
He de reconocer que la historia de este “cuento” va de la mano con la historia de los inicios de internet para el gran público. De páginas webs que tardaban lo impensable en cargar fotografías que decoraban artículos. Y ya no hablemos de pequeños vídeos (realmente eran lo que hoy conocemos como GIF’s, pues la tecnología no daba para mucho más) donde las más elitistas se aventuraban en poner en pequeñísimas ventanas. Píxeles como puños que desfiguraban la imagen, en la que intuías más que veías (y lo podéis comprobar: buscad en youtube la canasta que relata este artículo). Eso era catalogado casi de milagro en una conexión telefónica al uso y en un mundo sin wifi y de teléfonos móviles aún muy primarios, cuya única “fantasía” eran los mensajes de texto.
Oporto resultaba fascinante a mediados de julio de 1999. Excelente temperatura, una ciudad con el encanto de tener enormes contrastes y, sobre todo, con un Mundial de baloncesto sub19 disputándose, donde poco a poco íbamos degustando la inmensa calidad de aquella generación de nacidos en 1980. Por allí disfrutamos de nuestros representantes españoles, unos de los claros favoritos al pódium, con Juan Carlos Navarro, Raül López, Pau Gasol, Germán Gabriel, etc. Por allí, rivalizaron con prodigios de la talla de David Andersen (Australia), Guilherme Giovanonni (Brasil), Lazaros Papadopoulos (Grecia), Mario Stojic (Croacia) o Kristaps Valters (Letonia). Eso, sin contar con la otra sede de Almada, cercano a Lisboa, donde disfrutábamos a través de la tele del hall del hotel donde reubicaron a las selecciones, del combinado USA (con Keyon Dooling y Nick Collison entre otros), Andrei Kirilenko en Rusia o Fede Kammerichs en Argentina.

Precisamente Argentina, era una selección peculiar, pues sin apenas estrellas ni mucha estatura, formaron un grupo muy rocoso que desplazaron a los mismísimos rusos de una plaza en semifinales. Y es curioso, pues ellos aspiraban a más porque en teoría debían contar con su estrella, que ya disputaba minutos de calidad en España. Luis Scola, en nómina del Tau Cerámica y cedido a Baloncesto Gijón, con quienes logró el ascenso a ACB, ya tenía nombre propio en nuestra geografía con 19 años recién cumplidos. Sin embargo y viendo las trazas del jugador, Scola estaba en aquellos días disputando el Torneo de las Américas con la absoluta, en el flamante pabellón Roberto Clemente de San Juan, en Puerto Rico. Junto a él, otro chico de 19 años (pero este nacido en 1979), llamado Andrés Nocioni, formó parte de la convocatoria en una fuerte apuesta por la juventud.
Pues Andrés Nocioni fue portada de nba.com por unas horas. Y fue en aquellos días en Oporto y Lisboa de Mundial, donde adherimos su nombre al mundo del baloncesto. Un chico totalmente desconocido para el gran público, excepto en su país, se hizo famoso en la mañana del 18 de julio. Su nombre corrió como la pólvora por salir en portada de nba.com nada menos, en una pequeña ventanita donde se apreciaba su estampa haciendo un mate delante de las narices de Kevin Garnett y Tim Duncan. Estas eran las nuevas licencias que nos proporcionaba internet a las pocas horas de acontecer un evento en la otra parte del mundo. Ya teníamos una crónica y hasta una imagen. Mejor dicho, “la imagen”, increíble a nuestros ojos.

Internet cada vez era más frecuente en estas vidas, pero ni remotamente lo que hoy supone. De hecho, aquel minúsculo clip de vídeo con su mate, lo vimos a través del ordenador -nada de portátiles- que en algunos hoteles existía, con conexión telefónica a la red, en una esquina de la recepción. Si daba la circunstancia que estaba libre, te sentabas y navegabas. Y allí, revisando la web nba.com nos enteramos que junto a la fácil victoria de Estados Unidos en el Torneo de las Américas ante Argentina en la capital de Puerto Rico, San Juan, un chaval de 19 años logró encarar a Kevin Garnett en uno contra uno, irse por su derecha remontando línea de fondo y en el momento de saltar, ante la ayuda de Duncan, pensó que la mejor opción para proteger su tiro sería ejecutar la canasta a aro pasado. Y como la criatura tenía grandes habilidades físicas, por asegurar aún más, acabó la jugada en un estruendoso mate. Imaginen la repercusión.
“Ni sé dónde la metí” recuerda Andrés Nocioni, hoy retirado tras una enorme carrera tanto en España como en NBA. Duncan fue a la ayuda tarde y Garnett, el más ultrajado por la acción, se quedó a mitad de camino entre el intento de tapón y el asombro. Cuenta Nocioni que, tras su sonrisa incontenible y las felicitaciones de todos sus compañeros al poco que pidieron tiempo muerto, se le acercó Garnett y “yo no entendía mucho inglés, pero me dijo algo así como que si lo intentaba otra vez, me fracturaría las muñecas”.

Un chaval que cuatro años antes fue el mismísimo León Najnudel (creador de la Liga Nacional en Argentina) a verlo desde Buenos Aires a Río Salado y que, a los cinco minutos de partido, en primera fila, se fue del recinto quejándose del enorme calor. “Ya he visto suficiente” le contestó a su padre, Pedro José. “Me llevo al chaval a Buenos Aires” según informa “La Nación” en un artículo. Con sus quince años debutó en liga y tras permanecer en el Racing Club bonaerense, fue Alfredo Salazar quien movió los hilos para que, junto a Juan Alberto Espil (pues Luis Scola seguía cedido al Cabitel Gijón), formase el dúo de argentinos de Tau Cerámica en la temporada 99/00.
El Torneo de las Américas era quien daba y privaba de los pasaportes para los Juegos Olímpicos de Sidney del año siguiente. Para los argentinos, aún no había llegado su hora… aunque estuvieran a punto. Que un chaval lograse eso, estaba claro que llamar a la puerta del éxito estaba previsto a muy corto plazo.
Obviamente, la eclosión de Andrés Nocioni se extendió y acrecentó. Cómo no, fue participante del concurso de mates del All Star ACB (aún se disputaban) en Manresa en noviembre de 1999. Del resto de su carrera, haciendo grande a los vitorianos de su mano junto a la de otros compatriotas, lo disfrutamos todos. Y como gran colofón, su fichaje por el Real Madrid para seguir acumulando títulos. Aunque el día grande, donde suponemos que Garnett sufrió el oprobio estadounidense desde su casa, fue en la victoria en los Juegos Olímpicos de Atenas ante Estados Unidos en semifinales. De ahí, al oro ante Italia dos días después, solo hubo un paso que cumplieron, cómo no. Pero eso fue otro cuento. Del impacto de su mate en San Juan, gracias al impulso de internet, teníamos que hacernos eco en estos “Cuentos de verano”.
















