¿Quién se acordó de la línea?

¿Quién se acordó de la línea?

Antonio Rodríguez

Con la mirada ya puesta en Tarragona en la próxima parada del Circuito Movistar, rematamos el balance de lo acontecido en Guadalajara con la evaluación de la nueva regla que se incluyó para este torneo: la ampliación de la anchura del campo, que suponía atrasar las líneas de banda medio metro más de lo habitual. ¿Alguien ha notado algo? ¿Nos hemos acordado de ello? No, ¿verdad? Pues ese es su verdadero éxito.

Que los “fibos” que instauraron la normativa actual, situaran la línea de tres puntos en 6.75, manteniendo las dimensiones de la pista, era para catalogarles de “genios” como bien hemos hecho en demasiadas ocasiones. Ha sido un soniquete con el que nos ha tocado vivir últimamente.  Que tras ver la experiencia en la capital alcarreña, la sensatez nos evidencia y nos da muestra -casi de alivio- de lo que la regla debiera ser, es irrefutable. En el juego del baloncesto hay que buscar la naturalidad, nunca lo contrario. Y que un jugador en la esquina con el balón, no pueda fintar y entrar a canasta, porque a nada que el gesto obligue a echar el pie atrás para el primer paso, le haga pisar la línea de banda, es antinatural. Si tal antinaturalidad es castigada varias veces durante cualquier partido, es cuando vemos el problema y que este acertado experimento, debiera ser una realidad y urgente.

Por supuesto que tiene sus contras. Que las defensas presionantes a toda cancha serán más complicadas, porque hay más pista que tapar. También los jugadores han crecido de tamaño y no hemos dicho nunca nada. No estar con los quebraderos de cabeza por cometer infracción en las situaciones de las esquinas, compensa cualquier “letra pequeña” que tenga esta medida.

La anulación -por castigo- de las faltas tácticas, el optar por el “paso cero” para ayudar evoluciones en carrera o hacer reversos, son situaciones naturales del baloncesto que se daban y se debían permitir (de hecho, se hizo durante muchos, muchos años). No se pueden coartar tales gestos. Y sobre esas directrices siempre se ha movido el baloncesto, deporte vanguardista (más, si lo comparamos con el fútbol) en su concepción y mejora de reglas de cara a un mejor juego y de paso, mayor espectáculo.

Y ahora estamos en mirar hacia Ginebra, en la sede central de la FIBA, esperando que medidas como esta se tomen, para que los jugadores dejen de torturarse con el “si piso...”. De verdad, no ha habido una contrapartida que diga que esta medida sea nociva para el baloncesto. Y el no acordarnos de la línea, es un alivio. Para jugadores, árbitros y aficionados. Tan fácil como tomar nota de ello.