La infantil consciencia de un gran momento

La infantil consciencia de un gran momento

Antonio Rodríguez

              La sonrisa de Arturs Zagars lo dice todo. La niña se llama Nora Justribó Arjorna. Y a sus seis añitos, arrancó este gesto al joven jugador de la Penya. Él, tan concentrado, con la mirada perdida, en su tercera titularidad con el Joventut. Ella, solícita y dispuesta, entregó el balón al árbitro principal Oscar Perea, tras recorrer el ancho de la pista portadora del balón. A su regreso, tocaba el maravilloso momento de chocar los cinco, brazo en alto, con los diez protagonistas del choque o, al menos, los más posibles. Eso bien claro lo tenía Nora.

              El Palau Olimpic de Badalona se derritió de ternura cuando vio a la niña plantarse delante de Zagars, cuya concentración le prohibía mirar algo más allá que de frente. Y aquí fue cuando nuestra protagonista se quedó quieta, imperturbable con la mano alzada para chocar los cinco ante un jugador que ignoraba todo lo que sucedía a su alrededor. Un segundo, dos segundos, tres segundos… toda una eternidad, que es lo que los pareció a los allí presentes, excepto para Nora, que no movió un músculo. Era su momento y era consciente de ello. Su paciencia tuvo premio: el joven Zagars bajó la vista y se topó con la candorosa mirada de la niña. Y como todos en las gradas, el jugador se arrancó con una sonrisa y chocó los cinco con esa manita firme. Miren la estampa, la abierta risa de Xabi López Arostegui y la sorpresa de Bouteille, viendo la fijación de esa figura de seis años en no moverse hasta recibir su premio.

              Se retiró saludando a todos. En la tarde del pasado sábado, era la imagen de Endesa Basket Lover, uniformada ella con el azul corporativo en su indumentaria baloncestista. La protagonista durante esos segundos. Ella, tan cerca de sus ídolos como pocas veces los había tenido, disfrutando en su infantil consciencia de su gran momento. Y el chocar los cinco, implicada en este festín con Arturs Zagars, pasaba por sus pretensiones. No se hable más. Nora, sencillamente maravillosa.