EL MOMENTO BASKET LOVER DE LA JORNADA: Kyle Wiltjer, fuego y acero.

EL MOMENTO BASKET LOVER DE LA JORNADA: Kyle Wiltjer, fuego y acero.

Antonio Rodríguez

Calentar un partido y ponerlo a arder. Anotar en los primeros minutos dos triples consecutivos y que tu equipo, en una de las canchas más difíciles de la Liga Endesa, empiece a coger la delantera (2-11). Y que esa desventaja para el equipo local signifique un yugo que aprisiona el cuello, que dirige el camino y no deja levantar cabeza. Y siempre por detrás: 9-18, final del primer cuarto en 17-21 y arranca del segundo con 20-32. La sensación para Baskonia en su Fernando Buesa Arena es que se intenta salir a flote, pero estar respirando bajo el agua se alarga y ya resulta sofocante. 

Kyle Wiltjer fue el autor de los dos primeros triples, del 2-11 y visionar desde su posición en pista, con un ángulo de 45 grados, esa deliciosa armonía que supone ver la sucesión de pases de Lenovo Tenerife en cada ataque. Con dos de los bases más verticales -y de mayor calidad- de toda la competición, Marcelinho Huertas y Bruno Fitipaldo, se introducen en las tripas de la defensa rival y sacan el balón hacia una esquina. Y de ese pase a otro pase, donde la defensa, ya con la lengua fuera, no llegue. Y llega el triple. Y sobre los dos primeros intentos anotados por Wiltjer, llegan dos errores para continuarlo con otros dos aciertos en el meridiano del segundo cuarto (22-35).

Al ala-pívot canadiense se le fichó para esto. Ser el complemento de un jugador interior puro (que, pensándolo fríamente, hubiese sido una pareja de pívots extraordinaria junto a su padre, pívot fajador y roqueño, de saber sacar el balón en poste bajo para los buenos tiradores que siempre lo acompañaron). Y ya sea Shermadini o Gamble, el espacio que les genera es enorme. Es, digámoslo así, un fichaje casi quirúrgico. “El equipo necesita exactamente esta figura”. Y esa como tal, tiene un nombre: Kyle Wiltjer. Y en la tarde del domingo sirvió para poner en llamas el parquet del Buesa Arena, hasta el punto que el precioso gris que lo engalana, parecían cenizas tras la combustión de los locales.

Pero es Baskonia y tiene muchas vidas. Y con defensa y el acierto de Rokas Giedraitis (4 de 8 en triples), igualaron la contienda y se pusieron por delante hasta un 59-49 al final del tercer cuarto, con la charanga como telón de fondo y banda sonora al réquiem de un equipo canario que ya no parecía hilar, ni fino ni grueso, directo a su tumba. Nuestro protagonista erró los siguientes cuatro triples tras su 4 de 6 inicial y la inseguridad y el agotamiento parecían extenderse desde la pista hasta el último jugador de banquillo. Sin embargo, el capítulo final no era como esperaban en los palcos. 

Fue un tiro libre de Steven Enoch el que colocó el 64-59 en el electrónico. Restaban 05:26 para la conclusión. En todo ese tiempo, Baskonia tan solo pudo anotar ¡un solo punto!, con un tiro libre de Matt Costello. Los hombres de Dusko Ivanovic sumaron un 0 de 10 en tiros de campo, de los cuales 8 fueron intentos triples. Dentro ya del último minuto, Bruno Fitipaldo primero, rompiendo el empate a 64 y posteriormente, el regalo final de Kyle Wiltjer con otro triple, sentenciaron el choque hasta el definitivo 65-71. Kyle fue quien, con su acero en forma de daga, dio la puntilla a Baskonia ante el desespero y la perplejidad de una grada, que veía a los hombres de banquillo junto a Txus Vidorreta, celebrar un triunfo que minutos antes, ni tan siquiera intuían. 

19 puntos, máximo anotador del encuentro y 5 de 11 en triples para Kyle Wiltjer, que a causa de su templanza en el momento de la verdad, aupando a Lenovo Tenerife al cuarto puesto, con 4 victorias y 2 derrotas, lo consideramos como el Momento Basket Lover de la jornada. Una suma de momentos y concretamente su final, para cerrar con éxito la visita al flamante Fernando Buesa Arena y permanecer en la cima.