El momento Basket Lover de la jornada: Melo Trimble, fuego en la muñeca

El momento Basket Lover de la jornada: Melo Trimble, fuego en la muñeca

Antonio Rodríguez

              Pudo ser uno de los momentos de la jornada, cuando Melo Trimble, que hacía minutos levitaba medio metro por encima del suelo entre la bruma de su acierto, lanzó un triple desde la esquina y sin apenas seguir la trayectoria final del balón, se giró hacia su banquillo convencido de su éxito, provocando la sonrisa de todos sus compañeros en la celebración de la canasta. Era el 72-61 en el marcador en lo que parecía ser el arreón definitivo ante Monbus Obradoiro al inicio del último cuarto, en un gran e igualadísimo encuentro.

              A Urbas Fuenlabrada le había costado coger el pulso al choque en la tarde-noche del sábado. A Melo Trimble, mejor matizar, le estaba costando coger al choque, en lo que esto segundo era condicionante para lo primero: 2 tiros libres para 2 puntos durante todo el primer cuarto. Mientras su adversario, Kassius Robertson, la otra máquina anotadora, ya llevaba 11 puntos en su casillero (para un total de 28).

A partir de ahí y apoyándose en su “pareja de baile” en los pick&rolls, el recién incorporado a pista Kyle Alexander, comenzó a pisar la zona, soltar tiros cortos bombeados, dos metros antes de cualquier arrebato rival de taponarlos, rematar entradas y bombardear con triples. Comenzó a pasos y sin pausa, creciendo en su confianza cuando dominó desde su defensa de uno contra uno a los bases obradoiristas, a los que ya no les dejaba pensar. Anulado estos, los 31 puntos de los santiagueses en el primer período, se menguaron en 11 en el segundo.

Para ser elegido el protagonista Basket Lover de la jornada, no solo bastaba con firmar el momento descrito al inicio del texto, sino había que hacer algo más. Sobre todo, cuando la renta de 13 puntos no llegó a ser suficiente en los momentos finales. Tan finales como 37 segundos y verse 3 puntos por debajo (79-82), mientras controlaba el balón pensando cómo decidir. Y en un aventajado del playground como él, no hay nervios en sogas que amenacen, sino la frialdad en el instinto de ver dónde sacar tajada, estudiando la flaqueza rival. Y lo vio claro ante la disposición de bloqueo de su compañero Alexander y la mala colocación de Cohen para defenderlo, un metro por delante de lo que debía. Cambió de dirección, se fue hasta el otro lado y provocó el pánico de Mike Daum, que vio en su lado todo un camino expedito hacia el aro, con lo que arriesgó en olvidarse de su hombre y puntear en el intento triple de Trimble, con más ímpetu del deseado. Falta personal y tres tiros libres.

El que Melo fallara dos de ellos, quedó en el anecdotario fuenlabreño, puesto que ante el posterior error de Daum y su pérdida de balón ante la presión en la siguiente jugada, todos en la pista sabían quién debía jugársela. De hecho, Trimble recibió el balón de manos de Meindl, con la devoción en la entrega de un hijo pequeño a un padre, que pretende seguir divirtiéndose. Y la diversión se trataba de entrar a canasta tras recibir la falta de Ozmizrak, equilibrarse en el aire lo suficiente como para lanzar con la izquierda ante la oposición de Cohen y anotar lo que sería el 2+1 acrobático y definitivo. Así se las gastan los maestros de la pelota. 31 puntos, 10 de 16 en tiros de campo y 4 de 8 en triples. Fuego en la muñeca y hielo en su cabeza para decidir. Y avanzar un paso de gigante en las aspiraciones de permanencia de Urbas Fuenlabrada.