La mano que guía al cielo

La mano que guía al cielo

Antonio Rodríguez

Pues ya hay otro momento para la historia, gloriosa historia de la Liga Endesa. El triple final de Jaycee Carroll anoche resultó ser de aquellos momentos que quedarán grabados como día “D”, semejante al triple de Marcelinho, el de Herreros, el de Garbajosa, la entrada de San Eme… Tan solo un puñado muy selecto, que marcan nuestra historia. En el Wizink Center, pasadas las once de la noche, Jaycee Carroll sentenciaba con ello, el 2-0 a favor del Real Madrid en la final de Liga Endesa.

Una sucesión en la última jugada, desde la pillería que siempre hemos ensalzado en Rudy Fernández, su instinto y oportunismo para robar un balón, un vez más vital, a la sangre fría de Sergio Llull que vio en lontananza, a su compañero al otro lado, prefiriendo pasarle en el momento en el que un tiro suyo exitoso, de los que han ido construyendo su imagen y su grandeza, hubiese forzado una prórroga. Lo que vino a continuación, épico, cierto es que es un día más en la jornada de Jaycee Carrol, de fichar a la entrada como una rutina e irse a casa tras cumplir con honestidad la espera del jornal. Recibir, fintar al rival, bote y suspensión, lo ha realizado miles de veces a lo largo de un encuentro. En tipos como él, sí que se le espera la sangre fría que tuvo. Eso sí, como bien recalca el protagonista, había que esperar al tiro final de Hanga (que tocó el aro) y a partir de ahí “cogí el balón y salí corriendo como loco, hasta que me caí. Y luego, todos mis compañeros se tiraron a abrazarme”.

Zanjó con ese triple, el 81-80 final, el 2 a 0, símbolo estadístico de irremontabilidad en el Playoff por el título, satisfacción madridista y enorme pesar en los componentes del Barça Lassa, que llevaron todo el partido con la delantera. Una serie de errores en los últimos segundos, irremediablemente, les condenaron. Más allá de los 5 segundos de posesión, los tiros libres. En el último cuarto, 3 de 6 en jugadores que no fuesen Thomas Heurtel. Porque Heurtel convirtió los 4 que le correspondían. Él quería ganar este partido con enorme ansia y la última jugada del Real Madrid enterrará en la historia la sublime actuación del base francés. La otra cara del deporte.

Thomas Heurtel mostró, no solamente su talento, sino todos los deseos por ser líder, por ser infalible en muchas ocasiones y arrastrar a los suyos, aún luchando con molinos (los brazos de Tavares, de Randolph, de Ayón). Sus cambios de dirección y su decisión a cada entrada a canasta, resultaron encomiables y desalentador para los blancos, que se vieron incapaces de detenerle y tan solo sus minutos en el banquillo (sobre todo en el último cuarto, cuando tuvo que ponerse hielo en una rodilla dolorida) dieron algo de respiro a los hombres entrenados por Pablo Laso. En Endesa Basket Lover nos rendimos a la exhibición de un jugador, con sus 30 puntos y (10/13 en tiros de dos puntos, sobre todo en la zona, siendo un base) que resulta todo un lujo para nuestra competición.

Jaycee Carroll anotó 2 triples en el segundo cuarto, de 3 intentos. Fue el único entre sus compañeros, que se retiraron a los vestuarios al descanso con un 0/9. Y tanto Rudy Fernández como Llull consiguieron 2 más previos a los 10 minutos finales, mientras Carroll llevaba ya 3 de 5. Aun con todo, un 5/18 colectivo hundía las expectativas locales de remontada, porque por dentro, en la zona, estaba siendo una jauría, de lucha, de intensidad, de juego subterráneo, aflorando todo tipo de trucos para desestabilizar. Esta vez, baloncesto ahí, se vio más bien poco. Sin embargo, hay que decir que cada vez que se intentaba en la pintura, había que mostrar una determinación de elegidos. Por eso ambos están en las finales ligueras. Ahí era el todo o nada. O se mostraba la contundencia de los mates de Tavares o la determinación de Heurtel. Y entre tal papeleta, reconocer que el arbitraje, con sus virtudes y sus errores, a pesar de los piques entre jugadores y más en una jornada como la de ayer (algo de lo más lógico, en una finalísima), no perdieron en norte y no se les fue el partido de las manos. Con el reglamento en la mano, castigando todo lo sancionable, nos habríamos quedado mermados de jugadores y de su espectáculo mucho antes. Y supieron contener tales ansias entre los protagonistas, para que siguieran sobre el parquet y con ello, ganásemos todos.

Pues con ese guion en el Real Madrid del “hoy no entran los triples” (entre Campazzo, Rudy y Llull: 3 de 16), que sea la línea quien acabó sentenciando, es paradójico. El 5 de 7 de Jaycee Carroll llegó como un Maná para guiar a los suyos hacia el 2-0, camino del ansiado título liguero. Fue La mano que guía al cielo. Tan simple y tan devastador como eso.