Momento Basket Lover de la jornada: Darío Brizuela o la respiración asistida

Momento Basket Lover de la jornada: Darío Brizuela o la respiración asistida

Antonio Rodríguez

              Es la segunda ocasión en la que se asoma por aquí, pero miren, es más que merecedor de este galardón por ser el protagonista del “Momento Basket Lover” de la jornada. Darío Brizuela volvió a resultar la salvación de Unicaja en el momento más comprometido, cuando su equipo se veía al borde del abismo. Conseguir los últimos 6 puntos para forzar la prórroga e iniciarla con una asistencia y otros 6 puntos para sentenciarla en sus primeros compases, es una heroicidad que se magnifica aún más cuando pensamos no ya en lo que ha hecho, sino en cómo lo ha hecho.

Un parcial de 3-17 en los últimos minutos, echaban por tierra todo el buen trabajo de los malagueños ante el Joventut de Badalona, enfrentados a una de las mayores exhibiciones ofensivas en el último cuarto que hayamos presenciado esta temporada. Los 17 puntos de Nenad Dimitrijevic (para un total de 27) fueron un regalo a la vista y un ejercicio excelso de fundamentos, liderazgo y convicción por arrancar la victoria. Cuando restaban 37 segundos y el base verdinegro asistió para el mate de Conor Morgan, el marcador subía hasta un 78-82 que olía a definitivo. Sin embargo, instantes antes, Darío Brizuela ya había mandando un mensaje.

Con un cambio de dirección sublime, siguió hasta el aro para culminar lo que previamente todos pensamos no-me-quedan-piernas-para-saltar. Como él es un superdotado físico, pensaríamos en una bandeja hasta con cierta comodidad. Pues fue capaz de subir el brazo por encima del nivel del aro para lograr uno de los mates más fascinantes de la temporada. Lógico que el narrador del partido, Fran Fermoso, amplificara su voz un grado más del ‘desgañite’, gritando “la Mamba vasca”.

Anotó dos tiros libres (para el 80-82) y Unicaja tuvo que encomendarse a ‘San Martín Carpena’ para que Dimitrijevic fallara los dos siguientes desde la línea del 4,60 y contar la última posesión con tan solo dos puntos de desventaja. La cantinela de Carles Durán del “quién marca a Darío” aleccionando a sus pupilos, temiendo lo que se le venía encima, retumbaba hasta con eco en el recinto.

              Y sí, cuando Jaime Fernández pasó a Brizuela, tenía claro lo que iba a suceder. Un bloqueo, encarar a Broziansky y … ¿saben qué es lo grande de este jugador? Su parada y su arrancada. De auténtico arte es ver cómo se para tras ir a gran velocidad y quedarse clavado en el suelo, sin dejar de botar. Los defensores deben frenar en seco y bastante ardua tienen ya tal tarea, como que al momento, ven a “la Mamba”, arrancar de nuevo con la misma potencia camino a la canasta. Y claro, claudican, mientras maldicen la falta gravedad cuando Brizuela se eleva y con las dos manos por encima del nivel del aro, deja una bandeja para empatar. Y estaban avisados.

              Nunca antes habíamos visto en un jugador español de menos de 1,90 de estatura dar esas zancadas, tener un segundo paso en su arrancada que parezca estar impulsado por una ballesta. Y a tal velocidad, que tenga la capacidad de pararse de repente, es mágico. Que sea solo el preludio para el plato fuerte: volver a arrancar. Son dos gestos en poco más de un segundo que debieran quedar en la retira de los aficionados hasta que podamos volver a verlo en jugadores de próximas generaciones. Es increíble.

              Y que en la prórroga, en la primera posesión diera una asistencia al corte de Deon Thompson, que en la siguiente, tras dos rebotes ofensivos de sus compañeros, el balón cayera en sus manos, esperando abierto bien posicionado para un triple, teniendo la absoluta seguridad que iba directo hacia el aro. Y que en la tercera jugada, anotase otro triple desde 8 metros, pudiendo tener posesión del balón tan sólo décimas de segundo… era digno de la mejor rúbrica. 30 puntos finales. Una firma que lleva su nombre y que de momento, a Unicaja le valió como la respiración asistida cuando estaba casi en coma. Que no se pueden permitir el lujo de perder muchos más partidos de cara a la clasificación para el Playoff. Y ver una victoria así, con tal belleza…

              La pena fue que se tuvo que retirar con un pinchazo en el gemelo que, esperemos, no pase a mayores (ni tampoco la lesión de Nenad Dimitrijevic, a pesar de sus gestos de dolor). El trabajo ya estaba hecho cuando se vio forzado a retirarse al banquillo, que no podía dar ni un paso más. Pues ahí lo tienen. El héroe para el Momento Basket Lover de la jornada. Un jugador capaz de ralentizar el tiempo cuando está en el aire, entrando a canasta y pensando mientras vuela para sortear el bosque de brazos. Un jugador diferente.

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