Laprovittola, divisar 40 puntos

Laprovittola, divisar 40 puntos
Hacerlo todo muy fácil.

Antonio Rodríguez

Hay algo que siempre nos fascinó de Nicolás Laprovittola. Él, que se mueve en otra dimensión espacio-tiempo, no le importa introducirse en las entrañas del monstruo de la zona, cual Sigourney Weaver rodeada de embriones amenazantes y dobles dentaduras. Sin miedos, como si el balón fuese un arma arrojadiza que controlase el escenario. Y salta. Y en toda esa maraña de brazos dispuestos a taponar, a intimidar y cortar líneas de pase, es capaz de ver la minúscula rendija en las defensas rivales. Divisar en la brumosa lontananza una opción idónea a quien enviar el balón. Y en su minúsculo salto, darle tiempo a dirigirlo al objetivo marcado, el más preciso, el más dañino. Y repetir este ejercicio a cada partido en un desafiante juego del “más difícil todavía”.

Habilidad entrando a canasta.

Nico Laprovittola encontró su sitio en Badalona. Curiosamente en la tierra de las cosas bien hechas, de enseñar el detalle del juego en busca de su perfección. La tierra de la ortodoxia a base de repeticiones, para que el producto resultante no tenga ni aristas ni fisuras y se corran pocos riesgos. Y ahí apareció él, en la tierra más contradictoria, con su hoja de ruta dirigida por la improvisación, el instinto sin guion preconcebido ni nada que se le parezca, para salvar al Divina Seguros Joventut el pasado curso. Salvarles de… mejor ni pensarlo.

Hay días en el que el riesgo es grande y acaba perdiendo muchos más balones de los que la parroquia quisiera. En Lugo perdió hasta 8 de ellos, 7 ante MoraBanc Andorra o el aciago día en Zaragoza. 6 en 2 ocasiones y 5 en 5 enfrentamientos. En 7 partidos, no ha repartido más asistencias -él, que es un especialista- que pérdidas ha cometido. O sea, que lidera la Liga Endesa en asistencia (6,5 por partido) y también en pérdidas (4,8). Es lo que tiene vivir al filo. Por ello, a todos nos mantiene en alerta permanente.

Laprovittola puede hacer todas las diabluras posibles en las profundidades de la pintura, porque siempre amenaza con el tiro. Saltando a una pierna o a dos, cercano al aro o no tanto. Impulsándose en vertical o echándose hacia delante o hacia atrás. Es como una especie de “Valdis Valters versión siglo XXI”, donde todo parece sencillo, todo tiene sentido. Y luego, posee un excelente tiro exterior. Y los días en los que el balón le sonríe y entra… pues 40 puntos. ¿Saben que es el 5º jugador en los últimos 10 años de Liga Endesa en el que se ha apuntado a las cuatro decenas en anotación individual? Pues en ese selecto club está. Un base, un organizador, un catalizador de todo el juego.

Todos nos hicimos eco de tales 40 puntos en la última jornada ante Herbalife Gran Canaria, un equipo muy peligroso por su enorme potencial y su necesidad de victorias. Capaz de anotar 14 tiros de 20 intentos, 7 de ellos triples (de 10 intentos), soltando el balón con la naturalidad con la que él lo hace, que parece estar en el patio de casa con una canasta plegable y pelota esponjada.

Aquí, en Endesa Basket Lover nos vimos en la obligación de ensalzar todo lo que Marko Todorovic hace por los verdinegros. Su facilidad para distribuir como el dominio del poste bajo en todas sus facetas, le convierten en una kriptonita en el núcleo de todas las defensas. Pues el combo Laprovittola-Todorovic, dos puntos tan distantes donde entra la inventiva en el juego, está siendo una tortura para los 11 rivales que ya han claudicado en 18 jornadas, algo impensable en el arranque de la competición.

Laprovittola, ver más allá de donde ven los demás.

Este base argentino de 1,90 y 29 años recién cumplidos, tiene que anotar para sentirse a gusto, para empezar a distribuir el juego. De hecho, en las 4 ocasiones en las que no llegó a 10 puntos, el Divina Joventut perdió en 3.

Porque no entendería el baloncesto sin meter puntos. Ahora, hace enorgullecer a la familia de la Penya llevándole a la Copa del Rey, a escalar los peldaños que la historia, aporreando la puerta mientras abre un anciano mayordomo de espera paciente, a la venida de su dueño. Divisar compañeros o divisar 40 puntos, como en su última actuación. Porque el Joventut es uno de los dueños de la grandeza de nuestra Liga Endesa y quiere volver donde le corresponde. Y si Laprovittola les sacó de las mazmorras, ¿qué no podrá hacer ahora?