Carta abierta a... Ioannis Bourousis

Carta abierta a... Ioannis Bourousis

Antonio Rodríguez

Un viejo conocido está de vuelta a la Liga Endesa y qué mejor manera que desearle nuestros mejores deseos a través de una carta abierta... ¡Aquí la tenéis!

Estimado Ioannis Bourousis:

La pasada semana leímos que tu fichaje por Herbalife Gran Canaria se había consumado, volviendo así a la Liga Endesa. Nos alegramos. Y la pena es que no hayas podido venir antes. Que desde tu marcha, hace tres años ya, en Endesa Basket Lover pensamos que ha sido demasiado tiempo. Como uno de los favoritos de esta casa, nos apenó tu adiós hacia tierras chinas, precisamente cuando más dominaste. Porque dominaste. 

Bien sabes que hay tardes que marcan la historia de baloncesto, nuestra memoria y la consciencia que, ni tan siquiera la derrota, borrará tales huellas. Una vez leí del gran periodista Luis Gómez algo tan bonito como esto: “Algunas veces, muy pocas, las crónicas deportivas giran alrededor del vencido. Quizá no sea lógico, pero sí justo. El vencedor, paradójicamente, se convierte en un actor secundario al que, podíamos decir irónicamente, no le queda más que la victoria”. Y sí, sucedió con tu equipo y especialmente contigo.

 

Con tu rito serio, tu mirada penetrante, trote cansino y kilates de calidad, pusiste a KIROLBET Baskonia a lo largo de toda una trayectoria en Euroliga en 2016, en la Final Four. Nada menos. Aquella tarde en Estambul y Fenerbahçe enfrente. Y lo que augurábamos como una jornada tortuosa ante Jan Vesely y Ekpe Udoh, se tornó en exhibición tuya, porque no había otra manera de ganar. Te los comiste con patatas, compañero. La grandiosa sensación que el imparable, eras tú. Pocas veces se ve tal superioridad, la capacidad de tener el poder de decidir. Y por ello, te sentó tan mal que Darius Adams se jugase aquel triple, porque no era la manera. Convencidos estamos que hubieses permitido lanzar ese triple al estadounidense previo paso, eso sí, del balón por tus manos. Tener -reiteramos- el poder y la sabiduría del cuándo y el cómo, para ser tirado en las mejores condiciones. Que un tipo de la vieja escuela como tú, respeta y gusta de respetar galones. Y en mitad de aquella batalla, en los últimos minutos, la disciplina deportiva roza lo militar para llegar al éxito: galones.

Porque, en pista, quien mandaba eras tú. Siempre tuvimos la sensación que esa condición era innegociable cuando aterrizaste en Vitoria. El que mandaba, eras tú. Que ya te encargarías de llevar al equipo a buen puerto. Casi con dolor vivimos el agotamiento personal en las semifinales ante el F.C. Barcelona, expectantes por ver una gran serie ante un rival superior sobre le papel. Aún así, eras capaz de obrar un pequeño milagro, como aquella canasta capturando un balón de lado a lado del campo, a una pierna, con un tipo colgado del brazo. Y no necesitabas gritar “and one!”. Era ya un hecho. La canasta y el partido. El epílogo de una temporada histórica en Vitoria. Porque ni había el dinero ni las aspiraciones que una década antes, pero ya estabas para marcar esa diferencia y hacer sentir a los alaveses que, en baloncesto, volvían a ser elegidos. Todo eso lo conseguiste tú.

Y ahora, hablan de tus 35 años. No sabemos cómo estarás de forma, pero 35 años serán benditos si juegas cómodo, satisfecho y con la libertad con la que te vimos por última vez por aquí. Ver al hombre determinante, el que surtía con todo tipo de pases desde poste bajo, con dobles marcajes, pero sin agobios. Templanza y superioridad. Tu sola presencia ya muestra a las claras un proyecto, la base de todo, para añadir un elenco de fichajes a quienes hagas la vida más fácil. Un ambiente diferente, eso sí, con la exigencia en Herbalife Gran Canaria de volver a la licenciatura que da Europa. Y en él, queremos volver a sentir esa expectación previa por ver un maestro de esto. Alguien que ejemplifica que, jugar a dos metros del aro, sea para anotar o pasar, sigue siendo hermoso y letal, pese a las moderneces que se quieren marcar algunos del “small ball” o no sé qué.

Que encuentres tu lugar, tu sosiego y que ante el nuevo cetro, gustes de su tacto. Diferente por el salitre, pero también candoroso. Y salgas a la pista y disfrutes, porque eso significará que los aficionados estaremos encantados. Que cuando zapeemos en las multipantallas de Movistar+, sea ejercicio obligatorio unos minutos de vistazo a tu equipo, porque con tu batuta, esa orquesta va a funcionar. Suerte en tu nueva etapa.