Tan lejos, tan cerca

Tan lejos, tan cerca
Juan Antonio San Epifanio y Juanma López Iturriaga, viendo la final de Liga Endesa. ACBPHOTO / EMILIO COBOS

Antonio Rodríguez

Más que comprobado que a nuestros lectores de Endesa Basket Lover, les gusta la historia. A Endesa Basket Lover le gusta la historia y por ello, siempre que podemos, damos rienda suelta a nuestra memoria, a azuzar la de nuestros seguidores con jugadores de otra época que llenaron parcelas de nuestros entusiasmos pasados con sus canastas. E incorporamos historias, algunas poco conocidas, otras del saber popular, pero aún así nos vemos en la obligación de encontrar recovecos, intentando tocar áreas nostálgicas y nos enfrascamos en la ardua tarea de dar con las fotografías que más consigan inspirar.

El gran Itu, sorteando a Margall en su tiro a canasta.

El pasado lunes, en el Wizink Center, durante el segundo partido de la final, nos encontramos sentados en primera fila, expectantes y deseosos de ver un buen espectáculo, a dos de aquellos iconos que hace exactamente 40 años (como ya publicamos en nuestro serial “Verano del 79”) florecieron e hicieron grande nuestro baloncesto: Juan Antonio San Epifanio y Juan Manuel López Iturriaga, nuestros adorados Epi e Itu

Ambos, que a lo largo de 11 temporadas se convirtieron en enconados rivales con los dos clubes más emblemáticos de nuestro baloncesto, Barça y Madrid, Madrid y Barça, los que precisamente se estaban viendo las caras -y leyendo la cartilla, en un no menos enconado enfrentamiento-, paladeaban la rivalidad de lo que hoy toca vivir. Ellos lo disfrutaron y lo sufrieron año tras año, hasta que encontraban cada verano su remanso de tranquilidad, su tiempo de convivencia y amistad en pos de ensalzar las grandezas de la Selección Española. Tan lejos, tan cerca.

Itu y Epi, coincidentes cada verano desde que fueron adolescentes en el ramillete de lo más florido de nuestro país, el talento innato y el trabajo a destajo, valoraban y degustaban esta Final 2019 de Liga Endesa, de acciones espectaculares, intensidad que hacía saltar imaginarias esquirlas en sus protagonistas y comprobar que con los físicos de hoy día, se pueden hacer gestos con una precisión y rapidez en su ejecución, que en otro tiempo eran imposibles. No es solamente ver los muelles y la estampa de Jaycee Carroll en cada uno de sus cinco triples, sino cómo Facundo Campazzo es capaz de aguantar body-checks permanentes, porque forma parte del juego. Las carreras de Pau Ribas para recibir el balón y poder evolucionar con él o el primer paso de Thomas Heurtel que deja sentado a cualquiera. Todo ello, sin entrar a valorar posiciones interiores, donde lo que se repartía era todo, sin ningún dulzor en la tarea. La fascinación de estar en primera fila, es grande. Nuestra Liga Endesa, a estas alturas de competición, lleva a sus protagonistas al límite. Y eso, como profesionales e iconos del baloncesto que han sido, lo aprecian como nadie.

Epi, recursos infinitos para anotar.

Sin embargo, lo que ellos ya no perciben es el estudio metódico en la técnica individual para salir airosos en ciertos movimientos que aplicaban en sus días como jugador. Porque ya apenas se ven suspensiones a un palmo del defensor como hacía el gran Epi

Para sacar rédito a sus poderosas piernas y rascar décimas de velocidad en su mecánica de tiro, soltaba el balón contra tablero, aunque estuviese casi perpendicular a él, porque esa era la única forma de no ser taponado y subir porcentajes. Y tampoco se ve la habilidad de usar ambas manos en entradas a canasta con tal suavidad y recursos, en la misión de sortear fieros rivales con el ansia de taponar, como hacía el gran Itu y acabar anotando. 

Su repertorio era enorme y su último toque con la yema de los dedos, primoroso, tan elegante y suave como la rozadura del esférico con la red. Hay sellos que, aunque amarilleen con el paso de los años, siguen teniendo la misma belleza. Tan lejos, tan cerca.

Tan reciente que lo tenemos algunos, como tan lejos lo verán quienes no los vivieron. La fascinación que ellos sintieron desde sus asientos, con el máximo respeto del uno al otro, con el máximo respeto a los colores ajenos, viendo el show que Real Madrid y F.C. Barcelona ofrecen hoy día, es directamente proporcional a la que tuvimos algunos cuando éramos más jóvenes. Tan lejos, tan cerca.

 

             

Las alegrías con la Selección. Itu, a la izquierda, salta de alegría. Epi, en el centro y tapado, alza los brazos.