Real Madrid, campeón de la Liga Endesa: "De diez y media para once"

Real Madrid, campeón de la Liga Endesa: "De diez y media para once"

Es la obligación. “De diez y media para once” es virtud y disciplina condesada en una frase. El mandato de las tareas para el día siguiente: “De diez y media para once” dicha por Pablo Laso, citación para el entrenamiento, es una cantinela que se repite infinidad de veces durante el año, soporte de todos los sudores, alegrías y sinsabores que la sección de baloncesto del Real Madrid sostiene. El pasado viernes, Laso reconoció que “alguno me dijo que solo por no oírte mañana de diez y media para once, ya soy feliz”. Ya no era necesario más: se proclamaron campeones de Liga Endesa.

Ochenta y tres partidos oficiales durante esta temporada 18/19, pueden sonar a travesía casi eterna. Algunos de sus componentes rescatan a modo de sorna que, cuando coinciden con el equipo de fútbol en la Ciudad Deportiva de Valdebebas, estos les preguntan “¿otra vez viajando? Pero, ¿dónde vais ahora?” extrañados, en mitad de las tranquilas fechas navideñas. “No, no. Si volvemos de Estambul” le respondía Gustavo Ayón a Sergio Ramos. Entre medias, los días de ‘no viaje’ hay que seguir removiendo la cocción, que no se pegue, que se mezclen los sabores, que todo consiga uniformidad. “De diez y media para once”.

El Real Madrid vio la oportunidad de zanjar la serie final en el Palau Blaugrana en su cuarto enfrentamiento y no desaprovechó la alternativa. En mitad de un calor asfixiante que forma parte de la mística del recinto, esta vez pareció jugar más en contra de sus anfitriones, el Barça Lassa, que de los blancos. Porque en el último cuarto, los azulgranas se desmoronaron y arrodillaron viendo llegar los rebotes (que a esas alturas, meter, ya no la metía nadie) a los interminables brazos de Walter Tavares, como ilustramos en la foto, que se deslizaban por sus manos con la facilidad de cazas aterrizando en portaviones (hasta 9 ofensivos del caboverdiano). En ese escenario, el grito de liderazgo de Facundo Campazzo, posterior MVP de la final, se canturreaba entre esfuerzos por anticiparse y robar balones, no dar el más ligero atisbo de reacción al rival, por anotar un triple, por dar la asistencia a Tavares y poner el broche. Un último apretón para tocar la gloria de un nuevo título liguero, que en los ojos de los barcelonistas se veía ya perdido.

Y eso que Svetislav Pesic jugando con todas sus bazas, usó el quinteto más polivalente y más físico para la nueva -y cuarta- causa: Hanga, Singleton, Claver y Oriola. Fotocopias en estatura y condiciones para llevar rapidez, dificultades tácticas ganancias a su terreno. Sin embargo, desde los tres triples iniciales de Rudy Fernández, se intuía que la contienda esta vez, sería para el Real Madrid. Tan solo en dos minutos y medio, en los inicios del segundo cuarto, el Barça Lassa fue capaz de tomar la delantera en el electrónico. Acabaron exhaustos, sin golpe de respuesta, con su líder, Thomas Heurtel, en su peor partido de esta final de liga, intentando lidiar entre las defensas rivales y las reprimendas desde la banda. Su mirada perdida de enorme decepción en el banquillo en los últimos minutos, lo decía todo.

Los jugadores del Real Madrid agitaban, en cambio, toallas para oxigenar a sus compañeros en batalla, en busca de un último aliento que conllevaría la celebración posterior, tras la forja durante treinta y tantos minutos. La suya y la del cuerpo técnico, encabezada por Pablo Laso, estructura a destacar. Recordábamos hace poco, la primera final de liga que cubría la publicación “Gigantes del Basket”, un título del Real Madrid logrado también en el Palau Blaugrana. Era 1986 y los protagonistas, tan distintos, eran Corbalán, Iturriaga, Townes, Fernando Martín, Romay, Robinson y Del Corral. Con él, iba adjunto un artículo a modo de recordatorio de las 25 que habían conquistado hasta esa fecha. Durante los siguientes 25 años, 5 ligas, justo hasta la llegada de Pablo Laso en 2011. Desde entonces, otras 5 ligas. Definitivamente, una estructura muy a destacar.

Pues con este 35º título blanco, ponemos la rúbrica a este curso 18/19. Desde su pistoletazo de salida con la Supercopa santiaguesa, ya ha llovido. Desde aquí, desde Endesa Basket Lover hemos intentado plasmar lo mejor de cada fin de semana, de cada jornada, plasmando todo lo bueno de nuestra competición, hasta cerrar este cuaderno. Hasta que Felipe Reyes, levantando un trofeo más, silenciara eso del “de diez y media para once”.