Un regalo para Estudiantes

Un regalo para Estudiantes

Antonio Rodríguez

Día de Reyes Magos. Día de la victoria 1000 en la historia de la liga. La de Movistar Estudiantes ante el Real Madrid del pasado domingo (93-88) fue un regalo tanto para niños, los que acudieron con sus padres, con férreos y sentidos abrazos a sus juguetes, como para mayores, que algunos centenares de esas 999 victorias previas, habrán visto con sus propios ojos. Un regalo para todos, para la familia Estudiantes en esta Liga Endesa.

Porque además, buscando fidelidad a sus principios, al legado de una forma de jugar a lo largo de tantos años, los hombres entrenados por Josep María Berrocal brindaron a su público toda esa esencia, como un regalo con lazo. Coqueto, porque envolvía la victoria ante su eterno rival.

Y eso que desde un principio, el panorama se puso complicado. Pablo Laso, consciente de sus instrumentos, puso a Gustavo Ayón como titular en lugar de Tavares, porque de su movilidad pudiera sacar mucho partido, conocedor que una de las debilidades del plantel colegial es la defensa de sus hombres interiores. Y porfiando en ello (20 de los primeros 31 puntos del Real Madrid, fueron en la zona), lograron primeros parciales a favor. Sin embargo, ante un conjunto muy motivado, la vertiente a favor de unos, fue cambiando para otros (hasta igualarse esa estadística).

 

Llegó Shayne Whittington a Movistar Estudiantes con deseos, sobre todo, de divertirse jugando. Y a este pívot le gustan los lanzamientos triples, como para enarbolar un inicial 4-4 en los suyos (él, en particular 3/4) . Junto a sus compañeros, fueron ajustando defensa y sobre todo, robando balones. Y a correr. Y de esa agresividad y de esas carreras, a ponerse por delante en el marcador, todo uno. Y el viejo aficionado, que tan poco lo ha visto este año, suspiró un “ya estamos en casa”, porque tal cantinela le sonaba. Con los Ramos, Escorial, Vicente Gil, Azofra o Gonzalo Martínez. Pero le sonaba como algo “de casa”. Alessandro Gentile ejerció como líder anotador (sobre todo a campo abierto) con 25 puntos, transformando su 42,6% en tiros de campo, en un 57,9% (11 de 19), mientras el ídolo de los jóvenes, Darío Brizuela, con 16 puntos (7 de 11 en tiros de campo) logró secundarle con acierto.

El Real Madrid dominaba de forma abrumadora el rebote. Sin embargo, los estudiantiles lo hacían con las asistencias, evidenciando que sus canastas eran la respuesta de buena circulación a una defensa blanca que no llegaba a las últimas manos portadoras. Y con la defensa zonal que Pablo Laso impuso por momentos, tampoco. Y cuando el partido se jugaba en el último cuarto, las esquinas quedaron desnudas para que Gian Clavell anotara el triple que significaba casi la estocada. O que Omar Cook fuese tiñendo de azul el panorama.

A pesar de las amenazas blancas en los últimos compases, los estudiantiles supieron mantener la calma, conscientes que lo difícil ya se había hecho y no podían estropearlo. Cabeza fría y sobreponerse en defensa a sus errores en tiros libres… y el mate de Gentile para certificar su éxito con el 93-88 ya comentado. Y el Wizink Center se convirtió en fiesta estudiantil. En festividad de Reyes Magos para un bando, conseguir el “que salgan los toreros” una vez más. Estudiantes fue fiel a una forma de ser, como lo ha hecho toda la vida. La de ser agresivos, correr contragolpes y sentirse nuevamente ellos. Y de paso, dar una victoria así el día de Reyes, a modo de regalo para su familia.