MOMENTO ENDESA BASKET LOVER: Valencia Basket, el esfuerzo es de todos

MOMENTO ENDESA BASKET LOVER: Valencia Basket, el esfuerzo es de todos

Antonio Rodríguez

“La cultura del esfuerzo. Los chicos” como homenaje de Joan Peñarroya para negarse a destacar alguien en concreto, tras la victoria, asombrosa e increíble victoria, en el Palau Blaugrana, de Valencia Basket (79-87). Sin que el Barça jugase un mal partido en absoluto (cierto es que tuvieron mucho desacierto en el último cuarto), el parcial de 2-16 de los taronjas que les aupó a un inesperado 65-76 en el electrónico, les hizo autoconvencerse que en esta Liga Endesa son indestructibles desde el momento en que cogen el autobús para desplazarse. Cinco victorias en cinco visitas. Y romper en pedazos el inmaculado arranque del líder, destruir desde el núcleo el poder azulgrana, con su historia y sus camisetas retiradas. Que son tres triunfos en las tres últimas visitas allí.

Y todo el mérito tras contar con, como definió Peñarroya, “siete profesionales”, que los chavales, cinco en total (Guillem Ferrando, Millán Jiménez, Josep Puerto, Gonzalo Bressan, Rafael Vila y Alejandro Bellver, sin jugar este último), dieron buena cuenta de su responsabilidad cuando tocada. Y tocaba rotar para mantener frescos en los momentos importantes a los siete abanderados del equipo, los que conformarían el plantel inicialmente con un puñado -cada vez más numeroso- de lesionados que sonrieron desde la barrera al ver la machada de este fin de semana. 

Claro que Xabi López Aróstegui se ha sacudido el miedo del todo a forzar ciertos gestos cuando las circunstancias mandan y hay que obligar al cuerpo. Es normal después de una lesión latosa y duradera como la suya. Cuando se vio en condiciones, anotó triples asombrosos y sobre todo, su convicción para entrar a canasta, asumiendo que tocara el obstáculo que tocara, ya sabría manejarse él. Bandejas hasta ‘la cocina’ o suspensiones cortas tras chocar con adversarios a medio camino, él sabía que siempre sacaría algo positivo (17 puntos y 6 de 9 en tiros de campo). 

Porque Bojan Dubljevic hizo soñar. Como siempre hace. Esta vez anotando dos triples tras abrirse en bloqueo, de los que “mire, coach, lo siento, pero yo allí no llego” a modo de súplica de los jugadores del Barça a su exigente banquillo. Y culminar ese parcial mencionado de 16 puntos cuando los rivales se quedaron en dos, remontando lo que no parecía factible. 

Jasiel Rivero siendo contundente, como siempre ha sido en esa Liga Endesa. Que su “Cubita linda” parece arrastrarlo y empujarlo, todos al unísono, cada vez que decidía entrar a canasta. O sujetarlo, sostenerlo y alzarlo, como espectros en forma de ángeles, cuando debía mantener en la zona una posición ganada. 

Y sobre todo, el juego entre pívots que aplican, por doctrina de Joan Peñarroya, estos jugadores. La búsqueda y el dominio del poste alto, de la bombilla, para que con el mismo automatismo de encontrar el hueco, alguien bajo el aro tenga la posición ganada, es algo tan bello como sencillo. O eso parece en ellos. Y no lo es, claro que no lo es. Hay que tener muy buenos fundamentos para ganar una posición debajo. Hay que tener muchas horas de aburridas sesiones de pase para saber milimétricamente del “ponme el balón aquí”. Y Valencia Basket, oigan, es que eso lo bordan. Sea ‘Dubi’ con ‘Papito’, o ‘Papito’ con Pradilla o este con ‘Dubi’. Es una maravilla verles moverse, entrecruzarse pases y sacar, como hacía Audie Norris hace treinta años -por cierto, testigo en el palco y excelso en la previa televisiva-, la potencia para levantarse rodeado de contrarios y poner el esférico arriba. Norris dijo que atribuía a Brandon Davies ciertos gestos suyos de juego de pies. Pues en la contundencia para levantarse bajo el aro y entre un trabajo de puro músculo, rudo y sin respiro, dejar una fácil bandeja bajo el aro ascendiendo entre todos los que le rodean, en eso, Jasiel Rivero se parece mucho a él. Les va la vida en cada acción y eso encandila al aficionado. 

Todo ello sería inútil si no se complementase con lanzamiento exterior. De hecho, muchos esfuerzos interiores han sido vanos cuando no ha acompañado el acierto en el tiro. El pasado domingo, Van Rossom (2 de 4 en triples), Dubljevic (2 de 4) y Puerto (2 de 3) completaron un notable 9 de 22 grupal para hacer mayor la onda expansiva.

Y para terminar, los chavales. Peñarroya sabe lo que tiene entre manos. Y debe exigirles, porque las circunstancias obligan, aunque sabe de su inexperiencia, de sus limitaciones -de momento- y que, en ocasiones, tienen que verse superados. Y hemos oído este año en tiempos muertos esos ramalazos de exigencia “venga, coño, que lo hemos entrenado mil veces desde este verano” porque es su obligación, pero sabía que no podía exigir como a los veteranos. Y la satisfacción de, cuando tocaba dar respiro a los titulares, a las estrellas, cumplieron como campeones, que cada semana es un intenso aprendizaje y he aquí los resultados, eso sí que produce orgullo. De un poso y un trabajo bien hecho que se está fraguando en Valencia. Ante nuestros ojos semana a semana. Y en Endesa Basket Lover, seleccionando esta victoria como EL MOMENTO BASKET LOVER DE LA JORNADA, lo reconocemos.