Dani Pérez, poner el balón en su sitio

Dani Pérez, poner el balón en su sitio

Antonio Rodríguez

Baloncesto frenético, dinámico, de muchos espacios para los lanzadores de triples, que poco a poco se van reconvirtiendo en un tiro capaz por los cinco componentes en pista. El pick&roll, dividir balones a nada que se saca la ventaja, ocupación de esquinas… garabatos interminables e ilegibles en una pizarra durante un tiempo muerto. Entre toda esta revolución cestista, ¿tiene cabida, entre los combo-guards, los playmakers anotadores y los fenómenos del uno contra uno, el base nuestro, el clásico, el de toda la vida? ¡Por supuesto que sí! ¿Tendría cabida un Fede Ramiro en el baloncesto actual? Pues si le ponemos el físico apañadito de siglo XXI y que jugase con velocidad (la que tenía en el Real Madrid junior), pues casi seguro que sí.

Dani Pérez, actual base de Delteco GBC, es quizás uno de los mejores herederos de aquellos directores de juego que poblaban nuestras pistas. Y “vive” y muy bien en la Liga Endesa de 2018, porque tiene algo que remarca a cada actuación: sabe poner la pelotita donde toca, en el sitio exacto. Y eso, aunque parezca una mentalidad de siglo XX, porque suena a dar buenos balones a los pívots que dominaban hasta la década de los 80 cuando ganaban posiciones, hoy día profundiza en su importancia.

Las estadísticas dicen que Dani Pérez es el 4º máximo asistente de la competición, con 5,4 por partido. Saben que en Endesa Basket Lover no damos las estadísticas como argumentos, sino que nos apoyamos en ellas cuando queremos contar algo. Y con Pérez, se hace más acuciante incluso. Desde su vuelta a la máxima categoría del baloncesto español, tras su paso por la LEB Oro, su forma de jugar resultó herramienta fundamental en el devenir de su club. La pasada campaña, ensalzamos hasta el extremo que el éxito de este Delteco GBC residía, bajo la aplastante sensatez, como apuesta de Porfirio Fisac, en que eran la plantilla en la que más veces sus jugadores lanzaban los tiros que mejor saben hacer. En el baloncesto profesional, tanto el de siempre como el actual, esto es la madre del cordero. 

Y con esa receta, se pueden ganar partidos a rivales superiores. Y eso, es lo que los donostiarras ejecutaron el pasado curso y en consecuencia, se mantuvieron en Liga Endesa. Y Porfi tenía la seguridad que podía resultar, porque tenía a Dani Pérez en pista. ¿Que a Fakuade y Agbelese les gustaba acabar en transiciones rápidas, porque con sus cortas estaturas, en estático, el tema se complicaba? Pues a correr. ¿Qué a Jordan Swing dominaba las entradas por la izquierda? No te preocupes, compañero, que hacia allá irán los sistemas y los pases. ¿Qué Miquel Salvó, una de las sensaciones, desbordaba a sus rivales en espacios abiertos? Pues ya se moverá el balón para que tenga aclarados. Y todo así. ¿Entienden el mérito de Dani Pérez en todo este entramado? Era el brazo ejecutor. Saber en qué momento y qué jugador tocaba.

Este año, el equipo es entrenado por Sergio Valdeolmillos. Y desde estas líneas, desde Endesa Basket Lover, hemos de darle la enhorabuena. ¿A un equipo que lleva 2 victorias en 10 jornadas, en la cola de la clasificación, la enhorabuena? Pues sí. ¿Vieron el primer partido que disputaron ante Montakit Fuenlabrada, cómo eran sus tiempos muertos? A sus jugadores, más que pedirles cosas, casi les rogaba, intentando hacerles ver la lógica a todo esto. Y francamente, no salió mucho, porque la imagen fue muy mala (60-76). La pretemporada fue tortuosa y eso se notaba. Ya en Zaragoza, un puñado de días después, vimos más orden, más empuje defensivo, más diversidad y un partido que pudieron ganar, no supieron llegar a ello. La derrota en casa ante Iberostar Tenerife en la prórroga (73-79) dejó entrever que este equipo podía ganar. Y llegó su triunfo ante Herbalife Gran Canaria (74-63). Hay mucho trabajo entre la jornada 1 y la jornada 10, mucho. Lo podemos degustar a cada partido. Y para remarcar y optimizar el talento ofensivo de una plantilla muy justita (no nos engañemos), que tiene sus habilidades, como todas, está Dani Pérez.

Dani sigue dando el ritmo apropiado (este año un poco más lento, que las características del plantel son otras), sabe que tiene un aliado en el pase en Blagota Sekulic (tanto poste alto como poste bajo), sabe que tiene que se agresivo para salir de bloqueo y amenaza siempre con el triple. Y aunque no se prodigue mucho en ello (3 por partido), sí tiene un destacado 41% de acierto. Y cuando no toca levantarse desde el 6.75, ve que Viacheslav Bobrov es un tanque continuando bloqueo, además de un tipo muy efectivo cuando gana la posición. Que los saltos de Sekulic suben dos palmos menos que el jugador de hace 10 años y bajo el aro, hay que darle el balón en el momento justo. Hay que estar atento a Mouhamed Barro, porque cuando se arranca, lo más probable es que pueda anotar o forzar falta. Salvó, al que opinamos que le costó la adaptación a este nuevo curso, vuelve a su hábitat natural. Afloran Beka Burjanadze tras sus problemas físicos y Alberto Corbacho, cuya mano en la victoria ante los grancanarios (8 triples), también es resultado de un trabajo colectivo y de asumir que el tipo estaba ‘on fire’. Porque “Albertito” es capaz de esto.

Y todo eso, Dani Pérez lo tiene en su cabeza. Y ahí pone la pelotita. Hay jornadas buenas y malas en tiro en el equipo, hay rivales con mayor o menor calidad, pero toda esta sensatez, que nace del día a día de unos entrenamientos y es ejecutada en pista, tiene -junto a la inteligencia y practicidad del base mejicano Jorge Gutiérrez-, resultados, porque Dani Pérez está en pista. Asegurar hacer bien las cosas a cada partido, es de un enorme mérito. Y con bases como nuestro protagonista, cuyas estadísticas no son especialmente asombrosas (7,4 puntos, 43,9% en tiros de campo y las mencionadas 5,4 asistencias), se acerca mucho a asegurarlo.