Herbalife Gran Canaria de futuro... y presente

Herbalife Gran Canaria de futuro... y presente

Porque el presente del conjunto claretiano estaba azul oscuro más que dorado. El caso es que, en una situación tan complicada, el pasado domingo realizaron un gran esfuerzo como para vencer en la pista de Iberostar Tenerife (86-90) y devolver esperanzas a sus aficionados de poder salir de su desconocida posición en la cola de la clasificación (actualmente, 7 victorias y 15 derrotas). Y ello tiene mucho mérito, porque se pararon, miraron a los ojos por unos instantes hasta que cayéramos en la cuenta. “¡Eh! Que somos nosotros. Los mismos que conseguimos plaza para Euroliga la pasada temporada”.

Pues sí, un armazón muy parecido que se ha visto a la deriva entre el oleaje de dos aguas con mucha virulencia. La Euroliga es un premio, pero hay que afrontarla como la carrera de fondo que es. Agotadora para quien no la conocer. Y la Liga Endesa les ha puesto en pistas en las que han estado a punto de vencer… para no hacerlo en ninguna que no fuese suya. Hasta el pasado domingo.

Atrás quedan malas elecciones en fichajes y una planificación que fue cambiando de rumbo según venían las olas -mala cosa-, contando que su travesía es más larga que la de sus semejantes (que Las Palmas están en un punto muy alejado de cualquier plaza europea). Atrás quedan dudas sobre el rendimiento de unos hombres que salieron con una enorme convicción en el Santiago Martín. Simplemente demostrando su valía. Son humanos y cuando los tinerfeños se pusieron por delante, podrían albergar dudas, porque el miedo es gratis y humano. Y las dinámicas perdedoras, inyectan sin saberlo mucho de ese miedo. Pero no lo permitieron casi en ningún momento y salieron con la satisfacción del deber cumplido.

Aprovecharon sus opciones (24/26 en tiros libres, algo increíble) incluso en un día aciago en tiro, como Clevin Hannah (2/10 en tiros de campo. Pero 12/12 en tiros libres), salió el talento en toda su diversidad, como el canastón de Siim Sander-Vene en suspensión, como esa entrada de D.J. Strawberry cuando vio la debilidad defensiva en la zona por unos instantes. Marcó tiempos como un maestro y ofreció confianza. Y toda la lucha de la nueva adquisición, Jacob Wyley, ala-pívot que debió jugar como pívot sin serlo, bregando frente a uno de los mejores centers de la competición, Colton Iverson, yendo al límite y sabiendo que le tocaba usar sus faltas personales en ocasiones, pero no cediendo ni un centímetro. Quizás esa fue la filosofía de Herbalife: un paso atrás, ni para tomar carrerilla. Esa agresividad es un magnífico soporte para sostener a sus compañeros. Y Wyley lo da.

Tras esta victoria, salta la noticia ayer del fichaje de Pedro Martínez -presentado hoy- en su nuevo periplo grancanario, el tercero. Un paso más en volver a encontrar en el pasado, la identidad como el club modélico, de la escalada permanente, de subir peldaños con seguridad y no a base de brazadas en aguas bravas. “He venido porque creo en este club”.  Y en ese ejercicio están sus fans. Ya les dieron el pasado domingo una dosis de lo que ha debido ser y no ha sido hasta ahora, con la llegada de un técnico con la reputación de Pedro Martínez (servido por Víctor García en una bandeja más brillante, por su honestidad y su último éxito tinerfeño), pretenden que todos canturreen la misma sintonía. Y salir del agua, que ya les toca.