JJOO Tokio'20: Previa Grupo C

JJOO Tokio'20: Previa Grupo C

Antonio Rodríguez

España

Pues aquí estamos de nuevo, en el “último baile”, aunque llevamos ya varios años  diciendo esto del último baile, del final de una generación... ¿se acuerdan que era nuestra  cantinela antes de la Copa del Mundo de 2014? Lo que sí es verdad es que, para algunos iconos,  esta sí pueda ser la última experiencia como jugador de la selección. Sobre todo, nos  focalizamos en uno: Pau Gasol.  

Sabemos que su papel será menor respecto a cualquier otra convocatoria que haya  disfrutado, aunque Pau siempre será Pau y al final, acaba haciéndose importante. Nombre y  liderazgo implican eso. Existen otros veteranos como Rudy Fernández, Sergio Rodríguez, Sergio  Llull o Marc Gasol, que son ya muchos años alimentando una forma de hacer las cosas a todos  aquellos que van tras ellos y que demostraron, hace dos veranos, que también saben ganar. Y  ahora se unen Abalde y Garuba, como un buen puñado que viene apretando fuerte por detrás.  Pero centrémonos en el hoy y el ahora: en la cita de Tokio.  

España juega algo extraño para los rivales. Eso de llevar hasta tres “5” natos y jugar  muchos minutos con ellos y volcar el juego, tanto en anotación como en creación, desde el  poste bajo, está muy en desuso en este universo del pick&roll. Y a España le ha funcionado,  porque entre otras razones, tenemos un gran entrenador. Y lo que pudiera ser un obstáculo en  los inicios de los campeonatos, para Sergio Scariolo eran retos, donde acababa encontrando  soluciones y eran los adversarios a quienes se les atragantaba.  

Por eso, con ePor eso, con esta preponderancia del juego en la zona, nos parece fundamental cómo  compensar la ausencia de Juancho Hernangómez, tras su despedida prematura por exigencia  de los Wolves. Él era uno de los grandes tiradores exteriores de esta selección, junto a Sergio  Rodríguez y Alex Abrines. Y eso sí que es muy importante para España: el acierto en el triple.  Rudy Fernández y Sergio Llull, con sus particulares momentos de gracia, determinarán  partidos. Y no solo eso, sino que Víctor Claver y Alberto Abalde sin Juancho, deben dar un paso  adelante en aportación sobre ese nexo tan importante entre los interiores y la línea exterior.

Contamos con dos bases más que consolidados y veteranos, que saben leer los  problemas y ventajas que puedan asaltar en los partidos. Y aprovecharlas. Por sí solos -y esto  es muy importante- son capaces de generar anotación. Y todo, profesando su fe de primero, el  servicio al compañero.  Hagan lo que hagan, toca divertirse y disfrutarles.  

La sorpresa agradable: Sergio Rodríguez puede ser el mayor baluarte cuando se necesite tirar  de soluciones en el triple, como tirar de creatividad asociada a puntos. Nos acordamos que fue  decisivo, bien jovencito, durante el Mundial 2006, en la semifinal ante Argentina. Pues quizás,  nos da el olfato, que volvamos a caer en la reiteración de sus momentos decisivos, siendo ya  todo un veteranazo. Como lo puede ser Ricky Rubio.  

Un “pero”: El temor que, ante ataques muy dinámicos y frente a jugadores polivalentes, no  sepamos dar respuestas en defensa a esa movilidad. Y miren que decir esto es casi pecado,    pues el historial de nuestro Equipo Nacional nos los ha quitado siempre de un manotazo.  Seguimos con esa duda o, quizás, como una forma de mantener la guardia.  

Aspiraciones: Las máximas siempre. Reconocer que repetir el bronce de Río, sería un éxito. A  partir de ahí, ya es soñar. Como tantas veces hemos hecho.

Eslovenia

Campeones de Europa y aquí les tienen, con todos los honores, presentándose por  primera vez a unos Juegos Olímpicos. Y uno de los jugadores más fascinantes de la  competición, Luka Doncic.  

Y no lo decimos por los logros obtenidos en las últimas temporadas en Dallas  Mavericks, aupándose con dos convocatorias al All Star Game, sino lo que ha demostrado con  su selección hace apenas unas semanas. El control que ha hecho en los encuentros, era total,  pero como ningún otro jugador lo hará en estos Juegos. Y no equiparamos calidades,  simplemente que en Estados Unidos o en cualquier otra selección no hay nadie del que  dependa tanto su equipo como Eslovenia de Doncic, además de que maneje el ritmo como si  fuera una mecedora, a su gusto.  

Enmudecer a todo un país como Lituania, no es fácil. Saber detectar las debilidades,  explotar las virtudes de sus compañeros... Mike Tobey, por ejemplo, no había culminado  tantos “alley-oops” en su vida (y miren que en Valencia Basket es prolífico a ello), como  durante la celebración del reciente Preolímpico. Tobey, por cierto, es la nueva y destacada  cara de los eslovenos, cuya comunión con la estrella de Dallas Mavericks, es total. Si valorar la  calidad de uno y de otro, pero sí es cierto que esta Eslovenia necesita más a Tobey que la  campeona de Europa en 2017 necesitaba a Anthony Randolph.  

El salto cualitativo en el tiro que ha evidenciado Vlatko Cancar es grande. Y siguen  teniendo confianza ciega en Klemen Prepelic y Zoran Dragic. Además, defienden como perros  de presa en pos de adaptar la defensa de Doncic en una permanente flotación, pendiente de  ayudas (entre otras cosas, para que se canse menos. Que lo necesitan para el ataque).  

La pena es que sus hombres fuertes se reducen a 7-8 hombres y ante grandes rivales, a  los que pueden aguantar, pero nos cuesta pensar que sea durante 40 minutos. Hay ausencias  de otros años como Gasper Vidmar o, ni que decir tiene, Goran Dragic, que notarán mucho.  Pero es lo que tienen y con esto han competido -y muy bien por el momento-.  

La sorpresa agradable: Pues no será ninguna sorpresa, pero es verdad que nos ha alegrado ver  que ante defensas más entrenadas, más complejas y con diferentes normas, Luka Doncic sigue  ejerciendo el mismo dominio que en la NBA. Control, saber qué esencia sacar de su dos contra  dos, a quién cargar faltas, por dónde optimizar sus puntos... control absoluto de todo. Ya lo  hemos repetido, creemos.  

Un “pero”: Al margen de lo justo que andan en su plantilla de jugadores importantes, sí hemos  visto que tienen problemas con su posición de ala-pívot. Cuando Vlatko Cancar (que debe  oficiar de tal función todos los minutos en pista), tiene problemas de faltas, todo se convierte  en un drama, puesto que debe ser un alero como Edo Muric quien debe oficiar de teórico  hombre alto, con claro oficio de alero exterior. Y ahí sufren.    

Aspiraciones: Por ser su primera aparición en unos Juegos, llegar a cuartos de final sería un  éxito para ellos. Pero también sabemos que no se conformarán con ello. Veremos.

Argentina

Les veíamos cortos de efectivos en la pasada Copa del Mundo y recordemos que son  los actuales subcampeones. Cuando un equipo empieza por un base como Facundo Campazzo  y finaliza con un pívot como Luis Scola, poco puede fallar ahí. En este proceso de renovación,  con ciertas semejanzas al español, los argentinos pusieron su pica en Pekín llegando a la final,  dejando fuera de un plumazo a Serbia y Francia, dos de los cuatro grandes favoritos, para  llegar de nuevo donde están todos los focos. Con una generación diferente casi en su  totalidad. Y eso enorgullece a los argentinos.  

La renovación sigue su curso y junto a Campazzo, es Luca Vildoza quien está tomando  mucho protagonismo en ataque. Su línea exterior, saben, es de las más potentes y Nicolás  Laprovittola es una garantía, ya veterano, con gran capacidad de anotación, como desde el  lanzamiento exterior está siendo Nico Brussino. Los jóvenes van creciendo y Gabriel Deck ya es  alguien importante, ayuda en el rebote lo que necesita -y lo necesitan- sus compañeros. Su  calidad acrecentada en estos dos últimos años, le dan marchamo de ser uno de los líderes.  

Si hablamos de líderes, por encima de todos, está Luis Scola. El balón tiene que pasar  por sus manos en cada ataque, para que él encuentre la lógica en cada uno de las posesiones  del cuadro entrenado por Sergio “el oveja” Hernández. Claro, que Luis lo pone muy fácil.  Puede ganar la posición en poste bajo, recibiendo y finalizando, facilita mucho la vida viendo  cómo continúa bloqueos -es que se le ve a más que nadie cuando hay que darle el pase- y si la  cosa se complica, su muñeca para lanzamientos triples, es de una precisión letal (a la vejez,  viruelas). Y si no solventa él, Facu Campazzo es un auténtico mago, que hace de su juego  vertical, uno de los hallazgos más bellos de cualquier campeonato en el que participe.  

Su defensa sigue siendo muy agresiva, buscando los traps gracias a las poderosas  piernas de todos sus exteriores. Es otro de los grandes secretos de este plantel.  

La sorpresa agradable: Pues pensamos que Leandro Bolmaro puede ser una de las sensaciones  de los Juegos Olímpicos. De su actividad, su defensa y su permanente movimiento, con las  armas ofensivas particulares que ya tiene (a las que ha unido en estos últimos meses, un más  que mejorado tiro exterior), pueden darle el cartel de ser uno de los hombres más  sorprendentes del torneo.  

Un “pero”: Si falla Luis Scola, van a sufrir sin referentes interiores. Marcos Delía es buen  finalizador cuando recibe pases doblados, pero no tan sólido en defensa como “Luisfa” y  Gallizzi es un especialista en defensa, bastante romo en ataque. Francisco Caffaro aún nos  parece demasiado joven como para coger responsabilidades. Tiempo tendrá. 

Aspiraciones: Pasar los cuartos de final y presentarse en semifinales. Sería un éxito para ellos.

Japón

Aun siendo los anfitriones, pensamos que junto a Irán, son el combinado más flojo de  esta edición olímpica, plagada de grandes equipos. Cuentan con una estrella muy destacada    respecto a las demás: el ala-pívot de Washington Wizards, Rui Hachimura. El jugador, cuyo  origen se reparten, mitad de Benin, mitad de Japón, ya cursó en Estados Unidos sus estudios y  sus primeros pasos de élite en baloncesto, concretamente en la universidad de Gonzaga. Y nos  gusta, porque es un ala-pívot de la vieja escuela: sobrio, muy eficaz, poco dado a las alegrías y  los riesgos, consciente de lo que es ganar posiciones tanto en ataque como en el rebote,  bregador, con buen lanzamiento desde media distancia y muy honesto en su trabajo. No tiene  carácter de estrella, pero sí componente del séquito privilegiado con el que suelen auparse las  estrellas. Aquí tendrá que oficiar de rey y de súbdito, absolutamente de todo. Porque el  argentino Julio César Lamas no cuenta con muchos hombres de calidad sobrada en la plantilla.  

Han intentado complementar el juego interior con el americano naturalizado Gavin  Edwards, un pívot antiguo componente de la universidad de Connecticut y Avi Schafer,  dejando así a otro de sus nacionalizados, Ryan Rossiter, en casa. Y por el exterior, su estrella  Yuta Watanabe, a caballo entre Toronto Raptors y su filial en la G League, en la actualidad, más  Yudai Baba. De los demás, quizás el tiro exterior del escolta Daiki Tanaka.  

Con la aportación de Hachimura, hay un referente claro en el interior, con lo que  intuimos que los pases hacia los tiradores serán numerosos, al igual que pondrán un poco el  freno de mano a sus típicos contragolpes finalizados con intentos de tres puntos, al tener una  referencia ofensiva que pueda competir en la zona o buscarlo como tráiler en las transiciones  rápidas. Físicamente, no creemos que puedan aguantar en defensa a ninguno de sus rivales,  por lo que no esperamos mucho de la huella que pueda dejar este equipo en ‘sus’ Juegos.    

La sorpresa agradable: Pues quizás la apuesta por la velocidad como con ninguna otra  selección, si deciden ser fieles a su estilo e intentar jugar con la rapidez para tener óptimas  situaciones de tiro exterior. Esos ramalazos de “kamikazes”, en baloncesto son siempre muy  atractivos.  

Un “pero”: El físico, sobre todo de sus exteriores. Son bastante organizados en defensa. Pero  no podrán contener a los rivales como para obtener parciales importantes. 

Aspiraciones: Competir de la mejor forma posible.