EL MOMENTO BASKET LOVER DE LA JORNADA: Giorgi Shermadini y el alegato canario

EL MOMENTO BASKET LOVER DE LA JORNADA: Giorgi Shermadini y el alegato canario

Antonio Rodríguez

Y en la mejor exposición de todo lo mejor de las Islas Canarias: el ferviente apoyo a la isla de La Palma, la comunión con los aficionados de los veteranos de ambos clubes componentes de Liga Endesa, sea Lenovo Tenerife o Gran Canaria, que con una pancarta de sostenida entre todos, colectivizaban la fuerza hacia la isla “menos afortunada” en la actualidad. Y junto a la actuación musical al descanso, tan identitaria para esa parte de la geografía, un partido a la altura de las circunstancias.

Porque se enfrentaron por primera vez en su historia como terceros clasificados, que esas 7 victorias y 3 derrotas en ambos daban un alegato más del “somos élite en la liga”. Y lo corroboraron en pista. Un encuentro trepidante, lleno de ritmo y calidad (que la hay en ambas plantillas), donde unos jugadores que llevan de dulce estos dos meses de competición dieron un espectáculo extraordinario, con una presión ambiental de las de grandes ocasiones. Y cuando toca decidir y ganar, irrumpe la estampa de quien tenía en su mano, elevada más arriba que nadie, hacerlo. Giorgi Shermadini fue crucial en el último cuarto y la oportunidad que le brindó Txus Vidorreta al sentarlo a falta de 7 segundos para la conclusión, con todo el Santiago Martín entregado a su ídolo, fue el momento de colofón tinerfeño.

Y es que Shermadini, ausente durante 5 semanas de competición, ha vuelto a coronarse de modo y forma como suelen hacer los reyes del deporte: con dominio absoluto en el momento de la verdad. De entrar en el último cuarto con un desfavorable 66-67 para los suyos y detectar que es el tiempo y la situación. 12 puntos en el último cuarto, con 5 de 5 en tiros de campo, 5 rebotes y 4 faltas recibidas. Tanto como eso. Y resquebrajar el electrónico hasta el 98-89, marcador a falta de 7 segundos, cuando tuvo el reconocimiento público de la afición. Ovación y entrega absoluta hacia el ídolo. 

Supo pedir el balón cuando la defensa grancanaria apostó por la marca de un jugador exterior, en la mayor parte de los casos Miquel Salvó, que el hombre grande ya llegaría a la ayuda. Y cuando lo hacía, solía ser tarde, porque alguien tan intuitivo como él, tenía todo el trabajo hecho antes de recibir. Como los grandes pívots, los de siempre, asiendo en su privilegiada derecha el testamento de “cuando lo dinosaurios dominaban la tierra” de otras civilizaciones, relatando y ejemplificando que, hoy también, puede darse. Hay que ser extraordinariamente bueno para dominar así en las cercanías del aro. Y él lo es.

Que haga disfrutar, que parezca el mayor de la clase, el que dicta las normas del juego en el recreo. Y que se retire, sea entrevistado y muestre su tímida sonrisa, la de la estupefacción del “por qué a mí”. Que fue el abanderado de sus compañeros, que tuvieron a bien la obligación de saltar desde el vestuario al parquet nuevamente, porque el público quiso rendirles un postrero reconocimiento antes de irse a sus casas. De intuir la felicidad de todos y cada uno de esos aficionados en grada yéndose para sus domicilios. Que una tarde más parecieron grandes. Y lo son. Terceros, ya en solitario, de la Liga Endesa, con ocho triunfos en once jornadas. Que la espuma sigue saliendo de la botella a borbotones en La Laguna. Que siguen siendo foco de atención, faro y referente de nuestra liga. 

Por todo ello, por lo que supuso el duelo canario, la victoria de Lenovo Tenerife y el último cuarto de Shermadini, etiquetamos y decoramos con lazo de charol verde (uniformes que lucieron de forma extraordinaria como homenaje al apoyo de La Palma), este regalo como el momento Basket Lover de la jornada. Que valió la pena.