¿Por qué decepcionó Estados Unidos?

¿Por qué decepcionó Estados Unidos?

Antonio Rodríguez

“Algunas personas juegan al juego de la culpa, al de la vergüenza, como si nos avergonzáramos por no ganar la medalla de oro”. Con estos tajantes términos se expresó Gregg Popovich a la finalización de la Copa del Mundo en China ante las voces críticas. “Es una actitud ridícula, inmadura y arrogante. Demuestra que quien piensa eso, no respeta a los otros equipos del mundo y no respeta que nuestros chicos lo hicieron lo mejor que pudieron”. Y sí, somos conscientes que muchos analistas y aficionados pensaran de tal forma. Como botón de muestra, el prestigioso periodista Bill Simmons, no pudo resistirse a escribir el siguiente tuit sobre el actual MVP de la NBA, Giannis Antetokounmpo, cuando estaba viendo el naufragio de los helenos ante la selección de Brasil. “¿Podemos hacer un test de drogas al entrenador griego después del partido? ¿Por qué no le dieron el balón (para que resolviera) en la parte alta de la zona? WTF?”. Podemos imaginar que ese arrebato de dar el balón a la estrella a campo abierto y que él se la jugara, es extensible a un ejército de aficionados americanos con su propia selección. Y no, en baloncesto FIBA no es tan sencillo.

La superioridad en el uno contra uno no siempre es suficiente. 

El pívot Myles Turner también, muy escocido, expresó en un hilo de twitter el orgullo por representar al equipo estadounidense, a pesar de la decepción: “Nosotros doce fuimos los únicos que dimos un paso adelante cuando otros dieron el paso atrás (…) Desde el primero hasta el último, este equipo se ha sacrificado mucho por nuestra nación: nuestro verano, nuestros cuerpos, nuestra mente (…) Nadie puede estar más decepcionado que nosotros. No faltéis al respeto, a nosotros, al staff técnico y a la organización de USA Basketball y sí respetad que el baloncesto es un juego internacional con países con mucho talento”.

Ahora bien, ¿qué ha ocurrido para que obtengan una séptima posición, tan alejada de la meta y las previsiones previas, de darles de forma perenne favoritos al oro? Varios son los puntos que pretendemos destacar aquí:

  • Sin los mejores, no se gana. Por un lado y aunque suene socorrido este punto, la plantilla no era la mejor. Ya lo sabíamos, pero las sospechas se han materializado. Faltaban muchas de las estrellas actuales. Este pudiera ser un equipo… ¿C? ¿D? Kobe Bryant, tras consumarse la derrota de sus compatriotas en las semifinales del quinto al octavo puesto, con la experiencia de haber participado en la selección de su país, comentó que “pon a los mejores jugadores que tengas. Haz la mejor selección y, aun así, tendremos retos”. Recuerda que, para ganar la final de Pekín en los Juegos Olímpicos del 2008 ante España, “Estados Unidos necesitó un último cuarto con un gran esfuerzo y un empujón tremendo al final del partido”. Pekín 2008 dista mucho del Pekín 2019, cierto es. Sin embargo, no deja de ser curioso pensar que, en los tiempos que corren, los estadounidenses tengan casi la obligación de llevar un equipo con gran parte de sus estrellas. Pero, ¿este era un mal equipo? En absoluto. De hecho, les proponemos el siguiente ejercicio: pongan a este plantel de 12 hombres a competir en la NBA. Con la base de Boston Celtics (cuatro de sus jugadores estrella), añadan un pívot como el citado Turner, un All Star como Khris Middleton, una estrella en ciernes como Donovan Mitchell… Esta selección era un más que notable equipo. Que la proximidad de los Juegos de Tokio ha sido clave para que su star system declinara jugar esta Copa del Mundo, no significa que el plantel que defendió patria en tierras chinas, dejase de ser un más que destacado plantel.
El bloqueo del rebote en defensa, otra de las asignaturas pendientes.
  • Morir con un credo. Hay situaciones de juego que, desde nuestro punto de vista de aficionado español-europeo, nos cuesta explicar. ¿Por qué Gregg Popovich usaba cinco jugadores exteriores en los momentos decisivos, cuando Rudy Gobert les estaba martilleando en la zona, con puntos y sobre todo, rebotes ofensivos? No, no había ninguna locura-genialidad transitoria. Es tan simple como que ellos tienen su credo del baloncesto. Es su manual y han sido estrictos con él, aunque en ocasiones, no les funcionase. Y en este asunto en concreto, existe el siguiente precepto: si se bloquea bien el rebote, la estatura de los jugadores es secundaria. Que le digan a Charles Barkley en sus años mozos, cuántos rebotes ofensivos hubiese permitido a Rudy Gobert, por muy 2,15 que mida. ¿Recuerdan la marca de LeBron James a Pau Gasol en el amistoso de Barcelona? Esta vez, cinco bases-escoltas-aleros en pista (con Khris Middleton, Jaylen Brown o Harrison Barnes, como teóricos hombres interiores) naufragaron en tal faceta, porque no supieron cerrar el rebote correctamente, descolocados ante la circulación de balón de los rivales. Credos que no se cumplieron. Un hombre como Myles Turner, que pensamos pudiera haber sido mucho más protagonista y decisivo en esta Copa del Mundo (entre otras razones, porque es un jugadorazo, con enorme instinto defensivo y un buen ramillete de recursos ofensivos) en los últimos minutos ante los franceses, les hubiese hecho mucho bien. Pero la apuesta fue otra.

 

  • Popovic propone y los jugadores disponen. Tras el primer encuentro ante la República Checa, expusimos en esta página la manera de jugar de los USA boys. Ellos trabajaron en los ataques, directrices entrenadas durante la preparación. Frente a Grecia, por ejemplo, cuando los griegos se cerraron refugiados en una defensa zonal, su dibujo táctico era muy correcto, circulando el balón de un lado a otro, abriendo el campo para los tiradores y usando el poste alto en la parte superior de la bombilla (figura ésta, que se intercambiaba, saltando desde el lado débil). Vale que para ellos esto último les resultaba un elemento extraño y quien se ponía, apenas recibía el balón. Pero lo intentaban y al menos con él, creaban un foco de atención en la defensa rival. Los sistemas ofensivos pudieran resultar laxos a nuestros ojos. Ya dijimos tras verlos ante Chequia que, algunos dibujos se desarrollaban para que sus jugadores finalizasen con espacio para jugar un uno contra uno abiertos. Para ellos, eso es una situación de ventaja en jugarse el tiro. Este conjunto fue una teoría llevada a la práctica, que más o menos les funcionaba, hasta que llegaron los problemas. Y eso fue otra historia. Cuando la tensión del partido y el marcador eran grandes, las propuestas de Popovich se guardaban en un cajón como molestos deberes y los jugadores en pista, disponían de sus virtudes y sus rutinas habituales. Y trataron de decidir con acciones individuales porque, qué demonios, Kemba Walker tiene un gran lanzamiento en suspensión tras bote, porque Harrison Barnes entra como los ángeles hacia canasta y porque Donovan Mitchell es un prodigio de rapidez y tiro exterior, entre otras muchas armas. Claro, paisaje verde lleno de esplendor… cuando los balones entran. Cuando no lo hacen, porque se encuentran delante con la incomodidad de defensas que no logran descifrar, se ofuscaron, se vieron impotentes, hicieron la guerra por su cuenta y no mostraron alternativa con un “plan B”. Y aquí entra el siguiente punto: falta de tiempo de concentración del grupo.
Defensas zonales que costaban leer.
  • Escasez de preparación. Una de las claves ha sido la falta de acoplamiento entre todos los jugadores. Y en Endesa Basket Lover apoyamos las palabras de Myles Turner, que le pusieron toda la voluntad y ganas en esta tarea. Pero no fue tiempo suficiente de preparación. Por ello, como diría Kobe Bryant, es necesario llevar a los mejores jugadores. Porque son ellos los que con tanto baloncesto en sus manos, saben solventar situaciones complicadas, aunque les cueste una enormidad, en tan escaso tiempo juntos. A los de esta pasada Copa del Mundo, se les notaron las costuras. Su desastrosa defensa ante algo tan básico como un “pick&roll”, les costó muchos disgustos. Ellos echaron ganas y poderes en la defensa individual, que fue realmente agresiva. Sus piernas son privilegiadas, sus manos rapídísimas y sus desplazamientos laterales, de fantasía. Pero bastaba que les pusieran un bloqueo, para que no supiesen cómo defender al hombre que lo continuaba, dejándole todo el espacio del mundo y al hombre con el balón, una línea permanente de pase con él. En Endesa Basket Lover hablamos antes del inicio de la competición que, para ganar a este bloque USA, había que hacerlo a base de canastas de dos puntos, no con triples. Había que arriesgarse a ello aunque resultase más costoso. Y no nos equivocamos. Comentamos que bien harían los rivales con volver a visionar la semifinal del Mundial 2006, cuando cayeron derrotados ante los griegos. Ahora sí tenemos claro que quienes debieron haberlo visto con más ahínco, son los propios estadounidenses, porque cayeron en sus propios errores de nuevo.

 

  • Y por último, ¿por qué esa falta de familiaridad con el baloncesto FIBA?  Y aquí entramos en ‘la madre del cordero’. No nos gusta decir “baloncesto FIBA” porque, realmente a lo que nos referimos es a todo el baloncesto “no NBA”. No hace falta que crucen “el charco” para familiarizarse con el baloncesto FIBA, porque lo tienen “en casa”. Todos los baloncestos posibles, los tienen en su país, en la NCAA. Todos. Tanto es así, que hoy día los entrenadores europeos siguen viajando a aquel mundo a aprender, dinámica en la que ellos nos enseñaban desde el principio de los tiempos en el que la ‘pelota gorda’ comenzó a rodar. Hablamos de baloncesto estadounidense en toda su extensión, no ciñéndonos tan solo en NBA -grave error cometeríamos si fuese así-. Y no deja de ser sorprendente que las reglas FIBA les resulten tan extrañas y su baloncesto, a la hora de un torneo de estas características, tan caótico. Porque caóticos fueron muchos minutos ante Francia y Serbia, en una inentendible alegoría al uno contra cinco de playground, basándose en alardes individuales. ¿Qué sucede entonces? ¿Tan diferente es ya el baloncesto NBA al resto? Entendemos que la aclimatación en dos meses no sea nada fácil. Que la NBA, por su parte, en busca de sus propios intereses, vaya haciendo cambios en sus reglas en pos de un fin. Reglas como los 3 segundos defensivos, sirva como ejemplo, hacen que su forma de jugar sea diferente. ¿Es eso una justificación? ¿Significa eso que estos hombres no sabrían enfrentarse a las defensas de Detroit Pistons o San Antonio Spurs de la final NBA de 2005? Porque ya no hablamos del mito y la extrañeza de las defensas en zonas “overseas”. Ha habido en esta Copa del Mundo defensas individuales con permanentes ayudas (el “abc” de nuestro baloncesto continental cada día), que el hecho que hubiese jugadores protegiendo su aro permanentemente en la zona, ya les chocaba. ¿Extrañeza con algo que ellos aplicaban en este siglo XXI? Hasta no hace mucho, los representantes USA sabían de baloncesto como para jugar -a veces, dominar- en su NBA y dominar en FIBA, porque conocían ‘todos los baloncestos’. Y no hablamos de superioridad física de entonces, que también la sigue habiendo ahora. Un botón de muestra, aunque resulte algo exagerado: el Dream Team de 1992 era un conjunto veterano, con muchos años bajo las normas NBA. Y cuando les hablan que en Europa hacen defensas zonales, pues movieron más rápido el balón y conocían la disposición táctica para atacarla. Y cuando les comentan que está prohibido el “alley-oop”, tampoco les importa y comenzaron a jugarlo por debajo del nivel del aro, en una sucesión maravillosa de pases en contragolpes como nunca antes se vio. Imponerse por saber jugar mejor al baloncesto. Más que saber encarar ‘todos los baloncestos’, nos gusta decir que conocían y dominaban ‘el baloncesto’. Que para eso eran algunos de los mejores jugadores del mundo. Hoy día vemos a este combinado USA o la perplejidad de Giannis Antetokounmpo cuando no tenía espacios y nos es extraordinariamente chocante.

En definitiva, una suma de circunstancias que les han abocado a una enorme decepción en ellos y en sus aficionados. Pero que en USA, no se engañen, no dejará la menor huella. La Copa del Mundo es algo que pasaba por su arsenal de canales mientras el estadounidense medio zapeaba en busca de partidos de béisbol. Sus barras y estrellas las sacarán y lucirán el año que viene, con los Juegos Olímpicos. Y allí, ya veremos. Les remitimos dentro de 12 meses para volver a hablar sobre este asunto.

El dilema de Estados Unidos y sus NBA ante el baloncesto FIBA .