EL MOMENTO BASKET LOVER DE LA JORNADA: Ennis-Slaughter, escuadrón de bombarderos

EL MOMENTO BASKET LOVER DE LA JORNADA: Ennis-Slaughter, escuadrón de bombarderos

Antonio Rodríguez

Hay que tener mucha paz mental con tu juego, cuando tras recibir un tapón de Jeff Taylor en una entrada, se es capaz de salir con el balón controlado a la línea de 6,75 y anotar un lanzamiento triple. Sin pensar en lamentos ni dar opción a crecidas del rival en su alegato del “por aquí no se pasa”, tan simple como eso. Dos triples consecutivos de Dylan Ennis que ensanchaba la diferencia en el marcador a unos dígitos ya temidos por el Real Madrid y sus aficionados en las gradas. 

En la matinal del domingo, en el WiZink Center, Gran Canaria supo tener templanza para ganar, a pesar de la incertidumbre en los últimos minutos, sacando un triunfo (70-75) en una cancha de la que debiéramos contar a final de curso cuántos han ganado allí. Y es que Dylan Ennis es así: intuitivo, jugador de pulsaciones y arrebatos de acierto, que encuentra esta temporada un remanso de tranquilidad para seguir anotando sus triples como siempre fue habitual en él (41,5% esta temporada), precisamente sus mejores registros en Liga Endesa, tras el año anterior en Zaragoza en el que cosechó los peores detrás del arco, desde su llegada a España (32,9%, si hablamos de temporadas completas y no valoramos los 6 partidos jugados en Zaragoza en la 17/18). Con su ayuda y un mate de Miquel Salvó en contragolpe, el 59-69 para los canarios a falta de 05:34 para el final, retumbaba en toda la calle Goya como el peligro que realmente ya acechaba.

En el club de Las Palmas saben lo que es la tranquilidad para trabajar. En la segunda jornada, Porfirio Fisac abandonaba el recinto del Gran Canaria Arena tras sufrir la derrota más severa en lo que va de temporada (64-82) ante el Barça. Y a pesar de la decepción “hemos hecho un partido de mierda”, acompañado de parte de su grupo técnico y del director deportivo, transmitía calma y alguna tímida sonrisa al confesarse. Los traspiés puntuales son eso y perder ante los azulgranas, es un tropezón que entra en todas las lógicas. Dos días después, previo al enfrentamiento ante Unicaja en Málaga, bajo el silencio de los muros del Martín Carpena casi dos horas antes del salto inicial, la sonrisa era mayor sin saber lo que le esperaba, valorando la calma para trabajar en este arranque liguero, cuyas sensaciones eran y siguen siendo buenas. Las vanidades que tiene a veces el destino, quisieron que un tiro caído del cielo de Chris Kramer sobre la bocina, se convirtiera en canasta, en triunfo de los suyos (79-80) y poder seguir disfrutando de unos resultados que acompañan.

Actualmente son 5 victorias y 2 derrotas, cuartos clasificados empatados con el tercero, el sorprendente UCAM Murcia. Y todo ello tiene una base y una lógica cuando se les ve jugar. El pasado domingo ante el Real Madrid, un quinteto inicial altísimo (Slaughter, Salvó, Brussino, Shurna y Pustovyi) tenía la misión clara y prioritaria de frenar las prestaciones de Walter Tavares, dentro de lo posible. Y en la primera jugada, sufrieron un mate del gigante caboverdiano continuando bloqueo. Poco después, un gancho en suspensión sacado desde el cielo del hombre a controlar, que parecía no serlo. A partir de ahí, las piezas empezaron a ajustar en la defensa. Y si les llovieron tres triples casi de forma consecutiva y primeras desventajas, el guion seguía su curso y las tan temidas armas del gigante madridista, sí se reducían. 

Las defensas al hombre balón, que pretendía pasar a las continuaciones de los bloqueos que disfrutaba, eran auténticas aventuras. Y he aquí que hay que dar mucho crédito a Andrew Albicy. Intimidar no es algo que exclusivamente haga Tavares. Se puede intimidar midiendo uno setenta y tantos. La dimensión que da Albicy al juego defensivo canario es enorme y los miedos en el rival a perder balones por su agresividad defensiva y su instinto para anticiparse, van creciendo en sudores de forma paulatina en cualquier rival. Durante el resto del encuentro, varios fueron los balones que tocaron y arrebataron los jugadores entrenados por Fisac, cuando los madridistas intentaban doblarlos en el corazón de la zona. Uno de ellos, interceptado precisamente por Albicy, fue mandado en largo para el citado mate de Salvó y estremecer a público con el 59-69. 

Todos hicieron una más que notable labor que faltaba ser rematada por la puntilla. Y vinieron los dos triples de Dylan Ennis, una de las sonrisas más entrañables de nuestra competición. Y llegó el triple decisivo de A.J. Slaughter, una de las miradas más frías en nuestra liga, cuando de minutos finales se trata. La inmaculada y perfecta ejecución del paso atrás en un tiempo para volver a levantarse y lanzar un triple, fue la sentencia (69-72) a falta de 47 segundos. Uno de los gestos más complicados en el baloncesto, sobre todo para tener tal precisión en el tiro a esa distancia tras el esfuerzo de echar los pies unos palmos atrás, dificultado más aún por un perfecto punteo de Alocén. Nada fueron obstáculo suficiente para que el balón acabase entrando, con la precisión de un arma teledirigido. 

Ennis y Slaughter pusieron rostro a todo el trabajo colectivo, esfuerzo y disciplina del Gran Canaria para hacerse con el éxito en tierra prohibida por casi todos. Por ello, precisamente porque se trata de la primera derrota de alguno de los dos últimos finalistas del pasado curso, Barça o Real Madrid, con el agravante de acometerla a domicilio, en Endesa Basket Lover lo designamos como el momento de la jornada. Porque según vayan pasando estas, los ecos de tal épica se irán acrecentando.