España U16: Nombres propios de una plata que sabe muy bien

España U16: Nombres propios de una plata que sabe muy bien

Antonio Rodríguez

No podemos menos que alegrarlos por la medalla de plata del pasado sábado, tras presenciar la final del Eurobasket sub 16 en la tranquila ciudad de Novi Sad (Serbia). Y eso que solamente sobraron cinco segundos, tras el enorme triple de Héctor Alderete (¡qué carácter, por favor!), que nos separó del oro. Por momentos, soñamos que la Selección Española pudiera estar arriba en el pódium. Una canasta en poste bajo de Roko Prkacin medió en el camino para que Croacia se alzara con el título continental, por 71-70.

Una comodidad en la última canasta que pudo escocer, sí. Sin embargo, hemos de resignarnos que, nuestro mayor icono interior del Equipo Nacional, Usman Garuba, estaba en el banco tras cometer su quinta falta personal, restando 54 segundos. Segundos que se nos pudieron hacer largos sin su presencia, puesto que con él, la jugada hubiese sido diferente. Usman realizó un trabajo extraordinario, tanto a lo largo del torneo, como en esta final. En los casi 35 minutos que jugó, 16 puntos y 18 rebotes. Brazos interminables para hacerse dueño de los rebotes. Movimientos interiores más que interesantes, de buena enseñanza y mejor aprendizaje: el pie atrás, sus fintas y pivotes y un conocimiento de cómo anotar y hacer daño desde el poste bajo, que los interiores rivales tenían más que recalcado y viendo su comportamiento, respondieron con dos contra unos permanentes. Son 16 años y mucho por aprender del madrileño, al que le faltó sacar el balón con acierto en esos traps a los que se vio sometido. Pero, ¿qué queremos? Cuando llegue a los 18, a los 20 lo hará de lujo, porque lo que Garuba muestra viéndole jugar es lo comentado: lo que le enseñan, lo aprende muy bien.

Boris Tisma y Usman Garuba, dos fenómenos en la actualidad.

Nuestro combinado mostró carácter, competitividad, sello ya de las diferentes categorías de los equipos nacionales españoles en los últimos años. Por todo ello, tal plata sabe muy bien, aún acariciando el oro. Porque dieron la cara ante un equipo cargado de talento, donde los más destacados ya jugaron en Argentina el pasado Mundial sub 17 hace poco más de un mes. Talento por técnica individual, algo que hay que destacar y con lo que nos congratulamos a estas edades. De sus errores, sus faltas de concentración, los que sufrimos-disfrutamos tales torneos, vimos mucho. Es lo más normal (y que así siga siendo).

Luego, esa cosa de los croatas, la pillería de una hiena si estuviésemos en mitad de una sabana, de forzar en la última jugada a interrumpir el juego cuando los españoles iban a sacar de banda, restando dos segundos. Estoy convencido que era premeditado: parón y aviso arbitral a quien defendía el saque, que no invadiese la zona fuera de la pista. Advertencia, sí. Pero mientras, por España, los tiradores habían salido de bloqueos para el triple y Alderete había cortado hacia canasta para recibir bajo el aro. La jugada había sido mostrada y lo habían visto. Por supuesto, la siguiente -la buena de verdad-, no se podía repetir. Una colocación que ya no era la misma, más improvisada, debió ser finalizada por una suspensión a la desesperada de Clement, en una situación más desbaratada. Detalles que, aunque pesen y no sean deportivos, también ganan campeonatos.

España no pudo con Croacia en la final U16.

Nos quedamos con la sensación de ver al mejor jugador en el equipo campeón. Boris Tisma mostró todo el abanico de posibilidades que, al día de hoy, es capaz de hacer. Y eso supone, poder anotar 20 puntos nada menos en la primera mitad, desde todos los ángulos y de todas las facturas. ¡Ah! Y liderando, ante todo. Y cuando sufrió un marcaje nariz-a-nariz en la segunda mitad, comenzó a repartir juego, a pasar a las buenas continuaciones de bloqueos, a las posiciones -buenas también- de los triplistas… a repartir el balón donde toca y donde debía, sin padecer la ansiedad por seguir anotando ni forzando tiros. Asombroso en un chico tan joven. Y sus últimos puntos, como si fuera su momento, a la hora de la verdad. Detectar que su defensor se cae al suelo, un pivote y anotar una suspensión corta junto a la línea de fondo (que si evaluamos estadísticamente, es el tiro más complicado y con menos efectividad hoy día).

En la Selección sobresalió un ala-pívot de futuro en la figura de Héctor Alderete. Por ser de la casa estudiantil, posee la fiereza reboteando de los que tienen hambre, de Jiménez y Pancho Jasen, de los de usar los dientes para proteger su aro. Y la muñeca del hombre alto abierto con efectividad tremenda, como exigen hoy los tiempos. Grandes cualidades para seguir acrecentándolos. 

Este mate de Roko Prkacin fue importantísimo para el título croata

Los croatas fueron campeones, porque tienen el mejor equipo. La contundencia y polivalencia de Roko Prkacin fue fundamental. Chico de enorme potencia, buen tiro exterior y excelente uno contra uno para superar ya los dos metros, que en Argentina (en el citado Mundial sub 17) ya dio buena cuenta de sus posibilidades, siendo alero o ala-pívot. Sus dos canastas últimas, definitorias. Al hijo de Velimir Perasovic le falta coger físico (mucho más alto que el padre, muy delgado aún) y tardará un poco más de desarrollarse, pero pinta bien. Diferente a su compañero, el pívot Matej Bosnjak, un cinco nato, con menos recorrido físico, pero más hecho (muy potente) y bastante habilidoso para su estatura. Y el base, Filip Paponja, que supo anotar en momentos cruciales y dar carácter al equipo. Todos ellos hicieron de Croacia, un equipo campeón.

La grandeza de los 16 años, es ver a Boris Tisma consolando a su compañero de equipo, Usman Garuba. La magia de las 16 primaveras, es ver el recorrido que les queda a los chavales y elucubrar y soñar con lo que pueden dar de sí. La fantasía es, por encima de todo, lo que son capaces de hacer ya. Seguir los pasos de lo que es el baloncesto recién enseñado y ejecutarlo con la pureza que tiene su simpleza. Tan cristalino como eso.

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