A UNA MARCHA MÁS, A UN PASO DEL TÍTULO

Veía Braxton Key el camino expedito hacia canasta. Sorprendentemente desprotegido el aro tras superar a su par, con un colectivo rival que intentaba una suerte de presión imprecisa e ineficaz. Y acabó entrando a canasta con sabor a victoria porque el 80-88 a falta de 34 segundos, poco margen daba a los jugadores azulgranas. Estos, mirándose unos a otros, intentando con las miradas exigir responsabilidades, estaban más por la confesión de estar exhaustos que del reproche. Los jugadores del Barça estaban agotados. Desde hacía un puñado de minutos. Sus arrebatos por recortar distancias venían en acciones individuales de ataque de rabia contenida por la presumible derrota en casa (que se consumó con el ya mencionado 80-88), sin apoyo en una organización defensiva, que dio paso minutos atrás a apretones de dientes por robar el balón.

Valencia Basket tomó la delantera en la serie final de Liga Endesa por 2 victorias a 1. Volvió a ajustarse en el partido y saber dónde apretar hasta ahogar. Y lo que fue una exhibición del F.C. Barcelona en el primer envite, saliendo victorioso al desenfrenado ritmo taronja en la mayor locura anotadora vista jamás en una final (112-113), en las dos citas sucesivas los jugadores de Pedro Martínez apretaron hasta el paroxismo, hasta el desmayo por falta de aire, algo parecido a los agotados rostros que vimos entre los de Xavi Pascual a la conclusión del tercer round de ayer.

Piernas jóvenes y la disciplina impuesta desde la banda de lo que hay que hacer en cada momento, de usar las herramientas para multiplicar número de posesiones y el talento y la gracia de jugadores para, entre tal caos de idas y venidas, hacer lecturas rápidas y saber atacar en situaciones con la mayor sencillez. Y ahí está Jean Montero, en aras de ser determinante como pocos, cuando el velocímetro está en la zona roja. Ver el recoveco en defensas a medio montar, asumir que es imparable cuando toca un uno contra uno, le hace brillar como hacía tiempo no veíamos a un jugador de Liga Endesa hacerlo en una final.

24, 19 y 29 puntos en los tres encuentros de la final es de encaramarse como un o de los mayores dominadores de Playoff Final en nuestra liga a lo largo de su historia. Si pensamos que, en los dos últimos partidos (ambos victorias de Valencia Basket) su +/- de eficiencia en pista es de +27 y +23, nos podemos hacer una idea de la dimensión del jugador que estamos hablando. Pero no queremos redundar mucho en él, porque la voluntad es la de dedicarle unas líneas en otro apartado.

Valencia Basket está dominando porque, individualmente, sus jugadores están dominando. A nivel genérico son más proclives a sacar ventajas en los uno contra uno. El baloncesto llevado a esta velocidad simplifica la ecuación a rápidas decisiones de uno contra uno y sus consecuencias. Mentes rápidas que desestabilizan en décimas, manejadores de balón que desbordan. Con el consabido Montero, Brancou Badio, Sergio De Larrea, Álvaro Cárdenas, Braxton Key… es el baloncesto de la calle llevado a un cinco contra cinco que Pedro Martínez incita a que nunca se cimente del todo, que todo se cimente en pequeñas batallas con menos jugadores. Como las suspensiones a media distancia, el operar tras un bloqueo en espacios libres donde para qué complicarse la vida en entradas a canasta o doblar balones a los triples ante tiros francos. El arte con el que está manejando el equipo valenciano la media distancia, es digno de estudio y de alabanzas.

Se buscan pequeñas batallas antes que el ejército rival se repliegue. Son tantos los frentes que el agua desborda e inunda el banquillo azulgrana. Aunque tuvieron un meritorio revival para recuperar los 14 habituales puntos de desventaja e incluso ponerse por delante espoleados por el Palau que rugía como nunca, en los últimos minutos pagaron el esfuerzo y se vieron superados.

Y sí, hemos justificado en este artículo la superioridad de Valencia Basket en ataque. No es lo único. Su defensa está siendo portentosa, no dando respiros en los bloqueos y continuaciones, a la agresividad y estar encima de tiradores tras salir de bloqueos, riesgos medidos de incorporar un tercer hombre en la jugada, aun a sabiendas de cierta inferioridad en un momento determinado de la posesión. Pero se está afrontando con éxito por la extrema movilidad y agresividad de todos sus componentes. Y eso les está haciendo ganar.

Han dominado el rebote en todos los encuentros (un +8 en los dos primeros y un destacado +16 en el tercero) y han sabido cuidar el balón, excepto momentos puntuales en los que Pedro Martínez solicitaba tiempo muerto y calmaba a sus “huestes”, a que ellos mismos reorganizasen sus ideas. Y con canastas puntuales, una suspensión de Montero por aquí, un triple de Costello por allá (notabilísima su actuación sin tener a su compatriota Nate Reuvers hasta el partido de ayer), cortaban la sangría y el partido volvía a su cauce, al de su ritmo y sus intereses.

Todas estas alabanzas hacia el equipo que está dominando la serie final, Valencia Basket, se quedan cortan. Eso sí, no restan un ápice de la pugna que está ofreciendo el Barça, cuya confrontación está convirtiendo esta finalísima en una de las mejores de los últimos tiempos. Estamos en vísperas del cuarto partido. Tras esta vista panorámica, pondremos la lupa en actuaciones individuales, que las tiene. Por esto el baloncesto de Liga Endesa vivido estos días está siendo tan grandioso. 

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