EL MOMENTO BASKET LOVER DE LA JORNADA: locura sobre la bocina

EL MOMENTO BASKET LOVER DE LA JORNADA: locura sobre la bocina

Antonio Rodríguez

Fue un extraordinario partido. Arrancaba la tercera jornada en esta locura de semana en la tarde de sábado. Y uno de sus platos fuertes, el Unicaja-Gran Canaria. De cuando los arranques ligueros son importantes, después de partir ambos con un bagaje de una victoria y una derrota, que esta liga sabemos que será muy competida y no se admiten nervios por tropiezos inesperados. Que la cantinela de ganar en casa será más importante que nunca para todos a los que aspiren a… para todos. Y eso lo sabían en el Martín Carpena los equipos y el 40% permitido hacía que se oyera como el Carpena de siempre. Y aún en la jornada 3, todavía sin habernos acostumbrado mucho a lo de la vuelta del público a las pistas, era tan de agradecer...

La canasta de Chris Kramer era la última sorpresa en una caja de Pandora que se abrió en los últimos minutos del choque para convertirlo en trepidante, más incluso de lo que ya fue. Que un jugador etiquetado como anotador, llevase 4 canastas de 20 intentos en sus dos últimas actuaciones, absolutamente frustrado, son estos caprichos que tiene nuestro deporte. Que robase un balón en la defensa al base que lo subía para convertir una bandeja que igualase más la contienda a falta de poco más de 3 minutos y que en la siguiente jugada se tirase al parquet por salvar la posesión de otro, muestra el nivel de lo que, como aficionados, tenemos entre manos. A Dylan Ennis parecía habérsele borrado la sonrisa. Su aciago porcentaje ante el Barça 2 días antes (4 de 14), como lo visto hasta ese momento en el recinto malagueño (llevaba 0 de 6), no le bloqueó y asumió que, si había algo que podía hacer, era defender. Tirarse en plancha como si le fuera la vida por un balón que rodaba, frustrando a un veterano base NBA como Norris Cole, tiene todo el mérito que se merece este jugador. 

Y posteriormente llegó la -casi- sentencia de Jaime Fernández. Jaime, por su forma de jugar, crea futuros ídolos. Es muy fácil siendo un crío embaucarse con su juego e intentar imitarlo, porque se puede. Porque un arranque en bote hacia canasta o una suspensión tras bote, con fuerte oposición, no cuenta con una marcianada física detrás y sí un ejercicio de virtuosismo que encanta e invita a imitar con un balón en las manos, con su precisión y su belleza. Una entrada por la derecha, de esas que nos sabemos todos y un robo de pillería, de adivinar dónde va el pase de un rival en apuros, para acabar en bandeja, más una asistencia para el mate de su compañero Eric, aupaban a Unicaja tres puntos por delante, con tintes de éxtasis final. 

Y ello comenzó cuando Chris Kramer (0 puntos hasta ese momento) saltó a cancha a falta de 01:07 para el final, que Porfi Fisac no quería más sorpresas con Jaime Fernández. Pero lo que nadie intuía de este especialista en defensa, es que sería la sentencia ofensiva de los suyos. Porque tras un fallo de Norris Cole en la suspensión que parecía visto para finiquitar, restaban nueve segundos y los grancanarios atacaban. Y buscaban a A.J. Slaughter como solución para todos sus males. Y Slaughter se tuvo que parar y pasar el balón ante la defensa rival, alertado de quién era el elegido para ganar. Y el balón cayó a las manos de Kramer, que fintó un tiro a ocho metros del aro que no creía que lo intentaría ni él mismo.

Chris Kramer ha jugado al baloncesto, béisbol y fútbol americano. Cuando se decantó por nuestro deporte, sabía que todo consistía en sacrificio y comunión con sus compañeros, como forma a su desarrollado concepto de hacer equipo. Gladiador en la pista, Manny Harris le rompió la nariz por dos sitios cuando se sintió amenazado en defensa por nuestro protagonista en sus tiempos universitarios y comenzó en Europa una desdichada travesía, marcada por una grave lesión de rodilla cuando entraba a canasta en La Fonteta, jugando para Lietuvos Rytas, en la Eurocup de 2019. De ahí su aparatosa rodillera. Kramer, el pasado sábado en Málaga, intentó aprovechar un bloqueo e irse de su defensor, lo que le hizo perder el control del balón por un instante, recuperarlo de manera forzada e instantáneamente, soltarlo hacia arriba, ante la presencia de Micheal Eric yendo con todo su físico para taponar, para caer -casi llovido- limpio a la canasta de Unicaja, en el instante en que el marcador del tiempo expiraba en su 00:00. Increíble. Tanto, como la fotografía que ilustra la portada de este artículo. Ni la posición era la adecuada, ni el ángulo, ni … pero esto es baloncesto y suceden cosas así de extraordinarias. Por ello, por la victoria final que supuso este tiro a Gran Canaria 79-80), obviamente decidimos que este sería el momento Basket Lover de esta jornada.