ENDESA BASKET LOVER CON LA BASE (I): El Real Madrid, campeón de España cadete

ENDESA BASKET LOVER CON LA BASE (I): El Real Madrid, campeón de España cadete

Antonio Rodríguez

San Fernando fue testigo durante una semana (del 18 al 24 de junio) del Campeonato de España cadete (sub 16). Y el Real Madrid, como entraba en todos los pronósticos, se proclamó campeón tras derrotar en la final al Joventut Badalona (78-40), muestra inequívoca de la enorme superioridad de los blancos a lo largo de la competición, que tan solo sufrieron en la semifinal ante Valencia Basket (77-54). 

Los jugadores entrenados por Alberto Muñoz dieron cuenta de una superioridad física importante. Era paradójico ver adversarios que parecían altos, vistos en otros encuentros que cuando se enfrentaban a ellos, no se les veía ya tan altos. Era algo que se repetía a cada encuentro. Pero por encima de ello, del Real Madrid nos ha gustado que sepan tener un criterio sobre esa estructura. Asumen su superioridad y se apoyan en ello. Correcto. Sin embargo, en Endesa Basket Lover nos agradaba percatarnos cómo siendo conscientes de su ventaja, sacaban el máximo rendimiento aplicados en conceptos básicos, muy claritos y bien adaptados. No era una cuestión de jugar en cinco contra cinco y avasallar en el rebote ofensivo para sumar y sumar, apoyados en sus capacidades atléticas. Ellos incrementaban el tempo de partido las más transiciones posibles, solían dar velocidad a sabiendas de su físico y adaptándolo en el juego a una manera limpia y estética, lograban sus canastas y las consabidas enormes diferencias. Sus calles en contragolpes estaban perfectamente definidas (eso que en el baloncesto más elitista en ocasiones, no lo tienen tan claro), la ocupación de los espacios en tales transiciones rápidas era automática y así, ser capaces de encontrar a la misma velocidad que ellos ejecutaban, el fallo de la defensa rival. Todo ello en un concierto claro, donde los instrumentos y las notas sonaban nítidamente. Sin espesuras, con claridad en los conceptos.

Izan Almansa

Todo concierto tiene su director de orquesta y aquí tenían un auténtico privilegiado en la figura del base esloveno Jan Vide. Chico nacido en 2005 que con 1,94 de estatura, sabía de su enorme suficiencia para solventar, sea individualmente o apoyado en pases bien concretados con sus compañeros, sea en estático o en transiciones rápidas. Por tal motivo se erigió como el MVP del torneo. Es una delicia verlo jugar, incluso en categoría junior (participó en el Torneo Euroleague Adidas Next Generation hace menos de un mes en Valencia), primero, por su claridad de cómo funciona el baloncesto en su cabeza y segundo y más importante, porque hacía tiempo que no veíamos un juego de pies tan perfecto -y menos aún- en un chaval de su edad. Tras esa perfección de movimientos de tren inferior hay muchas horas de trabajo y perfeccionamiento en los gestos. Sesiones aburridas seguramente, marcadas por la reiteración, buscando el “10” si fuese una competición de gimnasia. Para que se hagan una idea, es algo semejante -y salven mucho las distancias- a lo que llevamos viendo en Bogdan Bogdanovic, tanto en sus años de Euroliga como de NBA. Arrancadas en bote, cambios de dirección, con las punteras perfectamente delineadas ante el nuevo rumbo, como incluso el pie atrás de contención al defensor y fijar una posición, antes de arrancar para recibir el balón de un compañero. Todo un escaparate de perfección en el movimiento con los pies. Sabe anotar y suple los tiros por elevación cuando entra a canasta (esas “bombas” tan usadas hoy día y tan inciertas en su porcentaje), por suspensiones cortas mucho más efectivas. Y todo ello, condensado en un chaval de carácter, con capacidad de liderazgo que intriga ver su futuro.

Junto a él, la conexión con el juego interior, era perfecta. Vimos el interior con mayor proyección de todos, el francés Alexandre Sarr, pívot con 2,03 de estatura (medida de inicio de temporada, creemos que es más alto y continuará su crecimiento) que, con diferencia, ha sido el pívot más atlético de todos en el torneo. De nacionalidad francesa, hermano del pívot de Wake Forest y Kentucky, Olivier Sarr (presentado en el draft NBA para este verano), su rapidez en todos los movimientos, tanto como la coordinación con su envergadura, lo hacían muy peligroso en defensa, llegando a intimidar tiros muy arriba y ocupar posiciones allá donde se le requería. Para los contragolpes, era una joya tener alguien así, con opciones de coger pases de “alley-oop” complicados. Está en sus primeros pasos en cuestiones tácticas, pero volvemos a reiterar, que lo que aplicaba el grupo, lejos de complejidad en los sistemas, lo tenía más que dominado. 

Jan Vide

Junto a él, el compañero cercano al aro que apuntalaba el juego interior, es el murciano Izan Almansa, ala-pívot de 2,03 de estatura (repetimos: estatura de hace unos meses, poco fiel a la actual), con más movilidad que Sarr, toda una delicia técnica que deberá seguir trabajando, puesto que sus posibilidades son enormes. Gran envergadura en sus brazos, muy elegante en sus gestos y muy buen toque en tiros cercanos a canasta, su meta será seguir trabajando para dominar espacios abiertos, porque con bote y sus condiciones (aún no domina el tiro a media distancia, pero su mecánica es como para llegar a dominarlo), el cielo es el límite para él. 

Mucha seguridad y versatilidad ha dado el alero madrileño Bruno Vidarte en suspensiones a media distancia y sabiendo jugar bajo el aro, como las arrancadas hacia el aro el escota suizo Kaya Mutambirwa. Y desde el banquillo, Abel Delicado como Adrián Bazaga, Jesús Vilasánchez o el tercer interior, el senegalés Serigne Fall, lograban tener una profundidad de banquillo a la que nadie más ha llegado. Para una competición de 7 partidos en 7 días, se torna fundamental. Jugase quien jugase, su defensa nunca desentonaba y el compromiso y la disciplina entre todos, era grande, quizás lo más importante en estas categorías. 

Alexandre Sarr

Claro que nos tenemos que detener en los nombres, porque de cara al aficionado, lo que más demanda es la imperiosa búsqueda de futuras estrellas. Pero tenemos que dejar claro que en el Real Madrid cadete, asumiendo el liderazgo de Jan Vide, todo es muy coral y los chicos están muy bien enseñados. Para dar el temario entero, tiempo tienen. De momento, las cinco primeras lecciones se las saben y las aplican con gran intuición. Y eso es un valor muy importante que en el staff técnico de Alberto Muñoz han sabido interpretar.