Y MICHAEL JORDAN ESTUVO ENTRE NOSOTROS

Y MICHAEL JORDAN ESTUVO ENTRE NOSOTROS

Antonio Rodríguez

Michael Jordan se vistió de corto junto a nuestras estrellas ACB.
Michael Jordan se vistió de corto junto a nuestras estrellas ACB.

Amistoso Presentación temporada 90/91:

 Selección ACB Azul 100-87 Selección ACB Naranja (30 de agosto de 1990).

La tarde del jueves 30 de Agosto de 1990, quedó para los anales de la historia de la Liga Endesa. Y es que a partir de las 19:30 horas, hubo auténtica magia. No se jugaba una final de ningún playoff o Copa del Rey. Ni tan siquiera se disputaba un torneo oficial, sino un encuentro amistoso, entre dos conjuntos All Star de nuestro baloncesto, organizado con un único fin. Porque entre la ACB y Nike España consiguieron nada menos que la llegada de Michael Jordan a nuestro país, que pudiese vestir de corto y jugar un partido con las estrellas –por una vez eclipsadas- de nuestra competición.

JESÚS MANUEL MARCO RUBIO  estuvo allí y nos cuenta su petición, que gustosos, esta vez un poquito más, cursamos:

Me gustaría que rememoráseis entre los “Momentos épicos” el día de la presentación de la Liga en Barcelona, con la presencia de Michael Jordan. Porque fui testigo presencial de ello”.

Suspensión de Michael Jordan ante Corny Thompson.
Suspensión de Michael Jordan ante Corny Thompson.

El verano de 1990 fue una etapa estival en plena ebullición, no solamente por el calor que hizo, sino por su actividad frenética. El mercado de jugadores rugía más que nunca, había más dinero que nunca entre los equipos ACB, se proyectaba la mejor temporada de la historia, pero tiznado de oscuro por la actuación de la Selección Española, que parecía ir tomando unos derroteros muy diferentes al éxito que iba cosechando la competición liguera. De trágico recuerdo quedará el décimo puesto de nuestro Equipo Nacional en el Mundobasket de Argentina’90 de aquel Agosto. Mal empezó y mal acabó. Eso sí, se edulcoró con todo tipo de chuches en forma de doce jugadores que vestían de azul, pues también tuvimos ocasión de ver cómo se alzaba con el título la mejor selección europea en la historia. Lo que hizo Yugoslavia aquel verano, nunca se podrá olvidar.

A más dinero, mayores presupuestos, mejores americanos (que en una competición con todos nacionales más los dos extranjeros, eran la salsa de nuestra liga), con batallas y polémicas, que hubo de todo, en muchos frentes abiertos por diferentes equipos. La angustia de Estudiantes porque Rickie Winslow no regresaba de Estados Unidos a la fecha prevista, les ponía el corazón en un puño, pues estuvo probando por los Sonics de Seattle en la liga de verano de Loyola, siendo de hecho, el jugador que más minutos disputó en tal campamento. El recién ascendido Elosúa León sufrió cómo uno de sus americanos, Ray Tolbert, tras estar más que atado para acompañar a Mike Schlegel, pasan los días y no devuelve el contrato que le remitió el club, para que lo devolviese firmado.  En un arranque de honestidad, Tolbert comunicó al club, a través de un manuscrito de su puño y letra,  que ante la gravísima situación en relación con su agente que estaba sufriendo, veía conveniente no firmar y volver a su país. Curioso acto que a Ramón Fernández, director deportivo del club, tampoco le iba a achantar, pues trajo talento a raudales en la figura de Ben Coleman algún mes más tarde.

Acrobática entrada de Jordan ante la oposición de Mike Smith.
Acrobática entrada de Jordan ante la oposición de Mike Smith.

Jesús Gil, con su nuevo proyecto de Atlético de Madrid-Villalba, traía entre fanfarrias casi, a la pareja Walter Berry-Shelton Jones desde New York. La multitudinaria presentación de ambos en el Vicente Calderón, también quedará en nuestro recuerdo. Caja de Ronda fichó a Mike Smith, en puertas de una nacionalización (o al menos, eso le prometieron), para que jugase en calidad de español en el equipo. Como la liga iba a empezar y el pasaporte no se finiquitaba, Mario Pesquera dio la “rabonada” a la directiva, diciendo que él no contaba con Mike Smith ocupando plaza de extranjero, que buscaba algo más parecido a un ala-pívot. De repente, Mike se ve que ni puede jugar como uno más, como le prometieron los ejecutivos del club, ni tan siquiera entrenar, como exigió su entrenador. Un follón que tardó meses en resolverse, facilitando el que el yankee elegido, Hubert Henderson, no fuese el anotador que buscaban en el Ciudad Jardín y fuese sustituído…efectivamente, por el propio Mike.

La intimidatoria mirada defensiva del ídolo.
La intimidatoria mirada defensiva del ídolo.

Joventut ampliaba su presupuesto con la venida de una de las joyas del pallacanestro italiano, Corny Thompson, junto a Harold Pressley, directito de la NBA. Y sus vecinos, el F.C. Barcelona, tras la adquisición de José ‘Piculín’ Ortiz, que había militado en el Real Madrid meses antes, ve cómo parte de su plantilla, encabezados por Audie Norris, se ponen en pie de guerra a nivel salarial, tras ver cómo el fichaje del verano, el jugador ‘del millón de dólares’ que decían en Argentina, José Antonio Montero, llegaba al vestuario azulgrana con un contrato bajo el brazo que levantaba ampollas. Norris dejó muy clarito que si era el mejor sobre la pista, también debía serlo en el sueldo.

¡Ah! Que se cambiaron hasta normas en el reglamento, algunas de ellas como el tiempo ha demostrado, en claro retroceso del espectáculo. Se acabó a partir de este verano aquello de elegir tirar los libres o sacar de banda, cada vez que había falta personal. A partir de la octava falta, se tiraban todos. Se prohibió que los jugadores de banquillo saltasen a la pista en caso de pelea y, la menos atractiva de todas, era obligatorio que el árbitro tuviese que tocar el balón cada vez que hubiese un saque de banda, incluso desde el propio campo del poseedor del balón. Eso que hoy parece tan normal, se hacía extraño el no poder sacar contragolpes, porque debiera tocarla el árbitro.

Uno de esos cambios de dirección que tanto habíamos visto en fotos.
Uno de esos cambios de dirección que tanto habíamos visto en fotos.

Pero a lo que vamos. Que vino Michael Jordan a España. Lo que estaba previsto una parada en Madrid y otra en Barcelona, quedó finalmente en una a la Ciudad Condal. De hecho, al hacerlo con horas de antelación sobre el horario previsto, por usar un avión privado (intentando aumentar la seguridad del astro NBA, zanjando cualquier problema tras el inicio de la Guerra del Golfo), tuvo que llamar diciendo ‘que estoy aquí ya. Que he venido’. Las horas que estuvo en España las aprovechó entre una rueda de prensa, visita al estadio olímpico de Montjuic –no así al Sant Jordi, que aún no había dado tiempo a finalizar las obras-, visita a la sede de la ACB, siendo protagonista y mano inocente en el sorteo de los emparejamientos de la Copa Príncipe…y por supuesto, el partido.

 Tan amistoso fue que, ni tan siquiera se cumplieron los 40 minutos reglamentarios. Lo que inicialmente iban a ser 2 tiempos de 12 minutos, asegurando la empresa de ropa deportiva que su astro jugaría la mayoría, a petición del propio Jordan se estableció en 15 minutos por período, para que todos tuviesen tiempo de deleitarse con sus acciones. Nunca, nunca en la historia de la Liga Endesa, se había respirado un ambiente tan festivo como aquella tarde. Estaba sobre el parquet del Palacio de los Deportes de Barcelona el “rey del mundo”, por lo menos de nuestro mundo. Y aunque aún no había ganado ningún anillo y como declaró en rueda de prensa, veía como favoritos a la conquista de la NBA a los Pistons nuevamente, estaba más que consagrado ya con los Bulls. Con patrocinios mediante, en Estados Unidos se volcaron porque jugasen un uno contra uno, en espectáculo debidamente televisado, Magic Johnson y él. Declinaron la tentativa ante diversas presiones. Pero curioso lo que deparaba el destino y la siguiente final NBA.

Todo fueron bromas durante el partido. Aquí, Carl Herrera y Audie Norris, ríen.
Todo fueron bromas durante el partido. Aquí, Carl Herrera y Audie Norris, ríen.

El partido no tuvo ninguna historia, ni vamos a contar aquí el devenir de parciales ni intención. Sepan que el marcador fue de 100-87, que inicialmente visitó con el combinado naranja, para cambiar al azul en la segunda parte. Y que lo que pretendía Michael Jordan, por encima de cualquier cosa, era agradar. Agradar y deleitar a todos. No estaba por jugarse el físico y las entradas que hizo a canasta fueron muy medidas y con no muchos riesgos. Este Michael Jordan era diferente al que en 1985 visitó Italia para hacer algo semejante en Trieste. NI pensamientos de romper un tablero. Aquí, se lució en unos exquisitos fundamentos técnicos, culminó dos contragolpes y sobre todo, cumplió con los triples, anotando nada menos que 7 de los 11 que intentó. En los primeros 15 minutos, logró 16 puntos, con 6/17 en tiros de campo, notándose la frialdad con la que entró en cancha, mientras que en la 2ª parte, afinó con un 8/14, con 5/6 en triples y 21 puntos para los 37 finales. Pero por encima de todo, quiso meterse con generosidad a sus compañeros, rivales y público en el bolsillo. Bromeó absolutamente con todos, algunos, caso de Mark Simpson y Audie Norris, se fotografiaron con él en los pocos minutos que pasó en el banquillo, se empeñó en repartir pases y pases. Y sobre todo, esa sensación especial de hacer cómplice al aficionado de todo ello.

Unos felices Kevin Magee, Mike Davis y Rickie Winslow, posan junto a Jordan.
Unos felices Kevin Magee, Mike Davis y Rickie Winslow, posan junto a Jordan.

En todos los parones, miraba entre el público, les gesticulaba, les sonreía…con lo que eso se llevaron a casa para toda una eternidad. Y claro, los demás querían corresponder. No le pitaron pasos de salida, nuestros representantes de liga hilvanaron varias buenas jugadas, algún manotazo que dio no fue sancionado y todos, todos, querían que anotase. Las defensas, ni que decir tiene, apenas existieron. Se dio la curiosa circunstancia que Jordi Villacampa, convaleciente de una pequeña lesión, pidió permiso a la directiva verdinegra para poder jugar el partido, pues una ocasión así, no la quería dejar escapar. Para los testigos presenciales, debió ser un espectáculo inolvidable. Michael Jordan, el ídolo de Chicago, estaba allí, delante de ellos. Cuando a pocos minutos de finalizar, fue sustituido, la ovación fue cerradísima y lo que restaba de choque, carecía ya de apenas interés.

Sin saber, ni por aproximación, lo que ocurriría en esa ciudad para los Juegos Olímpicos, reconocer que el día en que Michael Jordan estuvo aquí, fue algo inolvidable. A veces, los sueños se hacen realidad y en aquella tarde de jueves, se cumplió un pedacito en muchos de los asistentes.