De la defensa, al cielo

De la defensa, al cielo
Ningún rival de España ha conseguido llegar a los 70 puntos

Antonio Rodríguez

Porque hubo un momento, que la Selección Española acabó desesperando a Serbia con su defensa. ¡A Serbia! Al equipo que mejor tiralíneas usaba para dar los pases, la admiración de todos, viendo apalizar a todos sus rivales. Pero tiralíneas de los antiguos, de los de tinta china y el cuidado para no hacer borrones. Y lo cumplimentaban a la perfección… hasta que llegó España y -repetimos, porque nos encanta- se desesperó y afloraron los manchones sobre su papel inmaculado. Este era el sello que pretendíamos y soñábamos con nuestro Equipo Nacional a estas alturas. Y ya lo tenemos.

A cuartos de final ante la sorprendente Polonia, que tras la victoria ante China el segundo día -a base de convicción- y ante Rusia -más convicción y calma que sus rivales- se han plantado aquí. Quienes otrora fueron nuestra bestia negra, donde el escalón del baloncesto de Occidente con los representantes del Telón de Acero era notorio, se plantan en cuartos ante los hombres de Sergio Scariolo. Pero ahora toca hablar de nuestros representantes. Decíamos que, en la preparación, insistieron muchos en la diversidad de defensas -sobre todo zonales-, más horas con sudaderas de los habituales y que la apuesta de hombres fuertes y polivalentes entre los aleros y los ala-pívots (¿recuerdan este artículo?), hacen que el campo se haga a nuestros adversarios, extremadamente pequeño. Incluso los pases de un genio como Nikola Jokic eran inproductivos. La anticipación de Juancho, Claver o Rudy Fernández (santo y seña en el estilo de este plantel. Sublime su actuación) en los pases largos, está siendo determinante. Intuición para tal anticipación, pero sobre todo excelsa colocación aun contando con las constantes rotaciones. Aquí se ve todo el trabajo previo y silencioso en los calores del “Triángulo de oro” y lo preparado entre viaje y viaje por tierras chinas porque, como es habitual, dentro del propio campeonato, se va mejorando.

En ataque, España jugó el mejor choque ante los serbios, a pesar de los nervios de los últimos minutos, como vimos ante Italia también. Pero en momentos complicados como esos, entra el marcado carácter competitivo de estos hombres que conocen ya lo que es ganar a todos los niveles -aspecto muy importante-. Y hacen fluir su juego con naturalidad. Los pases de Marc Gasol, que contrarrestan su 41,2% en tiros de campo (y el más preocupante 3/16 en tiros de 3) hacia Willy Hernangómez, con el que ha compartido pista algunos minutos y parece más una realidad asentada que un experimento, ayudan y dan réditos. Como los pases a Pierre Oriola o cualquiera de los tiradores, que comienzan a ser una sólida balsa en la que sostenerse sin el trauma de hundirnos, ahuyentando los fantasmas y temores de la primera fase.

Hoy, Polonia. Y nos tocará sufrir, no les quepa ninguna duda. Ellos son duros y tienen la misma fe en la victoria que nuestros representantes. Porque si no, aquí no estarían. A los arrebatos de Mateusz Ponitka, le secundan jugadores veteranos, más por experiencias vividas que por edad, como Adam Waczynski y Mychal Sokolowski. Será un partido duro donde los hombres altos, una vez más, pensamos que podrán decidir la contienda. Expuestas nuestras virtudes, podemos perseverar que, con España, de la defensa al cielo. Que ese techo azul sean las semifinales, que dentro de unas horas sean una realidad, lo que supondrían un enorme éxito.