Copa del Mundo de China 2019: de bólidos, tragedias nacionales, pócimas y motores al ralentó

Copa del Mundo de China 2019: de bólidos, tragedias nacionales, pócimas y motores al ralentó
Giannis está siendo una de las sensaciones del torneo

Antonio Rodríguez

De esta Copa del Mundo hemos aprendido una cosa: que el denominador común en muchos de sus protagonistas sea la incertidumbre. Porque sorpresas, nos estamos llevando unas cuantas. Tanto en resultados como en sensaciones. Si Nueva Zelanda ha quedado excluida del grupo de los 16 mejores del torneo, lo ha hecho dando notable imagen de equipo competitivo que estuvo cerca de conseguir su objetivo. Perdieron ante Grecia en la última jornada, la decisiva. Sin embargo, mostraron el camino ya expuesto por los brasileños de cómo poder detener a la mayor estrella de esta Copa del Mundo, el heleno Giannis Antetokounmpo. Si los brasileños usaban una receta con aromas de Aíto, aquello de Solozábal marcando a Toni Kukoc, reverdecido con el base Alex García para la faena, apoyado por compañeros pendientes de ir a la ayuda, los neozelandeses tiraron de una primera línea zonal de tres hombres, en la que el MVP de la NBA no veía resquicio para evolucionar y debía soltar el balón a un compañero. No es tan fácil la tarea como la pintaba el periodista Bill Simmons en redes sociales, en el que básicamente pedía que diesen el balón a Giannis que él ya se encargaría de solventar la papeleta.

China sigue llorando la eliminación de los suyos a las primeras de cambio. Yao Ming tiene más peso sobre sus espaldas, ahora con 38 años, que con 25 cuando con piernas frescas en Houston, debía frenar el alto tonelaje de Shaquille O’Neal acercándose a la zona. Como presidente de la Federación china, su porción de fracaso por la actuación de su selección, le pesa más que nunca. Quería cambiar la estructura federativa del país, pero se deja por el camino un sello identificativo que marcaba a toda la nación: a los niños en su desarrollo se les enseñaba a tirar, a botar y a pasar por igual, independientemente de sus rasgos físicos. Y por eso veíamos casos virtuosos como el del mencionado Yao o Yi Jianlian o sus combinados juniors, con una calidad técnica exquisita, a falta de alcanzar ese punto de mordiente y competitividad del que se sustenta el basket europeo. Sin embargo, el fracaso de la selección en su Mundial es mayúsculo, porque esta cita, se había preparado a conciencia. Cuando vemos un plantel sin orden ni concierto, con unas carencias que rayaban el sonrojo, con nula dirección y criterio en pista y una falta de aprovechamiento de sus recursos de sus hombres importantes, que dolía verlo, uno se plantea cuál es el espejo donde se están mirando, pero claramente no es el referente a seguir. Que recapaciten.

Yi Jianlian es una de las caras visibles de la eliminación china

Y aquí es donde entra el siguiente grupo, esos maravillosos veteranos que, a sabiendas de sus limitaciones, han sacado partido máximo a lo que tenían, tirando de la pócima milagrosa de saber estar cuando se debe. Venezuela fue quien puso el último clavo a los chinos, tras la exhibición de Mateusz Ponitka dos días antes que, por sus santos bemoles, no consentiría que Polonia perdiera ante los anfitriones. Los venezonalos, bajitos y sin mucha profundidad, saben de esto como los ratones “coloraos”. El mismo caso que República Dominicana, que supo dejar en la estacada a toda una Alemania, con un jugador … ¿qué le van a contar a estas alturas a nuestro querido Eulis Báez? En FIBA son honestos y le sitúan como un pívot de 1,98. Y a correr. O a jugar a esto como un maestro, ‘zoneando’, yendo a las ayudas de las torres alemanes cuando tocaba, interceptando pases y contagiando -o contagiándose- de sus compañeros que llegaron a la cota de sentirse invencibles por un día, logrando el billete clasificatorio de los 16 primeros. Y Alemania al grupo de “consolación”. Daba igual lo que sucediera en la última jornada, que la machada estaba hecha. El “Che” García, más contento con unas castañuelas, nos cuentan que el día “D” ante los germanos, le quitaba el sueño por verse sobre el papel inferior, que nunca perdedor, con otro éxito en su zurrón.

El susto de Estados Unidos, enorme susto, ante Turquía. De quienes no se esperaba, los de Ufuk Sarica llegaron con una extraordinaria defensa y los ‘USA guys’ debiendo encomendarse al santoral, eligiendo la abogada de los imposibles. Porque lo de ese final con los tiros libres, dejará huella. Y herida. Porque si el pase blandito de Zhou Qi en los chinos al saque de banda, le señaló con dedo acusador por todo el país, el más poblado del planeta, los dos tiros libres errados por Cedi Osman le hicieron ser señalado por el resto del planeta, que los chinos ya tenían suficiente con llorar su desgracia. Los hombres de Popovich salieron victoriosos, pero se ven ahora semidesnudos y con su escudo protector lastrado.

Y llegamos a nuestra Selección Española. ¿Motor al ralentí? No sabemos. No es normal los encuentros tan ajustados ante un Puerto Rico que en nada tiene que ver con la generación del recién galardonado “Piculín” Ortiz, que aquello daba gloria verlo. No es lógico pasar tantos apuros ante Irán (que es Irán, no es precisamente para volverse locos). Desde los televisores y en las charlas del bar del al lado, sentimos que el motor de nuestros representantes no ruge y nos despista elucubrar si es, porque no se le exige, o porque no responde. De hecho, sus pocas revoluciones -en este caso, acierto en ataque- casi enoja, ahora que andamos en la hora de la verdad. Por experiencia y esto sí queremos remarcarlo, les decimos que la percepción desde nuestras casas es muy diferente a lo que sucede en el hotel de los jugadores, en la madera del escenario y sobre todo, lo que ronda por sus cabezas. Nuestros representantes nos cuentan, andan tranquilos, a sabiendas que hoy precisamente, es cuando llega la final y es hoy ante Italia (14:30, hora española) cuando deben estar en condiciones de mirar hacia arriba o hacia abajo.

Sergio Llull fue uno de los grandes revulsivos del primer encuentro mundialista

 Llevamos diciendo desde la preparación que nuestros 12 elegidos no vienen con el talento ofensivo de otras ocasiones y que, como aficionados, debemos asumir eso. De ahí la apuesta por el físico, por la capacidad atlética e intensidad. Por Claver, Oriola o Rabaseda. De ahí, que Ricky tenga muchos más galones anotadores, porque le necesitamos. Y de ahí, que la defensa sea primordial para frenar atrás lo que no se consigue delante -que ya vimos ante los iraníes, fue escaso- y ha de ser un sello de distinción que, al día de hoy, no lo está siendo. Y eso, un pilar tan estable como la defensa, cuando flojea, nos acongoja.

Hoy se decidirán muchas cosas y estaremos pendientes. De nuestra Selección y del resto del campeonato, que queda mucha tela por cortar. Lo que está claro que ahora mismo, puestos al disfrute, nos subimos al bólido de la selección Serbia. Ellos sí que rugen y van a unas cuantas revoluciones por delante del resto. Qué gustazo, oigan. Seguiremos expectantes.