42 en todo el torneo), sabe pugnar por los rebotes y, sobre todo, esas virtuosas manos que atrapan y tocan cualquier balón, por difícil que sea. No parece mostrarse ansiosa si no está cumpliendo sus estándares ofensivos, porque lo que hace, lo hace muy bien (5 de 6 en tiros libres, rompiendo al fin su 3 de 8 anterior, acumulado de la competición). Su importancia del grupo muestran su valor en su minutaje, casi 29 en el partido, con mucho la más usada por Miguel Méndez.
Raquel Carrera: Se sacudió un poco en ataque con 9 puntos en buena efectividad. Asumiendo lo que sus compañeras pueden hacer por ella, se aprovechó de todo ello, al igual que estuvo durísima en defensa para no dar opciones en el rebote a las australianas (5 defensivos, todo ello en menos de 20 minutos de juego). La combinación con Fam entre pívots es brillante. Ni ofensiva ni estadísticamente, Raquel está viviendo su mejor campeonato (6,8 puntos en un 38,5% en tiros de campo), pero su aportación y la tranquilidad de transmite cuando está en pista, dan un poso que se vio ante las opals (si los aussies son el equipo masculino, así se denomina al femenino).
Megan Gustafson: Una de las destacadas en la primera fase, en el partido ante Australia, tocaba lidiar con el físico y la agresividad de rivales muy potentes. Pero, ante potencia y recursos bajo el aro, está ella. Marcar un territorio ante rivales tan físicas, es fundamental y ella lo fue cada vez que pisaba los lugares asignados al poste bajo (16 puntos, máxima anotadora del partido, con 7 de 11 en tiros). No fue titular como ante las japonesas, disfrutó de menos minutos, pero su integración en el grupo es máxima (cómo sabe reconocer y anticiparse a las ideas de sus compañeras) y dio mucha calidad en sus tiros cortos, jugando en la zona. En el artículo anterior ya desgranamos sus virtudes y tampoco pretendemos ser repetitivos.

Alicia Florez: Un portento. De nuestras mejores representantes. Claro que impacta su físico, claro que hace vibrar cada vez que roba un balón en un corte (o directamente de las manos rivales en una entrada a canasta, como ayer), pero lo que más nos impresiona es la capacidad que tiene de aguantar en uno contra uno a su defendida. Las australianas de físicos más que notables, cuando se arrancaban hacia canasta… Ella fue capaz de aguantarlas, seguirlas todo el trayecto sin cederles un mínimo espacio y obligar a soltar el balón al zona exterior, alejando el peligro de lo que parecía una bandeja inminente. Todo un portento que mostró tranquilidad y juicio en ataque. Añadamos de su potencia entrando a canasta y que, en todas las situaciones de balones sueltos, España casi siempre contaba con ventaja con ella en pista, porque si no se hacía con su control, era capaz de tocarlo. ¡Ah! Y dos triples en el momento del desmelene en el primer cuarto. Sobresaliente Alicia.
Paula Ginzo: No había estado muy acertada durante el campeonato, pero Paula se desquitó ante Australia, sobre todo en el momento del mayor break, en el segundo cuarto. Y es que fue respuesta táctica para tumbar a las oceánicas: media vuelta en suspensión desde poste bajo cuando buscaban ser físicas en la zona. Piden tiempo muerto, ordenan montar una defensa zonal y entre líneas, con una lectura perfecta, la española recibe y anota otra suspensión con una facilidad que hundía la motivación rival. Miren que en el artículo anterior, hablamos que ella formaba parte de un cuarteto entre aleros y ala-pívots que necesitábamos de su facilidad anotara (junto a Pueyo, Gustafson y Conde, con malos porcentajes de tiro), pues supo ser protagonista cuando parecía que el devenir del juego le invitaba a que se luciera. Y en defensa, tuvo que lidiar en ocasiones con interiores más fuertes y, sobre todo, aguantando en velocidad a exteriores más rápidas y nos dio siempre una repuesta muy positiva.
Iyana Martín: Providencial sus 3 de 3 en triples inicialmente. Además, retando a las australianas en sus defensas del 2 contra 2, obligándolas a arriesgar más en ella que en las continuaciones de bloqueos… hacerlas el lío, en definitiva. Y sobre todo, descorchando una botella que, en este caso, no era ningún espumoso que perdiera fuerza (al menos en los minutos más importantes: toda la primera parte), sino que sus compañeras se subieron a su carro y a dos triples de Alicia Florez, le siguieron los dos mencionados de Torrens. El caso es que en el segundo cuarto, llevábamos un 7 de 9 que asustaba. El daño ya estaba hecho, independientemente del 1 de 12 posterior, que gracias a la defensa colectiva se supieron aguantar rentas. Iyana jugó poco en la primera mitad porque cometió dos faltas muy rápidamente (no pensaba que fuesen a pitarle el manotazo por detrás al balón) y porque, por suerte, tampoco se la necesitó. En la segunda parte se le notó un lógico cansancio que no desmerece en nada su actuación, porque 14 puntos en 23 minutos, siguen siendo números de estrella.
















