Honor y gloria a la selección de las ventanas

Honor y gloria a la selección de las ventanas

Antonio Rodríguez

Para finales de febrero se pasará un trámite de dos partidos en las últimas ventanas FIBA, con el pasaporte ya en el bolsillo directos a la Copa del Mundo de China, con el que la Selección Española se comerá el turrón estas navidades. Diez encuentros fueron suficientes para tal clasificación desde que arrancó hace más de un año ya. Ahora toca seguir compitiendo en la Liga Endesa y en Europa cada uno con su club. Y el verano iluminará, llegarán nuestros ídolos NBA y como es menester en las últimas dos décadas, aspirarán al oro (dos décadas de seguir tragando saliva, pensando en que se puede aspirar al oro). Y las ventanas FIBA quedarán atrás, como algo frío. Algo que con el tiempo se llevarán los vientos otoñales e invernales, mientras se interrumpían ligas domésticas para un cometido con más incómodos que satisfacciones. Por todo ello, en este escenario, hay que felicitar a todos los componentes del Equipo Nacional presentes en este marco FIBA, porque muchos eran los impedimentos y sacrificios personales. Y fueron los primeros en creer en tal aventura y en aportarnos las citadas satisfacciones.

¿Recuerdan lo de los sistemas de juego en el móvil? ¡En el móvil! Eran las primeras noticias en la primera concentración. Y ahí teníamos a un tipo como Fran Vázquez, con la ‘mili’ que lleva encima, artífice para ganar una Euroliga con su club, MVP de una Copa del Rey, nuestro Kevin Garnett blanco hace un puñado de años, tomando como algo natural el hecho que tenían que aprendérselos tras ser enviados a sus teléfonos móviles. El tiempo apremiaba y Sergio Scariolo les debía mandar previamente a su primera reunión los “deberes” para estudiar. Todo tan atípico, todo casi absurdo como para tomarlo con naturalidad. Y ahí, cuando el “este teatro parece poco serio” aparecen los actores y, desde que tuvimos ocasión de tenerles en directo en Burgos, vimos que nuestra Selección estaba por encima de todo eso. Y Scariolo desde su escritorio, trazó un plan para sacar el máximo rendimiento a los jugadores de los que disponía que, visto en el parquet del Coliseo burgalés, nos pareció por el contrario, cosa seria.

La defensa explicó muchas cosas aquel día. La sincronización entre los cinco en pista justificaba el enorme compromiso que, a pesar de los pesares, estaban vistiendo la camiseta de nuestro Equipo Nacional. Dedicación, esfuerzo por el compañero y una maquinaria que funcionaba. Esa agresividad dejó a los eslovenos sin argumentos, porque unido a la calidad y tablas de cada uno, superaron expectativas y se metieron a los aficionados en el bolsillo. Baloncesto es baloncesto, lo juegue quien lo juegue. Y el suyo, era bonito. Fascinación y por extensión, orgullo hacia tal grupo.

Sergio Scariolo trazó una médula espinal, desde la línea de medio campo hasta la canasta en la que debían anotar. En un extremo, Quino Colom, base que ha llegado a ser muy cotizado en el baloncesto europeo y un regalo, tanto para todos los aficionados como para sus compañeros. Y en el otro extremo, Fran Vázquez, el pívot que finaliza, el que continúa los bloqueos que crea -como un maestro- Colom y sabe rematar con el repertorio que le han dado los años. Era un binomio perfecto. Y tal hilo conductor, ir sumando conexiones y repuestos. Sobre estos dos, pívots abiertos como Pablo Aguilar, con un más que notable rendimiento desde la línea de tres y el rebote (como demostró en los últimos minutos ante Ucrania), el músculo de Nacho Llovet y Sebas Sáiz para levantar balones imposibles bajo los aros y diablos anotadores como Jaime Fernández -estos dos últimos, junto a Colom, los tres componentes que no han faltado nunca- más Darío Brizuela. Tiro exterior en Javi Beirán, versatilidad y rapidez en Oriol Paulí que con sus brazos llegaba a todas partes, presión sobre los directores rivales en Rodrigo San Miguel y Alberto Díaz como para alterar dinámicas negativas de encuentros desde su defensa, carreras en transiciones y más físico en Xavi Rabaseda y Edgar Vicedo… Porque ese fue un sello que nos embaucó desde el primer día: el físico. En muchos casos se componían quintetos muy difíciles de soportar para los rivales. Los demás, ni llegaban tan lejos ni tan alto. No eran los Gasol o los Rudy y Llull, pero alcanzaban a llegar más allá que los adversarios. Y eso tenía un mérito enorme.

Y a ellos, sobre esta familia, se fueron uniendo en momentos puntuales, jugadores consagrados, más ‘oficiales’ dentro de la Selección. Y aparecieron Sergio Rodríguez y Juancho Hernangómez, Pierre Oriola y Joan Sastre, por poner unos ejemplos. Y lo más llamativo es que, incorporándose tan de golpe, les costaba adaptarse a esta ‘familia’ que iban día a día creando su historia. Ellos, agradeciendo tales colaboraciones de tipos con tanto renombre, sabían que el star system debía alzarse sobre los hombros de ellos, los fijos, los líderes. Y esa comunión entre todos ha dado un resultado más que notable.

Más supporting cast de calidad fueron llegando: Alberto Abalde, Ilimane Diop, Albert Oliver, Santi Yusta, Xabi López Arostegui, Jonathan Barreiro, Víctor Arteaga y Sergi García para completar esta lista de 26 jugadores que han dado un pasaje a China. Los que nos han hecho, por encima del orgullo patrio, hacernos disfrutar con el baloncesto que nos mostraban, con el que han sacado 8 victorias en 10 partidos. Todo preparado, organizado y ejecutado con sapiencia y mucha pasión por todos y cada uno de los componentes. Por lo tanto, honor y gloria a la Selección de las ventanas.

 

LO MEJOR

  • Compromiso. Pero nos suena una palabra muy ambigua. Con ella queremos decir desde Endesa Basket Lover que la Selección Española ha jugado extraordinariamente bien para el tiempo que han tenido y las condiciones de trabajo. Hay que querer -pero muy fuerte- que todo salga bien para dar este rendimiento. Nos han hecho disfrutar mucho a los aficionados.
  • Defensa. Actividad máxima, ayudas, llegar a muchos sitios. Sobre todo, en la presión al balón. A lo largo de su trayectoria, nos ha encantado.
  • Quino Colom. Tras estos diez encuentros, hasta ciertos medios de comunicación apuestan por que esté en China, a sabiendas que con el Chacho, Llull o Ricky, es tarea más que complicada. Pero ha tenido tan grandes actuaciones, ha mostrado tanta voluntad porque todo resulte bien, que estas alabanzas parecen estar destinadas al premio de un sitio en el 12 definitivo que vaya a la Copa del Mundo.
  • Dirección. Reiteramos el poco tiempo, para que Sergio Scariolo y sus diversos cuerpos técnicos -que esa es otra de las razones de darles la enhorabuena. Ni siquiera este, era fijo- hayan hecho este trabajo en el que, sin reparo alguno podemos decir que han sacado lo mejor de todos los jugadores. Casi todos se han sentido muy cómodos haciendo lo que mejor sabían hacer.

 

LO PEOR

  • El rebote defensivo. Sin duda, el gran problema. Hemos visto grandes defensas como para no sirvieran de nada tras perder el rebote, en demasiadas ocasiones. Nuestros pívots no tenían demasiada estatura y eso, con cierta inexperiencia en algunos componentes, se ha pagado.