Unos tienen a Goran Dragic y los otros... No

Unos tienen a Goran Dragic y los otros... No

Antonio Rodríguez

              Se está dando la vuelta por completo la Conferencia Este en sus semifinales. Los dos cabezas de serie, Milwaukee Bucks y Toronto Raptors, van 0-2 en sus marcadores, cuando en teoría han cumplimentado sus partidos como caseros. Aunque, a decir verdad, vivimos la condición de locales con menos trascendencia de la historia, entre enormes carteles en las pantallas con los nombres del equipo y aficionados con camisetas de los suyos. Que tampoco es que cause ni presión ni impresión.

              Quizás el hecho de que Miami Heat haya vencido en las dos confrontaciones a los favoritos, Milwaukee Bucks, pudiera haber causado mayor sorpresa entre los aficionados. Pero viendo el transcurso de los encuentros, nada de objetar al excelso trabajo de Erik Spoelstra y sus pupilos, sabedores de dónde podían hacer daño y sobre todo, desestabilizar al rival con mayor amenaza, el nuevamente candidato a Jugador del Año, Giannis Antetokounmpo.

Jimmy Butler, decisivo en el primer partido.

 

Antetokounmpo, sin un plan “B”

              Ha sido un factor primordial en los Heat, frenar a la estrella rival. Giannis Antetokounmpo no ha estado cómodo en ninguno de los 96 minutos disputados hasta este momento. Deseoso y hasta ansioso por querer decidir. De hecho, parecía más el reflejo de lo que vimos exactamente hace un año, en tierras chinas (aunque con compañeros muy diferentes, claro).

Miami tenía defensivamente el plan, llevado a raja tabla, de no permitir transiciones rápidas, para impedir las galopadas del “Greek Freak”. Y han sido tan solo tres las que ha podido finalizar con mate o bandejas en los dos días, movimientos en los que se torna imparable y del que ha sido impedido de raíz. El excelso balance defensivo de los Heat en conjunto, ha sido de sobresaliente. El fin era cargar su camino de defensores que lo forzasen en su dribling hacia canasta a variar trayectorias y tener que hacer en bote cambios de dirección, menos ducho en tales lides, ataques que acababan en un cambio de idea, pasarla a un compañero e iniciar jugada en cinco contra cinco.

              Esta ha sido una constante. A pesar de sus notables estadísticas, con 23,5 puntos (55% en tiros de campo) y 12 rebotes de promedio, pocas veces se ha sentido determinante o que contase con un “plan B”. No ha insistido en buscar juego al poste o facilitar la vida a los tiradores excepto en contados casos, como opciones de suma. Ocho pérdidas de balón en vanos intentos de crearse posiciones de tiro botando en pugna con pares atléticos (Jae Crowder e Iguodala, sobre todo,) acababan con el triunfo rival en el desafío que le proponían.

Una defensa planteada por los Heat a nivel general que, ha continuado todo tipo de cortes, ha frustrado los pocos -y malos- pick&roll de los hombres entrenados por Mike Budelholzer y que solamente vieron claridad, cuando han tenido buena sucesión de pases para encontrar hombres abiertos, sobre todo en las esquinas el primer día (5 de 9 en triples desde ahí).

              Miami siempre ha jugado con hombres rápidos. Con un center como Bam Adebayo y nunca suplido por otro pívot nato, sino por aleros, crearon una enmarañada defensa que además, aseguraban el rebote defensivo (primordial tener hombres como Jimmy Butler ahí). El sacrificio en ayudas, la aparición manos rápidas de los Heat ha sido de sobresaliente, con una ordenada actividad en todos sus componentes, incluso en los más jóvenes. Añadan que tras la lesión de Andre Iguodala, con un esguince de tobillo en la segunda parte del último enfrentamiento, hasta Derrick Jones supo estar a la altura defensiva.

Los Bucks, en problemas.

 

Contar con Goran Dragic, ese toque diferencial

              Su manera de entender el juego de ataque, está siendo el factor diferencial de la serie. Si es cierto que la exhibición de Jimmy Butler en el primer encuentro, sobre todo en el último cuarto (15 puntos para lograr su tope personal en Playoffs, 40 puntos) asombró, sobre todo por su arranque de personalidad de tener claro que tenía que decidir él. Pero en la planificación de Spoelstra sobre el papel, está la magia ejecutora de Goran Dragic.

Cómo decidir con el bloqueo y continuación central, está siendo de auténtica orfebrería lo suyo. Y enorme falta en la dirección en los suyos se nota, cuando se toma un descanso en el banquillo. Dragic asume que ante las amenazas intimidatorias de Brook López o Antetokounmpo (este algo menos) cercanas al aro, no es cuestión de ir hasta dentro y sí quedarse en mitad de camino y lanzar a una mano los tiros cortos a tres-cuatro metros que exhibe, con esa facilidad intrínseca que da la antigua escuela yugoslava, eslovena en este caso. Está consiguiendo que Bam Adebayo esté rindiendo más allá de su 100% (enorme la suspensión que se marcó en el segundo envite para casi, casi, sentenciar) y dar toda la vida que necesitan los tiradores. Manda y orquesta a su antojo, con toda su veteranía y todo su conocimiento. Eso los Bucks no lo están teniendo y eso es lo que está decantando la serie.

Bam Adebayo, el mayor baluarte interior de Miami, respuesta para todo.

Más tiradores en Miami, más decisión de partidos

            Jimmy Butler (2 de 4 en triples), Goran Dragic (6 de 13), Tyler Herro (6 de 14), Jae Crowder (7 de 19) y Duncan Robinson (4 de 12) están conformando un número de tiradores certeros con los que los Bucks no pueden competir, aunque sí disponen de un Brook López que lo está bordando (7 de 11 en triples). El jugar con los triples y el mid-range ya mencionado de Dragic y del maestro Butler, está derrumbando el nivel defensivo de Milwaukee, uno de los equipos que mejor protegía la zona en temporada regular (y contar con unos pívots que son de los que mejor entienden la regla de 3 segundos defensivos de toda la competición).

              Las series de Playoffs son largas, sí. Pero los problemas que tiene que solventar Mike Budelholzer son de sesudo estudio, porque su ecuación no le sale hasta el momento. Ni están sabiendo adueñarse de la zona con la cerrazón rival, sea con juego interior o penetraciones, ni pueden batirse en duelo con los tiradores con Miami. Por su parte, la puesta en escena de Erik Spoelstra, con una plantilla que sabe exactamente lo que quiere su entrenador (máxime cuando tuvieron siete días desde que acabaron con los Pacers hasta que empezaron esta serie), nos está haciendo disfrutar una enormidad. Puestos a ello, estaría muy bien una respuesta de Milwaukee. Que los Playoffs están para eso.