Juan Ramón Fernández: buena carrera, pero frenada en un momento clave

Juan Ramón Fernández: buena carrera, pero frenada en un momento clave
Juan Ramón Fernández a lo largo del tiempo

Javier Ortiz Pérez

Más que una simple promesa, fue una gran realidad del baloncesto español Juan Ramón Fernández, aunque no alcanzó los niveles de estrellato que durante una época se pronosticaron sobre él. Y es que iba para ‘grande’, primero en el Joventut y luego en el Barcelona, pero en su camino se cruzó una leyenda que jugaba en su misma posición y tenía sus mismas características, aunque un punto más de competitividad: Juan Antonio Sanepifanio, ‘Epi’.

Las comparaciones suelen ser odiosas, pero resulta inevitable hablar de Epi para referirse a Fernández y cómo su camino hacia la cumbre del basket nacional parecía bien enfilada. Su destino parecía marcado cuando nació en una ciudad que ama tanto la canasta como Badalona. Cuando se enroló en la cantera del Joventut continuó un camino que culminó en el primer equipo en 1974, con solo 20 años, y poco después participando muy activamente en la Copa de 1976 y, sobre todo, el título liguero de 1978. Se entendía a la perfección con Moka Slavnic, que solía encontrarle desmarcado para que clavase una suspensión tras otra.

Abajo, con el número 6, con la selección española en el Eurobasket de 1977.

El tiro era pues su mejor virtud, aunque también era listo, conocía el juego y podía ser una ‘lapa’ en el aspecto defensivo. La llamada de la selección española para el Eurobasket de 1977 se veía venir. Y en Lieja, aunque la cosa no terminase muy allá para el equipo, hizo buenos encuentros, como los 16 puntos que le clavó a la entonces todopoderosa Yugoslavia. Pero no se prodigaría mucho más en el equipo nacional, perjudicado porque en el verano de 1979 se le metió el servicio militar por medio y tuvo enormes dificultades para poder unirse a la concentración.

Justo entonces fichó por el Barcelona, pero no salió ganador de la competición con un Epi que eclosionaba y tampoco con el recién llegado Cándido Sibilio (que entonces jugaba más por dentro de lo que recordamos, por cierto). En tres años le dio tiempo, eso sí, a ganar otra Liga y tres Copas más, pero casi siempre saliendo del banquillo. Y ya se sabe que entonces se rotaba muchísimo menos que ahora.

Con el Cacaolat Granollers.

En 1982 buscó más protagonismo muy cerca, en el Areslux/Cacaolat.  Y lo encontró, como no podía ser de otra forma. Por poner un ejemplo, en la temporada 83-84, la primera que consta bajo el formato ACB, promedió 15,2 puntos en 32 minutos en pista. Casi siempre fue titular, encontrando muchas formas de anotar aparte de un tiro de tres puntos que por entonces no se utilizaba tanto como ahora. Ya no se movería de allí hasta la 88-89, cuando ya muy veterano escogió pasar los dos últimos años de su carrera en el Gran Canaria. Aún le dio para asegurar 10,3 y 7,7 puntos aquellas dos campañas y eso que ya rondaba los 35. Un ‘matador’ nato que solo sumando los partidos en la ‘era ACB’(que empezó cuando él ya tenía 28-29 años) alcanza los 239 (10,6 puntos en 28 minutos, 38% en triples). Seguramente sean casi el doble los que registró en la máxima categoría en total.

A menudo se ha hablado de su carácter tímido y quizá eso explique se haya mantenido en un discretísimo segundo plano todos estos años. Apenas se ha vuelto a hablar sobre él más que para recordar que es padre de otro ex jugador de la Liga, otro tirador fino como Marc Fernández cuya carrera se vio lastrada por las lesiones. Tampoco ha respondido a las solicitudes de entrevista de esta web.

Temporada 89-90 en Gran Canaria, la última como profesional.