Bajo la receta de Obradoiro

Bajo la receta de Obradoiro

Antonio Rodríguez

Al margen de resultados, en este primer Circuito Movistar estamos apreciando los bosquejos de los clubes participantes. Ni adivinar clasificaciones futuras se debiera pretender, ni sistemas que predominarán. Simplemente, intuir que las nuevas elecciones, los fichajes, puedan llegar a ser acertadas y con ellas, las plantillas puedan funcionar a tenor de la exigencia de su entorno.

Observando las evoluciones de Monbus Obradoiro y repetimos lo referente a resultados, obviando la severa derrota que encajó a manos de UCAM Murcia, podemos apreciar que han tenido una medida más que coherente para elegir sus nuevos componentes. Ellos tienen un baloncesto con sello propio, muy marcado por la figura de su entrenador, Moncho Fernández y han concretado unas adquisiciones que van de la mano con el baloncesto que quieren practicar. Sí, eso. El término perfecto pudiera ser “ir de la mano”. Su juego de bloqueos por línea de fondo para lograr tiradores libres en situaciones óptimas de tiro, así como oportunidades para sus pívots -los que bloquean, vaya-, convierten los sistemas en un baloncesto que se nos asemeja a un abanico entreabierto. Desde el ojo (la posición de base), se observa todo el amplio ramillete de varillas y ribetes que se abren, que hacen el campo muy grande y provocan una infinidad de posibilidades, como llevamos disfrutando tantos y tantos años.

Y para ello, comenzamos el repaso de las nuevas caras con un viejo conocido, porque hemos de decir que la adquisición de Kostas Vasileadis, afrontando su tercer periplo obradoirista, es de lo más acertado. Encaja perfectamente con todo lo comentado. Para el baloncesto de Moncho Fernández, creemos que sus habilidades encajan como el mejor juego del tetris. No sabemos si reeditará la excelsa actuación en la temporada 09/10, donde promedió unos destacadísimos 16 puntos y un 43,5% en tiros de campo, pero daría igual, puesto que su aportación será notable al margen de puntos. Él conjuga la rapidez de un alero para correr y el perfecto entendimiento de lo que supone recibir y tirar. Aprovechamiento correcto de los bloqueos y recepción fácil del balón. Saca ventajas antes de recibir y ofrece buenos ángulos para el pase. Añadimos que, sin estadísticas que poder ver (que no tenemos este valor a mano), puede ser uno de los mejores jugadores de Liga Endesa en fintar, botar y tirar. Cuando la ejecución del coger y tirar no sea conveniente, no fuerza, sino que usa el recurso de la finta, el bote y suspensión. Que tampoco de obceca en entrar hasta el aro. Esta joya de fundamento que manejaba Alberto Angulo como nadie, es vital como recurso en especialistas de esta jugada. Y Vasileadis lo tiene. Por ello, somos conscientes del valor que tendrá en Monbus Obradoiro.

En la misma onda, pero con tiros desde otras situaciones, el escolta alemán Andreas Odts dará unas prestaciones más que notables. Odts puede ser el exterior con más libertad para decidir cómo jugársela. Será algo así como el “Nedovic santiagués”, que en situaciones de emergencia, le dejen decidir en uno contra uno como crea conveniente, porque tiene recursos para ello. El germano posee unas notables condiciones físicas y excelente muñeca, primordial -una más- en ese difícil ejercicio de intentar hacer olvidar entre varios componentes del actual plantel, la alargada sombra de una estrella como Matt Thomas, actualmente en Valencia Basket. La unión hace la fuerza, ya saben.

Sigamos con la línea exterior. El jugador con -quizás- más categoría, pero que necesitará más tiempo de aclimatación y aprendizaje a lo que es nuestro baloncesto, es Kendall Stephens. En este Circuito le estamos viendo con un deseo enorme por presentar a todos su credencial de gran tirador, casi con ansia. Les podemos anunciar que sí, lo es. De hecho, quizás sea el mejor de todos. Ahora, necesita quitarse esa ansiedad por mostrarlo, que el tiempo se encargará de ello. Si dijimos en un artículo anterior que acabará gustando, seguimos convencidos de ello. Procederá a asumir unos sistemas nuevos de carretón más que de aprovechamiento del lado débil (que también y por lo que le usaban con más frecuencia en la universidad). Se deberá aclimatar a nuestra liga, a sus defensas y el conocimiento de los rivales -quién será más puñetero defendiendo y quién le dará vidilla-. Y sobre todo y aunque lo entrene, no es lo mismo lanzar triples a 6,30 metros de distancia, que a 6,75. Esa es otra muesca importante en su proceso.

Respecto a las incorporaciones interiores, pívots que deben tener claro qué hacer tras los bloqueos (indirectos la mayoría de los casos), nos gusta mucho la figura de Maxime De Zeeuw. Duro como suelen ser los buenos pívots belgas, tiene buen tiro exterior y mucha contundencia cuando recibe cortando a canasta. Será el bastión más seguro entre los pívots santiagueses tras la marcha de Pustovyi. Si Ben Simons sigue al nivel que finalizó la campaña anterior y Nick Spires está acertado desde larga distancia, todo el trabajo será mucho más fácil.

Expectantes por la adaptación de Triggvi Hlinason sobre este marco, al hombre interior que más le tocará echar horas y tomar importancia en su nuevo equipo, será a Vladimir Brodzianski. Su falta de peso y dureza bajo tableros, deberá reconvertirlo a base de experiencia, para vivir en la Liga Endesa. Sin embargo, no tomemos como vara de medir sus defectos, puesto que es un jugador curioso: no tiene buenos pies, pero sí buenos movimientos. Son lentos, pero los hace muy correctos y tal corrección técnica, da puntos. No es una gran amenaza anotadora, pero sí posee una correcta mano en lanzamientos exteriores. Es un hombre con el que se pedirá paciencia para una futura exigencia. Y es que, del eslovaco necesitan los gallegos.

Remarcamos a los aficionados de Santiago de Compostela, que olviden pronto el choque ante UCAM Murcia. Falta mucho trabajo por hacer y muchos sistemas que, aun aprendidos, se necesita una familiaridad con ellos en los jugadores. Se vieron demasiadas jugadas que no suelen ser tan habituales en ellos, mucho poste bajo en ellos, jugar entre pívots sin apenas espacios, triples con calzador... Situaciones explicadas por arranques individuales de sus componentes, puesto que la táctica está aún por pulir. Las aspiraciones de Monbus Obradoiro seguirán siendo las mismas, intentar no pasar apuros al final de la competición. En sus jugadores se buscan los menores errores posibles y optimizar todas sus facultades, porque no cuentan con un gran presupuesto para hacerse con nombres que por sí solos, puedan acaparar portadas. Su fuerza es el bloque y se sumergen en esa dinámica. Por ello, pensamos que todas sus adquisiciones tienen la simpleza y la dificultad de elegir exactamente, lo que va con los intereses de un estilo, un modo de jugar y entender el baloncesto. Receta que se adecúa a las exigencias de la afición.