David Stern, la esencia del hombre brillante

David Stern, la esencia del hombre brillante

Antonio Rodríguez

              Todos los periodistas escribieron estos días sus columnas con algún acto en concreto junto a David Stern. De hecho, del ejército de enviados especiales hacia canchas NBA que ha habido en nuestro país, la gran mayoría han tenido alguna conversación que quedara grabada en sus mentes, por la brillantez de la persona. Con su fallecimiento, a modo de llantina, han salido publicadas decenas de ellas.

 

              No, no vamos a unirnos en Endesa Basket Lover a contar algún trato directo con él, porque en este caso, no lo tuvimos. Pero sí vamos a hacerlo en calidad de aficionados, de lo que hizo y lo que significó para nuestras vidas este señor, tristemente ayer fallecido, desde su despacho neoyorquino que, algunos privilegiados a los que leímos en España, tuvieron ocasión de conocer allá en los lejanos años ochenta: lograr cambiar nuestro ocio. Y si uno cambia eso, cambia una vida entera.

 

              Fernando Martín da el salto al profesionalismo de la NBA y acepta el reto de jugar allí. Televisión Española (TVE) decide comprar un puñadito de partidos de Portland Trail Blazers para dar al creciente aficionado al baloncesto en este país, algo que dé testimonio de aquella proeza. Y no, ni en el primer partido que se recibió (frente a Houston) Fernando jugó, ni tampoco en el tercero (ante los Bucks), dejándonos apenas unos segundos ante los afamadísimos Celtics en el segundo emitido. Sin embargo, era la primera vez en la que teníamos ocasión de ver aquellos ídolos, sus compañeros de equipo, que forraban nuestras carpetas del “insti”, sin que los hubiésemos visto jugar ni un segundo... hasta ese momento. Eran otros tiempos.

 

              Pues la NBA, viendo la jugada, no solamente volvió a enviar por correo aéreo unas cintas con tres partiditos de las finales NBA a continuación disputada, sino que fue generoso enviando a la sombra del Pirulí algunos más, para que pudiésemos ver a Michael Jordan en dos de ellos, a los Pistons de Isiah Thomas o a las exóticas ‘Torres Gemelas’ junto a los idolatrados Celtics. “Oye, que nos han llegado estos partidos. ¿Qué hacemos?” preguntaba el experto en atletismo de la casa, Gregorio Parra, recién nombrado editor del ‘Estudio Estadio’ a Ramón Trecet, en el comedor de TVE. Su nuevo cargo llevaba implícito cierto desconocimiento en algunos aspectos. Y claro, pues aquello se locutó y se emitió… y nos tuvieron enganchados en la primavera de 1987. Y de ahí a “Cerca de las Estrellas” la siguiente temporada. Y de ahí… ¿cuántas horas en nuestras vidas las hemos dedicado a ver NBA por televisión?

 

              Pues ese arrebato inicial de mandar cintas, procede de un cálculo meditado por los responsables del área internacional de la NBA, a la que David Stern dio un gran impulso estratégico. En dos años, los países que cubrían la NBA con cierta (más bien escasa) regularidad, se multiplican por 15 en Europa y comienza la expansión y su emisión frecuente. Siempre se disculpó usando la excusa que, vender la bandera de Magic-Larry-Jordan era muy fácil. Pero las cosas se pueden vender o vender muy bien. Y esa deriva la tomaron en las oficinas centrales de la liga.

 

              Como también el propio Trecet recalcaba, “desde los Juegos de Barcelona, puedes ir a cualquier tribu perdida en el planeta y enseñar el logo de la NBA, que automáticamente saben lo que es”. Y en otro arranque de humildad, el gran Andrés Montes, mientras se dirigía al parking de Torre Picasso a tomar el taxi solicitado, tras una emisión más de sus noches mágicas con esta liga, se marcaba un “Daimiel, si la NBA se vende sola”, dejando a un lado su preponderancia y protagonismo, asumiendo que el producto que tenía entre manos tenía vida propia. Pero al igual que Stern, Montes supo tratarlo con delicadeza y lo que afirmaba como “vender el muñeco”, lo cuidó al detalle.

 

              Cuando se conquista el mundo, la asignatura es mantener tal maquinaria. Y junto al regreso de Jordan, se amamantan las siguientes generaciones y sus estrellas en ciernes (los drafts de 1992 y 1996) para tener salud y poder vender muchos años más. Y saber cuidar a todos. ¿Sabían que las televisiones con derechos, recibían lo que ellos llamaban “weekly footage”, imágenes especialmente elegidas de la semana, para que sus programas tuviesen material audiovisual para hacer noticias? Eran imágenes de diferentes cámaras (nunca las convencionales de la emisión de un partido) con sonido ambiental, sin más nada, para facilitar el trabajo a quienes quisieran cubrir noticias sobre la liga. Ya les digo, todo pensado y medido al milímetro.

 

              A partir de aquí, pueden leer a verdaderos expertos en otros portales sobre el escaso temor a que la liga se tornase de raza negra sin tener que restringir su tirón a nadie, la siguiente globalización de jugadores, los mareantes contratos televisivos (sobre todo el del 2002 con la ABC, al que se le vendió paciencia cuando cubrieron las peores finales -sus primeras finales- a nivel de audiencia de la historia moderna), los escándalos, lockouts y demás obstáculos.

 

              David Stern era el ejecutivo brillante envuelto en la persona humilde que hemos soñado tener en cualquier organización, deportiva, política o social y que guiara nuestros designios. Es la esencia del hombre brillante. Como Ramón Trecet respondió a un ignorante productor de TVE cuando le preguntó quién era ese señor que lo buscaba, pidiendo algunos pases para su familia y acceder al Olimpic de Badalona en los Juegos, “ese es el presidente de los Estados Unidos”.