Jonathan Barreiro, un talento en Gliwice

Jonathan Barreiro, un talento en Gliwice

Antonio Rodríguez

              Esta vez sí la Selección Española logró los dos triunfos en esta nueva ventana. Ya clasificada, sin responsabilidades más que la imagen de un plantel rejuvenecido, con seis incorporaciones y tres debutantes, en la sureña ciudad polaca de Gliwice, se consiguió cerrar esta fase de clasificación con el pasaporte -ya adquirido desde noviembre en Valencia- al próximo Eurobasket de 2022.

Y entre todos, sea los debutantes (Joel Parra, Miquel Salvó y Fran Guerra), los consagrados y los que poco a poco se van acoplando a la Selección, brilló la estampa de Jonathan Barreiro. No solo como uno de los habituales en esas ventanas, sino como un tipo conocedor de lo que estaba sucediendo a cada momento en pista, silueta de líder. Sí es cierto que sus números descollantes del primer día, 24 puntos, 8 de 9 en tiros de campo, 4 de 4 en triples y 4 de 4 en tiros libres, acapararon atenciones como para ser elegido el hombre más determinante ante Polonia.

Sin embargo y por encima de eso, hablamos de la veteranía ya consagrada de un joven de 24 años ya mostrada a las claras, que resultó ser nuestro representante con las ideas más claras ante un rival que puso a prueba permanente las capacidades del combinado, como los anfitriones polacos. Barreiro era quien vio los errores en su defensa zonal, sabiendo cortar entre ambas líneas (muy separadas), recibir y bombardear desde la bombilla con suspensiones o buenos pases. Detectaba el momento de apuro cuando se acababa la posesión y buscaba el efecto sorpresa al rival para arrancar e ir hacia canasta pidiendo el balón y que se le viese en tal corte (lo más importante), lo suficiente como para el pase fuese algo sencillo. Era contundente en sus acciones, bregándose bajo tableros y aunque frente a Israel, dos días después, se quedó en 6 puntos, la eficiencia en su trabajo en ambos lados de la pista, siguió siendo la misma (9 rebotes), sin necesidad de anotar. Se erigió como un ala-pívot que supo compaginar el trabajo de zona con cualquiera de nuestros interiores más claros (Rubén Guerrero, Fran Guerra o Víctor Arteaga). Bloqueó el rebote con la contundencia que vemos en la fotografía y su corpulencia fue bien usada y un castigo ante jugadores interiores de mayor tamaño De las presencias que otorgan seguridad, típicas de un veterano. Un veterano de 24 años. Ahí está su enorme valor.

Jonathan Barreiro ha tenido que acudir a la “madre paciencia” para encontrar su protagonismo en la élite de nuestro baloncesto. Lesiones atrás más que olvidadas, en su quinta temporada en Casademont Zaragoza, en esta campaña 20/21 de Liga Endesa, lleva 8 enfrentamientos desde el 20 de diciembre, día de la victoria de su club en Santiago a Monbus Obradoiro (102-91), en los que en solo dos casos ha bajado de los 10 puntos, promediando 14 puntos en ellos (y eso, contando que en la derrota en Vitoria, dejó su casillero en 0, en un aciago 0 de 7 en tiros de campo), con 52,4% en tiros de campo y 34,3% en triples.

Las estadísticas, que están muy bien y reflejan su status, las dejamos para los cuadernos. En Endesa Basket Lover nos quedamos con su imagen e importancia en la composición, tanto de su equipo, Casademont Zaragoza, como de esta Selección Española joven, pujante, en la que su claridad mental para detectar lo que se necesita a cada momento, signo inequívoco de madurez, nos ganó a todos y nos corroboró lo que ya llevamos observando estos dos últimos meses: que hay que seguirlo con lupa.

LO QUE VA DE FRAN A FRAN