Aleros, Ala-Pívots y viceversa

Aleros, Ala-Pívots y viceversa
Sergio Llull dio buenas sensaciones en Anaheim.

Antonio Rodríguez

La Selección Española vuelve a presentarse en escena mañana, 21 de agosto, ante la República Dominicana en Madrid, tras su viaje a tierras californianas, a calibrar posibilidades ante el equipo más potente de esta próxima Copa del Mundo, Estados Unidos. Continuaremos viendo paso a paso la evolución de nuestro Equipo Nacional, lo que nos ilusiona y lo que aún falta por mejorar.

De los poderes, cada día vamos valorando más aspectos claros y altamente positivos. En Endesa Basket Lover nos gustaron detalles, como la vez que Ricky Rubio se maldijo él mismo tras fallar en los últimos minutos una clara suspensión, abierto. Ricky, claro parece, va a tener más protagonismo ofensivo que en otras citas y por primera vez se le exigirán puntos, circunstancia que no se daba con el imperativo de la próxima cita china. Y al margen de sus auto-improperios, el hecho que los busque con más habitualidad de lo normal en forma de suspensiones a media distancia, sin lugar a dudas su tiro con mayor porcentaje (aprovechando bloqueos directos las más veces), nos hace aventurarnos en que, efectivamente, será puntal anotador y, además, con un buen tanto por ciento de acierto.

Sergio Llull fue un puntal más, con rapidez y acierto en el tiro y sentirse cómodo ante los americanos, algo que nos ilusiona. Y ganas tenemos de contagiarnos también de ello, porque en verdad que lo necesitamos. A propósito, curiosos comentarios de sus narradores -desde NBA.tv-, donde resaltaban el interés de muchos de los equipos de la gran Liga en él, añadiendo en cada uno de nuestros representantes que no jugaban en su país, aparte del equipo en el que militaba, el citar que era “profesional” de este deporte. Ya ven, la old school en ciertas maneras… setenteras. Marc Gasol ofrece regalos como los tres triples consecutivos en los últimos segundos, pero por encima de todo, será nuestro bastión interior y el gran distribuidor que es desde el juego al poste.

 Y el combo en el que debemos poner el ojo, nuestras esperanzas y quizás, esa etérea masa de intangibles que nos den opción al éxito que, visto el nivel de las selecciones más potentes: nuestros aleros y ala-pívots. Ellos serán el soporte en muchas de las dificultades y los ‘arreglalotodo’ de los defectos del resto. Nos referimos sobre todo a Víctor Claver, Juancho Hernangómez, Pierre Oriola y Xavi Rabaseda.

Pierre Oriola, llegar a todas partes. / EFE - Alberto Nevado

 Aunque muchos de nuestros jugadores pueden anotar triples, es cierto que no contamos con grandes tiradores (de las selecciones favoritas, quien más acierto tenga en esta faceta, viajará como un cohete hacia el éxito), más si cabe con las bajas del “Chacho” y Mirotic. Y por ello, los nuestros deberán ser selección de martillo y yunque, de hierro y fuego. De defensas muy físicas, a la búsqueda de mayor número de posesiones a base de sumar rebotes. Y por ello, crear un trío en pista en sus diversas variantes de componentes, con estos jugadores, se nos antoja más que primordial.

Casi cualquiera de los cuatro, pueden alternar estas dos posiciones. Cuentan con rapidez para saltar ayudas, a dos contra unos, a recuperar y volar hacia el otro lado de la pista al siguiente ‘desarreglo’. Y sí, se le exigirán resultados en un trabajo ingrato y silencioso. Recuerden, por favor, la extraordinaria labor que nuestros representantes hicieron en el pasado Eurobasket 2015 y la importancia de este tipo de juego. Cómo en semifinales ante Francia, su gran actividad fue primordial en la ayuda defensiva a Pau Gasol y el resto de compañeros (Claver estuvo sublime). Y cómo se defendió a Giannis Antetokounmpo ante Grecia en cuartos de final. Es cierto que el griego hoy, no es el jugador de aquel verano, pero de aquella cartilla se podrán recuperar lecciones. Y todo fue gracias a la anulación de cualquier camino, de cualquier espacio por parte de estos guardianes de la pintura, este trío interior que tantas alegrías dio.

Ayudas para cerrar líneas de pase. / FEB - Alberto Nevado

En ellos, posiblemente, resida el nivel de intensidad general, aunque ya conocemos de su honestidad en la pista: siempre, siempre, dan el máximo. Por ello, deben forzar una marcha, un par de ellas incluso, a lo que vimos en Anaheim ante los USA el viernes noche. Hay mucho aún de trabajo por delante y de sincronización entre ellos para sacar todo el partido táctico que pueden dar. 

En ataque, a la distribución del juego de Marc Gasol en el poste, su ayuda ha de ser primordial. Sobre todo, cuando Marc use la varita de hacerlo desde poste alto, donde uno de ellos deberá ganar posición bajo canasta como posible finalizador o crear situaciones de cortes, con su altura y corpulencia. Ahí se requerirá de la sapiencia y agresividad, de ser compañeros “de fatigas” en la zona. Lo que no nos gustaría es, como ya sucedió en Eslovenia en el 2013, dejar a Marc en el desamparo de no haber nadie cercano a él, de distribuir exclusivamente a tiradores con pases largos y lentos, excesivamente alejados todos de su posición.

Si lo piensan fríamente, estas exigencias analizadas una a una, son las virtudes con las que les colmamos a lo largo de todas las jornadas en sus respectivos equipos, por lo que la fe en ellos, está asegurada. Tanta, como su responsabilidad en este campeonato. Que se intercambien sus funciones, que para ello tienen una polivalencia de admirar, enorme versatilidad y en definitiva, que aleros, ala-pívots y viceversa sean una sólida base a todo lo que nos vamos a encontrar por el camino. Que será duro y diverso. Nunca las grandes historias son fáciles.