Zaragoza, este es vuestro momento

Zaragoza, este es vuestro momento

Antonio Rodríguez

        En letras grandes. Y con mayúsculas. En mitad del mayor momento de gloria de Casademont Zaragoza, cada partido en el Príncipe Felipe es un espectáculo. En este curso 19/20, Real Madrid, F.C. Barcelona y KIROLBET Baskonia salieron con el zurrón lleno de balones, por las abultadas derrotas que sufrieron. El público, entre incrédulo y asombrado, cae en la cuenta que lo más que puede hacer es disfrutar simplemente de lo que ve, celebrarlo y, entendidos como son en la materia, asumir con optimismo que este buen baloncesto es lo que toca vivir.

              Todo tiene un principio y una eclosión. Y tal eclosión fue el momento elegido mayoritariamente por sus aficionados, dentro de las cuatro opciones que dimos a elegir en ENDESA BASKET LOVER. Partir de 2013, de las primeras semifinales de Liga Endesa, de condecorarse como grandes. De nuevo. ¿Cómo es posible remontar un Playoff al mejor de tres partidos, tras ser humillados por un 80-42 el primer día? Pues esa es la magia de Zaragoza.

              Porque herir en el orgullo puede resultar peligroso. O como Rudy Tomjanovich inmortalizó tras el título NBA de 1995, “nunca subestimes el corazón de un campeón”. Nadie pudiéramos pensar que aquel plantel del entonces CAI Zaragoza, en 2013, llegase a tal nivel. Sabíamos de la progresión del equipo, de la revelación de Henk Norel como un faro que les guiaba (13,3 puntos con un 59% en tiros de campo y 5,9 rebotes), hasta que se destrozó la rodilla a menos de 20 días para el inicio del Playoff. Quizás ese 80-42 expresaba el pesar y la tristeza de un equipo que no supo asimilar la baja de su líder. Simplemente resultó ser un mal día en La Fonteta, porque su verdadero líder, estaba en el banquillo. Un hombre de la casa: José Luis Abós.

              “Ser entrenador es una carrera muy dura. Cuando empecé en esto, Miguel Ángel Paniagua (su representante), me dijo que se trataba de una carrera de fondo. Ha habido claros y oscuros, momentos en los que piensas que para qué dejaría el puesto en General Motors con lo cómodo que estaba y otros, como el que vivo ahora, en el que recibes el reconocimiento por parte de la gente y piensas finalmente que todo ha merecido la pena. Ha habido muchos que lo han intentado y no han llegado. En ese aspecto, he tenido suerte”.

              El segundo encuentro de la serie ante el favorito Valencia Basket fue de leyenda. ¡Tres prórrogas! para mostrar inquebrantable la voluntad del equipo de casa en el Príncipe Felipe. Una gloriosa matinal de domingo 26 de mayo de 2013 interminable, el del 122-120. Se rompieron todos los récords anotadores, el público acabó exhausto ante tantas emociones y cuatro finales, silenciosos ya engullidos por la angustia. Estos fueron los héroes de aquella mañana.

 

              Porque días después, tomaron La Fonteta, donde Valencia Basket aún perplejo, cortocircuitó y salió derrotado (77-83) y los maños lograron llegar a semifinales, lo que no habían visto en la ciudad desde 1989. Y con ello volvieron a honrar a la ciudad de Zaragoza, a aquel Iberia, al Helios y al antiguo CAI Zaragoza. Y se enfrentaron al Real Madrid en busca de la gran final de la mano de José Luis Abós, que empezó en el club desde las categorías inferiores, desde lo más abajo, hasta llevarles de nuevo a la élite, a la tercera posición liguera, tras los mencionados blancos y F.C. Barcelona.

              Hoy día, desde un sofá muy cómodo de seguir siendo terceros en la competición, de repetir nuevamente semifinales, esta vez con Porfirio Fisac al frente, el aficionado eligió aquella eliminatoria del 2013 como el momento estelar en la historia del club entre los que elegimos en Endesa Basket Lover. Tras muchas travesías, es un lujo enorgullecerse por momentos así.