Ventanas a la diversión

Ventanas a la diversión
Gran triunfo ante Bielorrusia

Antonio Rodríguez

Se acabó la primera fase de clasificación de estas “ventanas FIBA” y España, invicta. No solamente eso, sino que Turquía y Letonia, nuestros próximos rivales en el siguiente grupo (junto a Ucrania), aparecen con dos derrotas ya computables, con lo que abre y de forma muy amplia, las posibilidades del camino a la Copa del Mundo a celebrar en China el verano que viene.

 

            Para España, tras el triunfo en la tarde del domingo ante Bielorrusia (80-60) se completó una travesía donde la diversión, la de los propios jugadores y la de los aficionados, ha sido el sello de identidad como para verse en estas circunstancias del 6 victorias, 0 derrotas. Y lo pudimos comprobar precisamente en el encuentro más extraño y ramplón, donde las pinceladas de sonrisas -que significaban buen juego- en la Selección Española durante algunos minutos, fueron sentenciando este último capítulo en el Martín Carpena malagueño. Ante tales circunstancias, en el choque más discreto de los seis, somos justos valorando con un sobresaliente todo este proceso. Señores, ¡chapeau!

 

            Con unos precedentes muy extraños al salto inicial, las primeras evoluciones mostraban un escenario irreal, donde las gradas miraban a otra parte. Resultó que el Martín Carpena abrió sus puertas desde las tres y media de la tarde, a todos los aficionados que deseasen ver en su interior el España-Rusia de fútbol, aprovechando sus enormes pantallas. Una tarde de -presunta- fiesta que comenzaría con el fútbol y se enlazaría con el baloncesto. Lo que no parecía estar en los cálculos fue la prórroga, en cuyo primer período, ya desde la megafonía del foro malagueño anunciaban que, por respeto a los equipos que ya estaban calentando media hora antes de su enfrentamiento, quitarían el audio y lo cambiarían de monitores. Mirando relojes, pensábamos que el salto inicial cestista se daría en los últimos coletazos de la segunda prórroga. Así que, siguiendo normativas FIBA, un par de minutos antes a la presentación de los equipos, se cortó la señal completamente desde Rusia, no fuese a ser que en mitad de uno de los himnos, todo el recinto fuese un clamor gritando “¡gol!” (ya hubiese gustado, ya).

 

            Con esa frialdad reinante, nuestro Equipo Nacional confirmó en las primeras transiciones, lo que ha venido haciendo en sus cinco encuentros previos, con pecho henchido tras derrotar al rival más duro en su feudo: que para jugar como lo han hecho, han de divertirse. Este grupo, con las recientes adquisiciones de Alberto Abalde y Juancho Hernangómez, nos han ganado -y emocionado- jugando con una convicción, un temperamento y una agresividad, que ningún otro rival pudo manejar. Nos entusiasmaban así y lo han convertido en ello de identidad. La misma que vimos por goteo en este match, en el que tampoco el rival exigió mucho.

 

            En vez de vibrar con las acciones defensivas, lo que nos despertaron fueron los aciertos en ataque, con tres triples consecutivos (dos del local Alberto Díaz y uno de Edgar Vicedo) para colocar un 29-19 a falta de 05:47 para el descanso. Ya ven que los parciales no eran equiparables a los festines que hemos estado viendo.

 

            Tras un descanso (al que se llegó con 38-28, a base de casi doblarles en el aspecto reboteador, pero sin tener la punta de agresividad habitual), se reafirmaron ideas, con Sergio Scariolo haciendo repasar el catón previo, buscando hacer daño en las debilidades rivales para romper en el electrónico. Hubo un puñado de acciones en las que sí nos identificamos con el grupo, con gran movilidad y acciones de mérito en defensa, para salir corriendo y comprobar la enorme suficiencia atlética de nuestros jugadores. Momentos punta que coincidieron con los arranques de tercer y cuarto período, como para que el entrenador rival, Aliaksandr Krutsikau solicitara sendos tiempos muertos a falta de 08:37 en el 3º y a 09:02 del 4º, apenas tras saltar a pista.

 

            Y luego se dejaba de pisar el acelerador, con los bielorrusos que con algunas acciones de mérito (sobre todo del base estadounidense Devon Saddler, con 18 puntos), insuficientes como para poner a los nuestros en nos mínimos apuros. El arreón final llevó el 80-60 para que todos, aún con la estupefacción de la derroa de España en fútbol, se olvidara por un rato de la tanda de penaltis, de Hierro y los suyos y aplaudiesen a modo de homenaje a nuestros baloncestistas. No solamente por este trámite -que así demostró serlo-, sino por toda una trayectoria, en la que costó poner los ojos sobre ellos, rodeados de todas las suspicacias y acabaron siendo un espejo de compromiso para todos. Llevaron alegría, el desenfado hasta lo bello, la diversión del baloncesto, en esa línea de jugadores no-estrellas-rutilantes que muestran a las claras su enorme calidad.

 

       

    

 En definitiva, este calendario FIBA, fue una ventana a la diversión, al convencimiento de lo que tenemos por nuestras pistas. Y ahora toca arrancar la segunda fase. De momento, y por todo lo acaecido en estas seis jornadas, en lo que hicieron vibrar en Burgos, Zaragoza, Málaga y en los salones de nuestras casas, desde Endesa Basket Lover, nuestro más sincero GRACIAS.

 

ESTADÍSTICAS DEL PARTIDO