Golpe de efecto

Golpe de efecto

Antonio Rodríguez

              Pablo Laso confesaba al descanso del primer partido de la final de Liga Endesa, que cuando hay acciones, tanto positivas como negativas, fuera del guion que se pueda establecer, estas decantan. Lo que quizás intentaba no pensar que, inmediatamente después de haberlas dicho, a la reanudación del tercer cuarto entre su Real Madrid y el Barça, lo sufriese de manera tan cruenta.

              Fue Cory Higgins (26 puntos, 8 de 11 en tiros de campo y 8 de 10 en tiros libres) quien tirando de calidad individual, logró 14 puntos en los 7 primeros minutos del tercer cuarto, siendo el máximo baluarte del parcial de 0-16 en los azulgranas, disparando el electrónico de un 36-33 al descanso a un 44-53 en el minuto 27. No encontraron argumentos los madridistas para sus contragolpes y su sello que practica como nadie: arrancadas, parada en un tiempo y suspensión a 4-5 metros del aro. Con sus piernas y su certeza de ejecutar siempre la misma mecánica, imparable. Desde entonces, los jugadores dirigidos por Sarunas Jasikevicius ya tuvieron un ritmo marcado, que continuó Nikola Mirotic con 7 puntos más en este período.

              39-56 fue el parcial en la segunda mitad donde el F.C. Barcelona dio el golpe de efecto mostrando una variedad en armas mayor que el Real Madrid, que no pudo contar aún con la dirección de Nicolás Laprovittola, añadido a las bajas consabidas de Thompkins y Randolph desde hace meses. Ni tan siquiera la diferencia en el rebote ofensivo de los madridistas (21 a 9) les pudo sostener en la avalancha de acierto rival. 12 de 16 en tiros de 2 puntos y 5 de 12 en triples fueron números de tiro en azulgrana de la segunda mitad, que daban por pensar en una heroicidad local si se pretendían contrarrestar. Y el Real Madrid no tuvo acierto. 8 de 24 en tiros de 2 puntos y 5 de 15 en triples no pueden ser respuesta en los citados números de los últimos 20 minutos en sus rivales.

              Los blancos sufrieron las faltas personales, ingenuas faltas personales en varias de ellas, de dos jóvenes que en la tesitura en la que se encontraba la plantilla de Pablo Laso, eran fundamentales. Carlos Alocén y Usman Garuba (30 minutos, con 8 puntos y 2 de 10 en tiros de campo sumando los números de ambos) no tuvieron la calma para aguantar su ímpetu por el partido en pos de poder permanecer más minutos en cancha. Cosas más que lógicas de la edad.

             Jaycee Carroll, saliendo en el tercer cuarto por primera vez desde el banquillo, solo sumó 3 puntos. Y este sí que es un problema madridista, puesto que siendo uno de los baluartes de la temporada, no se ha encontrado en su mejor condición ni física ni mental en estas fechas, entre sobrecarga en sus músculos y saturación de ‘kilómetros recorridos’. En este Playoff, Carroll está en 6 de 21 en triples, (promediando un 28,6% de acierto), muy alejado de su aportación habitual, aparte que en los dos últimos encuentros su promedio en minutos ni tan siquiera ha lleado a 8. Y sin su principal argumento en el lanzamiento exterior, sus compañeros no han encontrado sobrellevar tal bajón estadístico.

              Por su parte, el Barça, que era una incógnita en su visita al WiZink Center tras las dos pobres actuaciones que había tenido a domicilio en las eliminatorias por el título, alineó todas sus armas y las fue aplicando poco a poco, bajo la batuta y la sabiduría de Nick Calathes. El greco-americano ha vuelto a coger, ya en plenas condiciones físicas, el liderazgo y provocaar el daño que solía hacer y en especial, al Real Madrid durante esta temporada. 12 puntos como cómputo particular y hacer mover las piezas para volver a consumar un nuevo capítulo este renacimiento asombroso en Pau Gasol (8 puntos y 8 rebotes en 16 minutos de juego), así como que Brandon Davies volviera a sus números habituales (13 en la tarde del domingo).

              Y todo ello, con un tremendo esfuerzo y etudio defensivo, sobre todo enfocado en la dirección y la amenaza exterior rival. El trabajo de Adam Hanga, del propio Higgins, de Kuric y Bolmaro fue ímprobo, acabando por cercar las habilidades de Sergio Llull y Abalde, dejando a Rudy Fernández y Fabien Causeur reducidos a algunos fogonazos y debiendo llevar el mayor peso en la zona, con Walter Tavares (16 puntos, 7 de 13 en tiros de campo y 11 rebotes) en la brega de la zona, porque Vincent Poirier, a pesar de su gran trabajo reboteador (6 capturas ofensivas), no pudo brillar en ataque como en la eliminatoria frente a Valencia Basket.

              La final está en 0-1 y en la Ciudad Condal, con el run-run de poder celebrar en poco más de 24 horas, un más que deseado título liguero. Sí, en baloncesto se debe dar golpes de efecto y si se tienen individualides y hombres que pueden certificar victorias por sí solos, como el caso de Cory Higgins, los títulos sí pueden verse más cercanos.

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