David Jackson: horribles números en cinco partidos en Granada

David Jackson: horribles números en cinco partidos en Granada
Jackson en diferentes etapas

Javier Ortiz Pérez

Cuesta muchísimo encontrar a un norteamericano con peores registros que David Jackson en la historia de la Liga Endesa. De verdad, eh. Alguno habrá, pero lo suyo en la temporada 2005-06 con el Granada no tiene nombre. O sí lo tiene: auténtico desastre. Intentaremos no ensañarnos mucho, pero va a ser complicado.

Jackson, un base-escolta de 1,95, estuvo en la NCAA entre la universidad de Utah y la de Oregón, su estado natal. Desde allí saltó al profesionalismo en Corea del Sur y después a la CBA, donde hizo un par de acercamientos a la NBA, primero jugando la liga de verano con los San Antonio Spurs y después incluso firmando un contrato con Cleveland Cavaliers, aunque fue cortado en pretemporada. Era el verano del 2004.

En Siena.

En la 2004-05 tendría tres equipos: los Sioux Falls Skyforce, el Fenerbahce (cuatro partidos en la Euroliga incluidos) y finalmente el Montepaschi Siena, que intentaba por entonces asomarse a lo más alto en el baloncesto italiano. El siguiente verano volvió a intentar la NBA sin éxito con los Orlando Magic y encontró de nuevo cobijo en la CBA con los Idaho Stampede. Allí estaba cuando en abril de 2006 recibió la propuesta del Granada. La verdad es que mala pinta no tenía: estaba promediando 21 puntos, 3,3 rebotes, 4,8 asistencias y 1,3 robos en 36,6 minutos, participando en el All Star y ganando el concurso de triples, en los que acreditaba un estupendo 46,4%.

“Puedo anotar, puedo defender. Haré todo lo que me diga el técnico, lo que necesite, para conseguir ese objetivo. Lo demás me importa poco. Soy un jugador de equipo”, dijo en su presentación, en la que se confesó “emocionado y deseando que llegue el primer entrenamiento”. “Tiene carácter y sabe pasar, pero lo principal es que sus características son las más adecuadas para complementar a los jugadores que ya tenemos en la plantilla. Además, en su trayectoria siempre ha hecho mejores a sus equipos, y eso es importante”, terciaba el director general del club, Oriol Humet.

Con la camiseta del Granada.

Llegó el ansiado debut ante el Unicaja y el entrenador, Sergio Valdeolmillos, solo le puso en pista 12 minutos, en los que no anotó ninguno de sus cuatro tiros. En el siguiente partido, en Manresa (14 minutos), anotó  un  tiro libre, pero volvió a fallar los cuatro tiros de campo. Su estreno en casa, solo 6 minutos ante Valladolid, logró su única canasta en juego en España (de dos intentos). En la visita al Girona batió su récord de minutos (20). Y ya pareció estar sentenciado cuando solo jugó 1:33 frente al Pamesa, sin tiempo para tirar. Se habló en su momento de una tremenda falta de adaptación.

En total: 3 puntos, 1/12 en tiros de dos, 0/2 en triples, 1/2 en libres, 5 rebotes, 1 asistencia, 1 robo, 5 pérdidas (varias de ellas en pasos de salida), 8 faltas cometidas y 4 recibidas para un impactante -15 de valoración en 53 minutos en la cancha. Solo una victoria en cinco encuentros para un equipo que intentaba alejarse de los puestos de descenso (y al final lo conseguiría). El comunicado en el que se anunció la rescisión de su contrato no podía ser más previsible.

Ante Garbajosa. Seguro que esto no acabó en canasta.

Aquella terrible experiencia no desanimó a Jackson, que siguió jugando al baloncesto y haciéndolo bastante bien hasta la 2013-14 en la NBDL y varios países (Montenegro, China, Alemania y Holanda). En alguno de estos sitios hasta superó los 20 puntos de promedio. Al fin y al cabo, un mal mes, aunque sea en una ciudad tan hermosa como Granada, lo tiene cualquiera.