Iberostar Tenerife funciona

Iberostar Tenerife funciona

Antonio Rodríguez

              En Tenerife están de enhorabuena. Llevaban fechas detrás de fichar un ala-pívot para completar una plantilla al nivel de las expectativas que está creando. Mira, a estas alturas, ya busco lo mejor que haya en el mercado y nuestras posibilidades”. Las prioridades en enero, quedan un poco más al margen de Aniano Cabrera, director deportivo de Iberostar Tenerife. Todo ello, minutos antes de la exhibición del pasado sábado en Zaragoza (99-111). Hace poco menos de 24 horas, se hizo pública la contratación de Aaron White, ala-pívot procedente del Olimpia Milán, jugador de Euroliga que, tras promediar más de 8 puntos como jugador de rotación en Zalgiris Kaunas durante dos temporadas, apenas tenía ocasión de mostrar nada en 10 minutos de juego que se le brindaba en el Armani Exchange este curso. Por ello, el cambio de aires. Por ello, un refuerzo de plenas garantías en La Laguna.

              Aaron White procede la universidad de Iowa. Su baloncesto, como el estado, es recio, dispuesto a bregar ante adversidades y donde apenas existen florituras. Chicos de raza blanca (en los más casos) que procuran defender, asegurar su tablero y buscar polivalencia entre la explosividad en las facultades físicas de rivales con más ‘hype’, en una de las conferencias más potentes en Estados Unidos, la Big Ten. Allí se moldea a hierro y fuego, como con Luke Recker, Bobby Hansen o Brad Lohaus. De esa factoría procede White. No busquen entusiasmarse con sus acciones. Busquen hacerlo con su propio entusiasmo por el juego.

              Y llegará a un equipo, clasificado como cabeza de serie para la Copa del Rey y donde los más esperanzados les colocan en la final el torneo. Tiempo al tiempo. El Santiago Martín es una pista donde se juega bajo la presión de una afición fiel, pero donde hay más sueños que exigencias, por ello se trabaja tranquilo. Si el curso pasado fue decepcionante, borrón y cuenta nueva. Y llega Santiago Yusta, con la tranquilidad de saberse importante en este club y anotar 27 puntos en Zaragoza. De robar balones, de acabarlos en mates en medio de ese éxtasis de los 66 puntos en la segunda mitad. Donde Tomasz Gielo afina puntería en el triple (5 de 6 en la tarde del sábado) o Dani Díez vuelve a ser jugador de élite nacional. Y donde se encuentra uno de los jugadores más dominantes de la Liga Endesa, Giorgi Shermadini. Su juego en la zona es desequilibrante, entre otras razones, porque recibe los pases medidos del director de juego, Marcelinho Huertas.

              Marcelinho puede estar entre los 5 mejores bases que ha tenido la Liga Endesa en este siglo XXI. Es, sin lugar a dudas, uno de los mejores directores de la historia del F.C. Barcelona. Y eso es decir muchísimo. 36 años cargados de todo el talento y la imaginación que alguien quien asume que, su físico ya no es el de verdinegro o blaugrana y optimiza su talento. Era una apuesta que se hizo en Tenerife y donde ahora otros preguntan por qué no se atrevieron ellos. Afina el tiro exterior (3 de 5 en triples ante Casademont Zaragoza), sabe colocarse en líneas de pase para robar balones (nada menos que 5 recuperó) y da el pase donde debe darse. Todo bajo una mirada tímida, como que el protagonismo no fuese con él. Un líder bajo el foco que intenta evitar. Un líder, en definitiva.

              Por ello en el norte de la isla de Tenerife, cuentan con un equipo de baloncesto que roza las mayores glorias de su historia. Y ellos lo saben. Razón de peso más que sobrado para apostar por White, por seguir cosechando éxitos. Todo ello, desde los despachos de Aniano Cabrera, el despecho vecino de un cuerpo técnico liderado por Txus Vidorreta, sacando punta a uno de los juegos más preciosistas de la competición y un base que pone a ejecutar todo lo cocido entre esas paredes y despliega entre compañeros. Por todo ello, Iberostar Tenerife funciona.