Lo que va de Fran (Vázquez) a Fran (Guerra)

Lo que va de Fran (Vázquez) a Fran (Guerra)

Antonio Rodríguez

              Recuerden esta nueva era de las ventanas, iniciadas en el coliseo burgalés ante Eslovenia, allá por noviembre de 2017. Uno de los líderes de nuestra selección, el veterano Fran Vázquez, ejemplificaba el esfuerzo por competir y lograr el billete a la Copa del Mundo de China 2019 con todo el entusiasmo, tanto dentro como fuera de la pista. Un pasaporte que significó con posterioridad una medalla de oro. Era un ejercicio de convicción en nuestros representantes, caras muy alejadas de las habituales que colgaban medallas. En estos más de tres años, hemos visto desfilar un buen número de aquellos “de la trastienda” con el que los aficionados hemos abdicado en temores iniciales, apoderándose de nosotros un convencimiento que son “Selección Española” ellos también, con todas las letras.

Este pasado fin de semana, uno de los jugadores a seguir era otro Fran, también pívot de estatura semejante, Fran Guerra, cuya carrera se ha desarrollado de forma muy diferente al enjuto pívot gallego de Chantada. Desde el municipio de Telde donde dio el salto, este Fran, tras ser internacional en categorías inferiores, tuvo que labrarse su presente pasando por liga EBA y LEB Oro, hasta ver su oportunidad en Liga Endesa con Lenovo Tenerife y promediando 13,3 puntos en las 4 últimas jornadas ligueras (más 15 puntos anotados al Real Madrid en semifinales de Copa del Rey), ser uno de los reclamos de esta nueva versión que convocó Sergio Scariolo para la ventana de Gliwice. Saber pasar el balón (promedió 2,5 asistencias) más su tarea bajo aros como para anotar 15 puntos en los dos enfrentamientos, pusieron en la mesa todo lo bueno que está desarrollando este curso en la complicada tarea de ser el hombre de rotación del MVP de la liga hasta este momento.

Dos triunfos consecutivos en tierras polacas, ante los anfitriones (88-89) e Israel (78-73), han dado con un ramillete de destacados jugadores, con varias suplencias y caras nuevas respecto a otras convocatorias, manteniendo una más que notable imagen de nuestro baloncesto. En esta cita se observa que poco a poco van cogiendo experiencia en el Equipo Nacional, casos como Ferrán Bassas, Rubén Guerrero, Sergi García, Francis Alonso o Xabi López-Arostegui. Y francamente, bajo acordes de tipos ya más veteranos, sea Jaime Fernández, Oriol Paulí, Jonathan Barreiro o Darío Brizuela, el grupo es compacto, más que compensado, con sus claros anotadores, sus “labriegos” de las zonas y directores de toda esta orquestación.

Prueba también a destacar que si había desvanecimientos y enfados -bastante reprimidos de Sergio Scariolo- ante minutos en los que la dureza y el compromiso no eran los habituales, tras tiempo muerto, siempre se supo responder con inmediatez y éxito. Tan solo el tercer cuarto ante los israelitas evidenció que esta tarea, costaría más. Aun les falta rodaje para ir conociéndose, que la posición de Rubén Guerrero cuando continuaba un bloqueo que acababa de poner a Ferrán Bassas, no era tan idónea como cuando lo ejecutaba con Joel Parra, buen conocedor del base badalonés. Que algunos cortes a canasta fuera de sistemas, aún faltaba la intuición de compañeros. Pero todo llegará, cuestión de tiempo. Hemos disfrutado de un elenco de jugadores que sobre todo tienen mucho futuro y los que no vayan a ser estrellas descollantes, se están convirtiendo en refuerzos de lujo para los ídolos que tengan que venir. Que si este es el termómetro del actual estado del baloncesto español, nos gusta y lo vemos con optimismo.

En las anteriores ventanas, hablamos que nuestra mentalidad tenga que cambiar de cara al futuro, ante una estructura ya concebida que nos ha hecho llenarnos de satisfacciones y medallas en los últimos tiempos. Que durante los 20 años precedentes, hemos vivido con los hombres altos más destacados de cada campeonato, excelentes directores sumándoseles y un tiro exterior formidable. Y quizás lo que venga sean jugadores polivalentes, de “hacelotodos” en posiciones entre aleros y ala-pívots, de escoltas anotadores en cuerpos de bases… Todo cambia, menos el talento de los que parecen haber nacido sabiendo jugar al baloncesto. Y a esos son los que esperamos. Los actuales jóvenes representantes NBA o los que están por venir. O simplemente, que ya están aquí y les falta el paso delante de la consagración. Mientras, lo que sí intuimos es un grupo que puede formarse alrededor de esas estrellas, muy potente, que siempre ha sido el verdadero salto de calidad entre selecciones nacionales. Lo que hizo Jonathan Barreiro (al que le dedicamos en un artículo aparte), la evolución y el protagonismo de Xabi López-Arostegui, sea en tiro exterior o entrando a canasta, lo que Ferrán Bassas puede dirigir, el toque que vimos en un tiro corto con la izquierda de Rubén Guerrero cuando ganó dominante la posición en la zona, la decisión de esos dos ‘combo-lo-que-sea’ que son los jugadores de Unicaja, Jaime Fernández y Darío Brizuela, que se les puede etiquetar como sapiencia de este deporte en estado puro, es un campo perfecto para el desarrollo de debutantes y lo que tenga que venir.

De Joel Parra, Miquel Salvó y Fran Guerra. De un Fran Guerra cuyo camino le ha hecho llegar a ser internacional y destacar en este grupo compacto, compensado, que dio como resultado dos victorias porque de sus manos y sus cabezas aparece mucho baloncesto. Jugadores que hacen elevar el listón entre la ‘burguesía’ del jugador nacional en nuestro país. Que son bastantes y muy variados. Y de ellos parten muchas de nuestras alegrías a cada jornada en la Liga Endesa y más aún en años próximos con la Selección Española, cuando este escaparate de buenas sensaciones sean exigencias porque estarán en primera fila.

De lo que va de un Fran a otro Fran en tres años. Jugadores y calidad, termómetro de nuestro baloncesto. Mucho y del bueno. Y eso nos gusta.

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