Spencer Dunkley: Lesiones y broncas

Spencer Dunkley: Lesiones y broncas
Con el Forum Valladolid.

Javier Ortiz Pérez

Spencer Dunkley recuerda con mucho desagrado su etapa en el Joventut (temporada 95-96). No llegó a debutar como verdinegro, pero asegura que esa fue una época que le marcó para el resto de su carrera. ¿El motivo? Según él, una lesión mal diagnosticada.

Dunkley nació en Inglaterra, aunque se formó en Estados Unidos (Universidad de Delaware) y entró en la segunda ronda del ‘draft’ por los Indiana Pacers en 1993 (número 51). No llegó a jugar en la NBA, pero sí parecía un jugador valioso para Europa, incluso antes de que su pasaporte comunitario le revalorizase. Todavía no había entrado en vigor la ‘sentencia Bosman’.

Era un pívot alto (de 2,08 a 2,10, según las fuentes) que se incorporó al Maccabi de Tel Aviv en la 93-94. De allí, a Rusia, al Saratov (94-95), destacando lo suficiente como para que el Joventut apostase por él. Peor no pudo salir aquello: solamente completó dos entrenamientos y se lesionó en pretemporada, según se publicó, con usa ositis misificante que en principio le apartaba tres meses de las pistas. Fue sustituido por Anicet Lavodrama y no llegó a estrenarse en el equipo. Aquella temporada tuvo dos equipos más: Gante belga y Connecticut Pride (CBA).

¿Cómo percibe ahora lo que ocurrió entonces? Desde luego, con una clara acidez: “Me lesioné y nunca tuve el tratamiento correcto. Nunca volví a ser el mismo en el resto de mi carrera. El equipo médico del Joventut se equivocó. Todavía me duele la pierna”.

Cuando estaba todavía bajo la disciplina del equipo catalán protagonizó una anécdota espectacular. Estaba presenciando en la grada del Palau Blaugrana un Barça-Joventut cuando se puso a discutir con un grupo de aficionados locales. El partido estaba siendo televisado y hubo un momento que centró la realización en él, en cómo tenía que ser sujetado para que no se enzarzase a golpes con las personas a las que se enfrentó. “La verdad es que he tenido muchas peleas en mi vida”, reconoce.

La vida no se acabó en Badalona. Su pasaporte británico le dio vida y estuvo en Francia, Italia… y de nuevo España. Y de nuevo con mala suerte. El Forum Valladolid le fichó en la 99-2000, pero solamente pudo jugar dos encuentros (10 puntos y 10 rebotes en total) porque volvió a lesionarse. De Pucela sí guarda buenos recuerdos. “Allí sí cuidaron de mí. Tengo un lugar especial para ellos en mi corazón. Era un equipo con buenos chicos. Incluso fui algunas veces a animar al equipo de fútbol”.

Después de aquello anduvo en Suiza, de nuevo Italia e Israel y finalmente en el London Towers, aquel equipo de la capital inglesa que llegó a jugar la Euroliga. Fue su último equipo, en el 2004.

Actualmente tiene una empresa de mudanzas e inversiones inmobiliarias y su vinculación al baloncesto está centrada en el entrenamiento personal de un joven pívot llamado Georgios Papagannis, de 2,16, que estudia en Estados Unidos.