Valencia Basket: En tierra de campeones

Valencia Basket: En tierra de campeones

Antonio Rodríguez

Endesa Basket Lover tuvo la oportunidad de entrar en lo más profundo del actual campeón de la Liga Endesa, Valencia Basket. Tras despedir el mejor año de su historia, encaran 2018 disputando las mejores competiciones y entre oleadas de lesiones y exigentes calendarios, aferrarse a la brújula que les siga guiando al éxito.

 “¿Sabías que lo llamamos ‘hacer un Renfroe’? Cada vez que un tiro hace la corbata al aro y se sale, desde los cuartos de final de año pasado, lo llamamos así”. Jaume Ponsarnau, en su posición de entrenador asistente, vio desde el banquillo con la respiración cortada, cómo aquel tiro de Alex Renfroe se salió tras dar dos vueltas al aro. En el tercer y decisivo partido de cuartos de final con 66-64 en el marcador, el capricho del destino quiso que el triple del estadounidense acabara así, lo que supuso la eliminación del F.C. Barcelona de tan decepcionante temporada y la clasificación de Valencia Basket para semifinales. “Fue como una liberación” recuerda Ponsarnau. Tanto que, entre celebraciones en el vestuario, hubo alguien que llegó a intuir lo que el propio destino aún les tenía reservado. “Vamos a ganar el título” llegó a oír de Fernando San Emeterio. “Fue tal esa liberación, que Fernando, que nunca regala palabras, sintió eso”. Y caló. Y ganaron la final a quienes les habían dejado en la cuneta los años previos, el Real Madrid. Por eso, cada vez que vuelve a darse la ocasión en que alguno de los componentes pueda volver a repetir la expresión ‘el balón ha hecho un Renfroe’, una corriente de satisfacción recorre a todos. Porque veinte días después vino el título de liga. A Valencia. A la ciudad donde muchos pensaban que nunca llegaría.

“Dubi es loco, pero la liga es nuestra” tuvo nuevamente su momento en la Gala de los Premios GIGANTES. En este caso, cuando Bojan Dubljevic recogió el trofeo al “Gigante extranjero” alzando el galardón, cambió la coletilla final de la liga por un “Dubi es loco, pero esto es mío”. La ceremonia que otorga los premios más prestigiosos de nuestro baloncesto, tuvo especial protagonismo en los campeones: Valencia Basket. Galardonados también fueron Fernando San Emeterio como “Gigante nacional”, Joan Sastre al “Gigante mejor defensor”, así como el club al completo en el “Gigante club Liga Endesa”, irrumpiendo en la élite. El que la ceremonia se celebrase en l’Alquería, el espectacular recinto inaugurado en 2017 a la sombra de La Fonteta, tenía toda la justificación. Los vídeos que desfilaron como antesala y presentación a cada uno de los premios, volvían a recordar la hazaña de los taronjas el pasado verano. “Es que fue muy fuerte, algo increíble”, Guillermo Calvo, director de comunicación del club, vuelve a emocionarse con aquello. “La mejor sensación fue al día siguiente, cuando estaba con mi familia celebrando el título del club con la ciudad. Cuando eres consciente del logro, de la que se ha montado”.

Llegó esta nueva temporada y bajo la dirección del “Gigante Mejor entrenador”, Txus Vidorreta, se arranca con el exigente regalo de disputar la Euroliga. Y se gana la Supercopa Endesa y aparece el nuevo chico del barrio, Erick Green, como nuevo estandarte. Grandes ojos para una mirada tímida, líder del nuevo proyecto para Europa. Tipo feliz que resopla con alivio cada vez que piensa que su estancia en El Pireo expiró. “Estamos felices. Esto se parece mucho a la zona de California donde venimos” declara satisfecha la pareja del jugador.

 

Un nuevo año, nuevas circunstancias

La Fonteta está vacía. Gradas oscuras y un parquet iluminado en el que poco a poco van llegando jugadores. Todos al completo oyen un silbato. Es hora de empezar y lo primero que hacen es aplaudir, como si estuvieran en mitad de una celebración. Se reúnen en una piña, afianzando la necesidad de unos con otros y gritan “un, dos, tres, ¡Valencia!”. Guillem Vives y Joan Sastre se retiran a las salas de recuperación. Sentado en la grada, Vicente Raga, vicepresidente del club, charla con Chechu Mulero, su director deportivo. Le pregunta por Erick Green. Chechu llama por teléfono y le confirman que Erick está en la sala. Todos están preocupados por la evolución de las bajas. Tres cirugías y dos roturas musculares es para temer. Por ello, los jugadores en activo miman sus cuerpos con estiramientos antes de la faena. Tensores para los tobillos en sus primeros ejercicios, Rafa Martínez, el más veterano en el club, toma cualquier ejercicio con una concentración máxima. Quizás un cuerpo castigado por muchos años ya, obliga.

Lo que pudiera ser un entrenamiento más, se debe transformar en uno de recuperación. La noche anterior se enfrentaron al actual campeón de Euroliga, Fenerbahçe, con derrota por 67-80, realizando un notable esfuerzo, anotando un parcial de 48-24 a los hombres de Zeljko Obradovic en 20 minutos –desde el minuto 6 al 26- para enderezar un mal inicio. Tal esfuerzo se pagó al final. “Les dije que en el minuto 3 parecía que estábamos jugando un partido de fútbol, que íbamos empate a cero. En el minuto 6, parecía un partido de tenis, porque íbamos por detrás 0-15. Luego, Sergi –García- metió 5 puntos seguidos y empezamos a reaccionar. Está dando buen nivel competitivo y entrando bien en la dinámica” recalca Txus Vidorreta sobre su nuevo jugador. Un 17-29 en el último cuarto fue la muestra del fuelle que faltó en los locales. “Yo sabía que no podía contar muchos minutos con Fernando ayer”. San Emeterio acababa de salir de la enfermería y tan sólo disputó 5 minutos y 33 segundos. “Con los portentos físicos con los que tenía que lidiar, no podía”.

El entrenamiento continúa. Se busca la contundencia en las continuaciones a canasta de Bojan Dubljevic tras bloqueo. En la jornada anterior, Fenerbahçe apenas dejó opción a que se sacasen puntos desde ahí. Eso hay que corregirlo, como las jugadas defensivas en las que dejaron que Kostas Sloukas diera los pases en los pick&roll dentro incluso del semicírculo de los tres puntos. Detalles en la exposición del campeón de Europa. 

Lesiones, lesiones

Erick Green ha sido quizás, uno de los ejemplos de la travesía de Valencia Basket en esta campaña 17/18. Aparece un tipo en nuestra Liga Endesa que, no solamente se erige MVP de la Supercopa, sino que en la primera jornada liguera, anota 27 puntos en un 10/13 en tiros de campo. Un nuevo ídolo acaba de llegar. Pongamos un tope en su trayectoria hasta el 19 de noviembre, donde las lesiones en el equipo comenzaron a frecuentarse, con 9 jornadas de Liga Endesa y 8 de Euroliga a ese momento. Sus números fueron estos:

Posteriormente, obligado a dar el ‘do de pecho’ en Euroliga, sus números hasta la actualidad han sido los siguientes, en las 7 jornadas de Liga Endesa y 8 de Euroliga donde ha jugado:

Si en Euroliga las exigencias le han hecho mantener el tipo, en nuestra competición doméstica, sus números han bajado de forma dramática: menos minutos y menos efectividad. Hasta que se rompió. Correr por el Fernando Buesa Arena con fuertes quejas de dolor en el talón, hizo tomar la decisión que no participase hasta que no se reponga de su tobillo. Y ya son tres partidos sin jugar.

“Lesiones llaman a lesiones. Médicamente, está demostrado” confirma Txus Vidorreta con amargura. Y es que Valencia Basket se ha enfrentado de la forma más cruda posible a esta realidad que siempre se intenta evitar. No les ha sido esquivo. Lo que inicialmente pudiera suponer mala suerte debido a un calendario agobiante, ha acabado siendo toda una maldición en sucesivos capítulos, sin saber dónde está el final. Nada tiene de normal lo que está sucediendo en La Fonteta. Solamente Tibor Pleiss, Will Thomas, Aaron Doornekamp y Sam Van Rosson han podido jugar los 16 partidos de Liga Endesa y los 18 de Euroliga hasta este momento disputados. Txus Vidorreta se ha visto en la tesitura hasta en 137 ocasiones, con jugadores de baja en estos 34 choques de temporada. Desde el único partido que ha faltado Rafa Martínez en Euroliga o el recién incorporado Sergi García en el último de Euroliga también ante el Barça, hasta los 34 al completo de Latavious Williams y Antoine Diot, los 19 de Joan Sastre o los 15 de Fernando San Emeterio. Nada menos que 137. Demasiados.

 “Ahora mismo, los dos bases que hicieron campeón a Valencia el año pasado, Antoine y Guillem, están lesionados. El líder de este equipo, Fernando San Emeterio, se está recuperando poco a poco. Otro alero, titular, Joan Sastre, lesionado. Viendo el calendario, el martes es el día fuerte que tenemos para realizar un buen entrenamiento. Porque el miércoles no les vas a dar una sesión fuerte, que el jueves o el viernes competimos y ya llega el fin de semana. Y tienes lo que tienes. Pues el pasado martes contaba con siete hombres ‘y medio’ –porque Sergi es totalmente nuevo y tiene que acoplarse a los sistemas- y no disponía de más. Y tienes que echar mano de Josep María Puerto, de Hlinason y de Luis Ferrando”.  Vidorreta no sólo debe afrontar esta realidad de la que nadie es ajeno, sino que además intenta gestionar lo que tiene con el mejor de los espíritus. “Aquí hay que hacer un ejercicio de optimismo todos los días de entrenamiento. Y en eso estamos”.

La satisfacción en el rendimiento de dos veteranos

Entre tal situación, el compromiso de todos florece, crece y une. Estando en cuadro, el paso adelante que han dado Sam Van Rossom y Rafa Martínez está siendo loable. De Sam, el club contaba con todas las dudas. “Tras la segunda operación en la rodilla este verano, francamente no pensábamos que se iba a recuperar como lo ha hecho. Sí, te aseguro que nos costaba creer en él”. 

En Chechu Mulero recayó la difícil tarea de no renovarle, finalizada la pasada campaña, como para hacer estas declaraciones. La forzada baja de Antoine Diot, que aún no ha debutado en este ejercicio, hizo que pusiesen sus ojos nuevamente en él. La ciudad adora al base belga y eso fue definitorio. “Era honesto y sabía que la situación de no seguir, podía pasar. Ahora me encuentro muy bien, mucho mejor de lo que pensaba” afirma Van Rossom con una sonrisa de satisfacción inmensa. “Hombre, quien quiera ver los saltos que daba antes, no los voy a dar. Pero aquí estamos, aguantando”. Y encoge los hombros mientras sonríe, una de las personas más cercanas del equipo. Normal de su adoración por él.

“Yo sabía que el rol que iba a tener para este año, sería diferente, jugador más de rotación, con menos minutos” tenía más que asumido Rafa Martínez, “pero con la cantidad de lesiones que estamos sufriendo, es lo que toca y lo acepto”. Su 0/4 en triples ante Fernabahçe fue un ‘rara avis’, puesto que en Euroliga hasta ese partido, llevaba un notabilísimo 51,5%. Rafa las ha visto de todos los colores y ser un primer espada en esta nueva Euroliga para ellos (de 30 jornadas de liga regular), lo está asumiendo de la manera más estoica y profesional.

“El rendimiento de Sam y Rafa es increíble. Yo en la planificación de la temporada, cuando nos decidimos a fichar a Sam, iban ambos para jugadores de rotación. Y ahora mismo, es que están jugando entre 25 y 30 minutos. Porque les necesito. Y están dando un rendimiento tremendo. Pero se les está forzando. Y cuando estén fatigados por la acumulación de minutos, pues espero tener gente recuperada. Porque ya me contarás”. Coach dixit.

“Escribe lo que te dé la gana, pero, ponme bien, ¿eh?” se despide de la conversación Rafa Martínez. Los cuadros estadísticos de ambos muestran unos números que hablan por sí solos, ninguna necesidad de artificios.

“La Euroliga os viene grande”

 Jaume Ponsarnau encoge los hombros a la pregunta de cuántas veces ha escuchado esa maldita frase. No tiene nada que decir. A seguir trabajando. Txus Vidorreta lo tiene claro: “A nosotros, las derrotas en Euroliga nos fastidian. Pues claro. Esta mañana he ayudado a subir unas sillas pensando ‘mira, hoy ya he hecho algo positivo’, porque tantas derrotas… te planteas tu productividad –respecto a las diez consecutivas en Euroliga-. Pero es cierto que yo tengo una tarea que hacer y sé para quién la tengo que hacer. Y yo vengo de proyectos en los que he estado varios años y creo que esa es una de las razones por las que me han contratado en Valencia”.

Gestionar partidos cuando existen decepciones. “El partido aquí ante Estrella Roja Belgrado nos hizo mucho daño” coinciden tanto Rafa Martínez como Erick Green. “Esta Euroliga es muy exigente. Y si te das cuenta, hemos competido en casi todos. Yo sabía, por ejemplo, que ayer ante Fenerbahçe nos iba a faltar fuelle al final -declara Vidorreta-. Tú me dices que si dos de los triples de Aaron entran… pero es que a lo mejor no metió esos dos en el último cuarto, porque ya las piernas están, pero menos. Y estoy muy agradecido al club, porque se está haciendo el esfuerzo de volar en chárter incluso en algunos encuentros de liga. Si no, no llegamos”.

No quieren pensar en nada más que ir partido a partido. Con 11 victorias y 5 derrotas en la Liga Endesa, empatados por la segunda plaza, las 6 victorias y 12 derrotas de Euroliga les hace concentrarse no más que en el siguiente envite. La imagen que se dio ante el F.C. Barcelona, con el problema añadido de la lesión de Sergi García, contar nuevamente con Sam Van Rossom como único base y dosificar de manera milimétrica a los 9 con los que Vidorreta cuenta en la actualidad, fue excelente. De querer ganar, de querer seguir vivos. El triunfo final 81-76 fue un regalo para la afición y un ejercicio de seguir creyendo.

El presente…

Pasó por el triunfo ante los azulgranas, como el hecho más reciente. De lo que inspiraron. Para ello hubo que tirar nuevamente de la estrella del equipo, Bojan Dubljevic, que con 19 puntos (6/9 en tiros de campo y 6/6 en tiros libres) más 7 rebotes, volvió a ser el jugador en poste bajo que domina, que anota triples, que sacó de sus casillas a todos sus adversarios, incluido Sito Alonso, que en más de una ocasión parecía querer entrar en el campo para hacer la ayuda. La Fonteta como aliado. Y la historia continúa: Sam Van Rossom, 30 minutos, Rafa Martínez, 29 minutos y Will Thomas, 28. Y como una proclama del entrenador, “porque les necesito”, se sigue tirando con lo que hay.

…Y el futuro.

Y en los jóvenes, toca asumir la responsabilidad desde ya. Con la nueva adquisición de Sergi García, la apuesta es Alberto Abalde, que se tiene que forjar a hierro y fuego ante tantas lesiones. “Alberto Abalde siempre ha jugado en la Penya en la posición de “3”. Y yo le decía que quería hacer con él un poco como con Grigonis el pasado año, que jugase también de escolta” era la idea que mantenía Txus Vidorreta. “Ir acoplándole poco a poco. Y mira, esta temporada ha tenido que jugar hasta en cuatro posiciones, de uno, de dos, de tres y de cuatro. Que hubo un partido en el que Van Rossom se cargó pronto de faltas y hubo que echar mano de él y de Aaron como bases”.

Sus enormes fundamentos, su finura, su calidad técnica, en la gerencia de Valencia Basket gustaría que fuesen acompañados de más arranques de agresividad como los que a veces demuestra. Quien más apostó por él en su fichaje, Chechu Mulero, tiene un convencimiento. “Alberto creo que no sabe las facultades físicas que tiene y hasta dónde puede llegar con ellas”. Le cree mayor atleta de lo que muestra. Entre ‘comerse el aro’ en una entrada y doblar el balón, hay momentos en que no debiera dudar. Será cuestión de tiempo. “Él hace bien muchas cosas, pero supongo que con los años tenderá a coger un puñado de esas cosas y que las haga muy bien”.

Y esta es la realidad actual. De su día a día, su enfermería, su calendario loco, su entusiasmo y su l’Alquería, todo un orgullo teñido de taronja.

“Tengo que preparar el desplazamiento a Kaunas, que es dentro de seis días y entre medias tenemos que jugar dos partidos más. Es el próximo jueves y es que se me hace muy lejos” reconoce Alfonso Castilla, delegado del equipo. “Mira, tengo un cuadrante donde marco en naranja las actividades en torno a los partidos de casa. Y en azul, todo lo referente a desplazamientos y partidos a domicilio. ¡Es que yo no veo más que azul!”

“El lunes llamaremos a Kaunas, para que nos digan cómo debemos ir uniformados, si de azul o de naranja” elucubra Paco Plaza, utillero del equipo. “Porque como sea de naranja, que es el uniforme con el que jugaremos el martes ante el F.C. Barcelona, tendré que estar preparando la ropa por la noche, entre la lavadora y la secadora, porque partimos para Kaunas el miércoles por la mañana”.

Locomotora en la que está inmerso Valencia Basket en la actualidad. El club, no lo olvidemos, actual campeón de Liga Endesa. La memoria no debiera ser frágil. Que diez derrotas en un premio llamado Euroliga, no deben empañar aquella gesta, aquel Dubljevic, micro en mano, a Pedro Martínez empapado en el vestuario, a unos jugadores que no hacían más que gritar mirando al cielo, como asimilando en sus conciencias que lo estaban tocando. En tierra de campeones. Entrenamientos exigiendo a los veteranos, del día a día de “líneas azules”, de tratar de olvidar sinsabores y lesiones. O no.

“Este año es un aprendizaje, un enorme aprendizaje” con toda la sinceridad confiesa Jaume Ponsarnau. “Para todos nosotros y por las situaciones que se están dando, es un máster. Esto nos valdrá para mucho”.

AGRADECIMIENTOS.

A todo el club Valencia Basket por abrirnos sus puertas y ofrecernos tantas facilidades. A Alfonso Castilla, que nos puso la alfombra roja a todo lo que quisimos. A Guillermo Calvo y Álvaro Martínez Cantos, ejecutores de todo ello. A Txus Vidorreta por su apasionada charla, junto a Jaume Ponsarnau. A Paco Raga y Chechu Mulero, que siempre nos vieron con una sonrisa y como algo más que huéspedes en su casa. A Rafa Martínez, Sam Van Rossom y Paco Plaza.