Kendall Stephens, un tirador elegante para Monbus Obradoiro

Kendall Stephens, un tirador elegante para Monbus Obradoiro

Antonio Rodríguez

Viendo físicamente a Kendall Stephens, es impactante. Delgado, muy ágil, de brazos muy largos, cuando coge un balón para tirar a canasta, asombra por su enorme elegancia. Estéticamente, sus suspensiones son de ese tipo de suave lentitud, a lo Grant Hill, que embriagan. Y como es lo más y mejor sabe hacer, pues esa elegancia es lo que impera en su figura cuando se le ve evolucionar por la pista.

Monbus Obradoiro ha fichado uno de los mejores tiradores que se licenciaron la pasada temporada en la NCAA. Procedente de la universidad de Nevada Reno, cuando alguien supera el 40% en triples (en este caso, un 43,2% en su último año), es digno de destacar. Y han adquirido alguien que necesitan y, sobre todo, se adapta perfectamente a su juego. Entre bloqueos ciegos y carretones diseñados por Moncho Fernández, se acoplará muy bien, ante la falta de Matt Thomas este curso. Porque él, en la universidad, era el tirador que buscaba el ángulo y la línea de pase desde el lado débil, aprovechando que el foco de atención lo tenían los gemelos Martin. Se abría o se mostraba para recibir y tirar. No era mucho de recorrer a sprint las líneas de fondo como lo hacía Corbacho. Aun así, pensamos ¿qué más da que reciba corriendo tras un carretón o buscando líneas de pase desde lado débil? Al final, el gesto es el mismo. Sus manos son buenas y sobre todo, la colocación de los pies siempre es correcta para tener el cuerpo colocado al recibir y poder lanzar con mecánica rápida. Y no solamente eso, sino que tras bote, no pierde efectividad en la suspensión.

Mencionando a Alberto Corbacho, no tiene todavía su efectividad en el tiro exterior, porque Kendall cuenta con 23 años tan sólo. Eso sí, es más atlético que él y más jugador de contragolpe y entrando a canasta. Su defensa nos resulta curiosa. Es un tipo disciplinado y muy concentrado, todo para no llegar al nivel de esfuerzo al que no le gusta mucho llegar. Defendiendo el lado débil está muy bien, porque siempre tiene bajo su visión el balón y el hombre al que defiende, intentando que no tenga línea de pase. Pero siempre. Cuando toca la intensidad del uno contra uno, ya le cuesta más. Eso sí, partido a partido, lo han forzado a mejorar. Algo tan cierto como los principios básicos del baloncesto de su ex entrenador, Eric Musselman. Eric, hijo de Bill Musselman, un antiguo entrenador de Minnesota Timberwolves, con disciplina de hierro, exige mucho a sus jugadores atrás. Y en multitud de ocasiones, cuando alguien encaja dos suspensiones (aunque fuesen plenas de acierto) delante de las narices de uno de sus jugadores, ya sabía que lo siguiente era el camino al banquillo. Y eso, Kendall Stephens lo ha sufrido mucho este año.

Lo primero que hay que pensar es en su adaptación a una ciudad como Santiago de Compostela, a unos nuevos compañeros y un entorno con pocas similitudes al que ha conocido. Parece buen chico, tranquilo y frío. La frialdad que es tan valiosa en un tirador de élite como de él se exigirá en la ciudad santiaguesa. La de un tipo elegante que se meterá en el bolsillo por su plasticidad al aficionado, como gancho inicial hasta que conozca el día a día del Obradoiro. A partir de ahí, veremos el acierto de su fichaje.