Nuevas caras como buen condimento

Nuevas caras como buen condimento

Antonio Rodríguez

El mercado se mueve. Jugadores que se presentan en las plantillas de nuestra Liga Endesa, para reforzar estructuras, para suplir a lesionados o a los que tenemos que decir adiós. Últimas incorporaciones para encarar la segunda vuelta de la competición. A la última de Paul Zipser en San Pablo Burgos, un todoterreno alero alemán de enorme clase (nativo de uno de los rincones más atractivos de toda Europa, Heidelberg), llegarán nuevas caras. Como hace poco más de un mes Elijah Millsap o un par de semanas atrás, en Unicaja, Ryan Boatright. Y seguirán llegando nombres.

A nuestra competición hay que saber cogerle el ritmo y eso necesita de una aclimatación. Aquí, las decisiones individuales de tiro fácil con poca selección o defensas a “medio gas” se miran con ojos censores, tanto desde los banquillos como de la grada. Jugadores desde la Liga de Desarrollo de la NBA, escaparate para dar el salto a la gran liga y por ser tal, hay que ponerse bien cerca de la cristalera para ser visto -a base de estadísticas, preferentemente-, son aquí, digamos, “calmados” por el bien común. Otros, en cambio, con experiencia en otras ligas europeas, nos demuestran que como se defiende en la Liga Endesa, en ninguna otra parte. Y se les nota cuando se les ve sufriendo por las exigencias a la hora de intensificar lo que el gran Manel Comas llamaba “bajar el culo”. Francia, Turquía, Rusia, Italia… nada a como se hace aquí. Y se debe llegar a ese escalafón de compromiso defensivo.

Pasados esos obstáculos, es cierto que damos la buenaventura a todos aquellos recién aparecidos, que tengan eso que definía Andrés Montes, como la habilidad de los “funky men”. Que tengan calidad para hacer de este juego, algo atractivo. Que vean la opción individual como para ver la entrada a canasta, superando un uno contra uno claro, sabiendo que el hombre alto va a llegar tarde, arremetiéndolos como quijotes ante molinos, porque son pura explosividad (y como homenaje, la fotografía de Boatright). Que, para ellos, tener una opción clara de tiro de tres, sea disponer de 6 décimas en vez de un segundo. De esas acciones hablamos.

A Ryan  Boatright lo disfrutamos como privilegiados testigos en el Torneo Albert Schweitzer de Manheim en 2010. Y con escasos 17 añitos, veíamos un jugador con unas capacidades asombrosas típicas del más puro estilo de basket USA: bote muy potente y bajo de balón, jugueteando con sus larguísimos brazos, un arranque y primer paso explosivos para dejar cualquier rival atrás y lo más fascinante, la posterior parada para levantarse en suspensión. El tipo se clavaba como una ventosa, fijándose en el parquet en un escenario imposible tras la velocidad que acarreaba, para tener luego piernas y levantarse en suspensión, imitando a su ídolo de infancia, Allen Iverson. Del defensor, por ahí tirado en el piso, ni hablamos. Claro, era ver sus enormes pies y comprender dónde la biología ayuda a alcanzar logros que la física no llega. Boatright en Málaga, sea más importante o menos, hará vibrar. Porque por encima de muchas cosas, hay un público que abarrota el Martín Carpena, deseoso de ver acciones de esas que no parecen humanas.

Elijah Millsap es fuerte, es un todoterreno y ha adquirido un imponente tiro exterior, suficiente para abanderar futuras victorias de Cafés Candelas Breogán. La racha de triples en el tercer cuarto en Fuenlabrada, explican muy bien todas las sensaciones futuras que puede ofrecer. Rapidez de ejecución la que lleva por bandera, en un jugador que en su salto a profesional se dio cuenta que era pequeño para sus aspiraciones NBA y trabajó gestos como el del tiro para hacerse valer. Es fuerte, explosivo y con unas características atléticas de las que adolecían en Lugo. En el marco de estar Impregnado del compromiso que están mostrando en la plantilla breoganista, es de los jugadores que pueden ofrecer sustancia a la Liga Endesa.

Ese “condimento” que traen jugadores con características especiales, las que nos hacen vibrar y justificar la entrada y nuestro asiento, que nunca nos falten. Que nos empapen de su fantasía. Nuevas caras recientes y las que están por llegar, a las que siempre daremos nuestra bienvenida.