Monbus Obradoiro, entre la angustia y la convicción

Monbus Obradoiro, entre la angustia y la convicción

Antonio Rodríguez

              De angustia se catalogaba el partido entre Acunsa GBC y Monbus Obradoiro en los días previos. No era para menos: los guipuzcoanos contaban con 4 triunfos en las últimas 17 jornadas; los obradoiristas, remarcando aún sus urgencias, 2 victorias en las últimas 18. En su caso, la dinámica perdedora les fue hundiendo, pues si en su racha inicial de 7 derrotas consecutivas (del 27 de octubre al 13 de diciembre), los 6 encuentros jugados -descartando aquella afrenta en Tenerife, con un doloroso 107-62- se resolvieron por una diferencia de 5,8 puntos, en esta última racha de 1 victoria en las 10 últimas jornadas, el promedio de puntos de desventaja ascendió hasta un considerable 12,5 puntos. Y en ella incluimos el triple sobre la bocina de Darío Brizuela de la jornada anterior.

              De ahí, la citada angustia que citamos en la cabecera. La negación por pensar en derrota el sábado, era un ejercicio con el que habían trabajado a lo largo de la semana ambos contendientes. Y la diferencia entre mirar hacia arriba o intentar seguir respirando bajo el agua, la dieron los arreones de convencidos como Chris Czerapowicz, anotó 11 puntos en el segundo cuarto (18 en total) para aguantar a los suyos en el encuentro, cuando GBC jugaba con mayor concierto, tirados por Viny Okouo, que ya llevaba 13 puntos al descanso, castigando en la zona de forma constante.

              Y volvió a lucir la presencia en la zona de Steven Enoch. El que Laurynas Birutis vaya cogiendo ritmo poco a poco, no minimiza la aportación del estadounidense, que se encaramó como el líder en los santiagueses en la segunda mitad, con 11 puntos. La enorme diferencia de intentos desde la línea de tiros libres (10 intentos en los vascos, 23 en los gallegos), tuvo en gran medida, sus apellidos. (5 de 6, junto a los 5 de 8 del eléctrico Kassius Robertson), eran un martillo pilón que pesaba en los hombres entrenados por Marcelo Nicola. Contundente en la zona, con dos mates sensacionales y 17 puntos en total, se va notando un trabajo preciso del staff técnico de Moncho Fernández con él y por posicionamiento general, sobre todo en defensa, la mejoría es obvia. Claro que cuando toma decisiones puede equivocarse, pero no hay nada que no curen más sesiones de trabajo y algunos años de experiencia. La contundencia, sus buenísimas manos para capturar pases complicados y su suave muñeca para el tiro de media distancia, cada vez resultan más importantes y su presencia, más imponente (que el mocetón es muy grande).

              El último cuarto, más seguros en defensa y sólidos en la diferencia que se acercaba a la decena, Monbus Obradoiro fue apartando el espejismo que esta vez no se le escaparía el triunfo final (66-79). La alegría por poder respirar con profundidad y relax esta semana, les vendrá de perlas para el futuro próximo. Se quitaron algunos fantasmas y con 8 triunfos, aunque sigan en zona de peligro, podrán pensar con más frialdad y auto convencerse que las victorias, también van con ellos.

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