China espera a la Selección Española

China espera a la Selección Española

Antonio Rodríguez

No. Lo haremos al revés. No vamos a empezar por el dicho de lo que significa jugar un Mundial (una Copa del Mundo hoy) y el valor que tiene, porque eso suena a bla, bla, bla… Palabras vacías. Pensemos en lo que significaría no jugarla y quizás cometamos el pecado también de caer en el “abuelocebolletismo”, pero… en fin. Tal ausencia de nuestra Selección Española en semejante cita no sucede desde 1978, donde muchos ni lo vivimos o al menos no éramos conscientes de sufrirlo. Dos datos: fue un torneo que pasó a hurtadillas en España, porque la televisión casi ni existió -que tampoco con representante nuestro es que diese una gran cobertura. Pero los partidos de nuestro Equipo Nacional y la final al menos-. Y también se tuvo que aplazar el inicio de la liga española como tres semanas, porque había que esperar a que lo ganase la gran estrella de nuestra competición, el base Zoran Slavnic. Ese escenario, hoy día, sería muy similar. Estar fuera de la Copa del Mundo supondría una atención escasa, apoyado por el cabreo presente entre los aficionados por no tener a nuestros representantes y sí, habría que esperar a que diese por concluido, porque sería tal la cantidad de jugadores de nuestra Liga Endesa implicados, que no quedaría más remedio. Impensable escenario… que hace poco más de un año, se barajaba como posibilidad dentro de la Federación Española.

Cuando salieron las ventanas FIBA, asomaron todo tipo de polémicas, entre otras razones porque se alimentaban de esa incertidumbre, producto del calendario que sin los NBA ni los Euroliga, cabría darse el caso de no llegar. El álbum de donde Sergio Scariolo pudiera elegir jugadores, se reducía de manera drástica. ¿Los demás tenían también ese problema? Aquí de lo que se trataba era de mirar lo nuestro.

 

En Endesa Basket Lover hemos escrito mucho y con todo el placer, sobre la Selección Española que apareció en estas 5 ventanas, 10 partidos que se han disputado salpicando calendarios, para llegar al objetivo: la clasificación. Porque todos los protagonistas, el juego que hemos visto, con sus virtudes y debilidades, nos ha encantado. Hemos escrito sobre el enorme compromiso y todo lo que supone llegar a una ardua meta como esta. Nos encandilaron por un enorme afán de hacer grupo, de tener sentido colectivo, en dar el esfuerzo máximo, para mayor orgullo nuestro y por extensión, de ellos -¿o al revés?-.

Este pasado fin de semana finalizó con la penúltima ventana y la clasificación final, tras perder en Turquía (71-67) y vencer -con pasaje chino- a Ucrania (72-68). Conocimos las derrotas en esta segunda fase, porque los rivales eran de una calidad equiparable a la española y no llevó a seguir sufriendo en el factor común de las dos derrotas (en Ucrania y Turquía): ser dominados por el juego interior. España sobre todo lo ha pasado mal frente a Ucrania, porque sus hombres altos (el pasado domingo, con la ausencia del NBA, Alex Len, que sí estuvo en septiembre). Más que eso, el rebote. Ante la falta de interiores contundentes, los de Scariolo sí han tenido problemas, concediendo demasiados rebotes ofensivos, escasa recompensa a buenos trabajos defensivos durante veintitantos segundos.

Porque España ha sido una selección esforzada, con mucha agresividad sobre el balón de parte de sus hombres exteriores. Manos muy rápidas en Quino Colom, Alberto Abalde, Rodrigo San Miguel y Jaime Fernández (y cuando estuvo Alberto Díaz), que asfixiaban al manejador de balón, incapaz de hacer jugadas ante ese avispero. Se agotaban segundos, se forzaban malos tiros rivales…y entraba el rebote, que volvía a conceder nuevas oportunidades a los adversarios.

El empate a 60 a falta de 04:46 para el final en La Laguna el domingo, hizo enmudecer el Santiago Martín tinerfeño, porque se temía apostar todo por la última ventana. Y no se pretendía. Calma y acierto de Pablo Aguilar en los instantes finales, sufrida brega de Sebas Sáiz que nos hizo tener una diferencia a los pocos segundos (68-62) entre los nervios imperantes con el que ya íbamos a favor de corriente. O eso tenía pinta, porque sufrimos hasta el final, con el intento triple de Viacheslav Bobrov a falta de 4 segundos, que hubiese supuesto un 70-71 mortal. Ahí entra el sello de nuestra Selección Española, que forzó a que fuese Bobrov, un ala-pívot que nos hizo mucho daño (de sobra conocido por su buen rendimiento en Delteco GBC), el encargado de dar a los suyos el triunfo. Y pocos billetes tenía para ello. Falló y los posteriores tiros libres dejaron el 72-68 final y todo lo contrario a la incertidumbre del jueves en Ankara: la explosión de júbilo por la meta obtenida, por el pasaporte a China.

Las fiestas navideñas, mejor con la clasificación para China, para la próxima Copa del Mundo y los mejores augurios para el 2019, cuyo calendario traerá cita primordial en septiembre. Todo ello para las caras más conocidas de nuestro baloncesto que pueblan las pistas NBA. Por ello, el mayor de los homenajes para nuestros representantes de esta Selección Española en las ventanas FIBA. Selección ni de tercera ni de segunda, sino la existente, la que han defendido nuestro “patrimonio” con las virtudes que más nos gustan. En un próximo artículo en Endesa Basket Lover les haremos el reconocimiento que se merecen, con nombres y apellidos. Porque han sido unos campeones.