Los Pirineos, para el ocio

Los Pirineos, para el ocio

Antonio Rodríguez

Y ahí les tienen. Son los jugadores del MoraBanc Andorra en medio de los Pirineos, encantados con pegarse un chapuzón en sus frías aguas a modo de relax -algunos más que otros, suponemos-. Ayer fue día de ocio para ellos, como víspera a los primeros entrenamientos de pretemporada y como reza el tópico, el “marco incomparable” lo tienen al lado. Los valles que rodean Andorra La Vella son un excelente reclamo. Aquellos que otrora fueron testigos de sudores, carreras y algún que otro desvanecimiento, ahora tienen el contraste de ser punto para sociabilizar y arrancar con buen pie. Ese “arrancar con buen pie” hace unos años, era más literal.

Pirineos como concepto en el mes de agosto era lugar de los primeros trotes de los jugadores, examen de su condición física y potro de torturas para entonarles. Base con la que sustentar los excesos exigidos durante una temporada que se avecinaba. Y como en fútbol hay entrenadores que tienen a sus pupilos aferrándose a sus más profundas creencias, todo por aguantar el ritmo impuesto, en baloncesto se ha pasado a una conversión más propia. “Ya es todo en pista y todo con balón -o la gran mayoría- desde el primer día” nos comentan desde el propio club andorrano. No es esa copia del fútbol de emplear gran parte del tiempo en carreras de fondo, que tanto extrañaba a muchos estadounidenses que aterrizaban por aquí. “No entiendo que, disputándose el baloncesto en un recinto de 28 metros, tengamos que correr subiendo cuestas por el monte” fueron de las primeras quejas de Audie Norris al aterrizar en nuestro país. Aquello se extinguió. “Efectivamente, hoy ha sido el primer día de entrenamiento y ha sido en pista, con carreras y gimnasio. Y aunque contábamos con pocos jugadores, es cierto que tocan balón desde la primera jornada de la pretemporada” nos cuentan desde el Real Madrid. “De hecho, hoy en pista, los preparadores físicos cronometran el tiempo de actividad” nos recalcan desde Andorra, separando todos los parones, sean recibiendo instrucciones o en estiramientos, de los ejercicios realmente activos. “Y nos consta que algunos preparadores físicos advierten a los entrenadores de la falta o el exceso de esos ejercicios activos” para poder regularlos.

El baloncesto ha cambiado. Ahora existen muchísimas rotaciones y se busca mayor explosividad, que el jugador pueda responder al umbral de intensidad -muy alto- exigido cuando salta a cancha. Lo de economizar esfuerzos, a no ser que sean estrellas rutilantes con muchos minutos, se ve muy poco. “Recuerdo que vino la Selección de Alemania a pasar unos días a Palma de Mallorca y entrenar con nosotros” recuerda Toñín Llorente, base del Equipo Nacional Español, en mitad de la preparación de cara al Mundial Junior a disputarse en la isla, en agosto de 1983. “Allí estaban Detlef Schrempf o Gunther Benkhe y cuando nos vieron las palizas que nos metíamos corriendo, la de kilómetros que hacíamos, nos decían que si estábamos locos”. La corta estatura de nuestro combinado, una óptima preparación física, remontándonos 35 años atrás, se encaminaba por ahí: correr muchos kilómetros. “En la casa de campo, corriendo en sesiones de mañana y tarde” recuerda Rafa Peyró, entrenador del filial del Real Madrid en la década de los 70, “Las distancias eran enormes. Lombao, que era nuestro preparador físico, les ponía como motos. Así pasaba, que al descanso los rivales estaban ya agotados y hartos de nuestras carreras”. Una tendencia muy española, porque acrecentaba y agudizaba nuestras armas de correr contragolpes e imprimir la máxima velocidad al juego.

 

Bernardino Lombao era uno de aquellos preparadores físicos más destacados. “No había una especialización. Aquellos preparadores físicos, la gran mayoría de ellos y Lombao es un claro ejemplo, venían del atletismo” afirma Javier Rubio, actual preparador físico del Montakit Fuenlabrada. “No había muchos estudios previos en los deportes de equipo. Hoy, muchos preparadores son ex jugadores de baloncesto, que conocen el juego, lo han disfrutado y sufrido y saben cómo aplicar sus conocimientos”.

Antes, con apenas rotaciones, muchos jugadores se aferraban a aquellos programas físicos, porque eran los convenientes. Que un jugador como José Luis Llorente corriese arriba y abajo a un ritmo trepidante los 40 minutos, necesitaba de recetas muy distantes a lo conocido en estos días. “Un jugador de baloncesto necesita otro tipo de esfuerzo o le interesa más. La metodología de hoy día se adapta a los estudios realizados” continúa Javier Rubio. “Lo cual no quita que todos tienen que tener una base mínima. Pero no es prioritario hacer esfuerzos prolongados. En la actualidad, se recogen datos de explosividad, tipo de esfuerzo y tiempo de recuperación, para que el jugador no se lesione, que es fundamental”.

“Recuerdo que en la etapa de Joan Plaza nos subimos a Ordino, en Andorra, en la primera fase de preparación física” nos cuentan desde el Real Madrid. “Ahora, si salen fuera,entrenan en las pistas de Valdebebas, donde hay un circuito para correr”. “Hace bastantes años fuimos a Ourense” recuerdan en Montakit Fuenlabrada. “Pero desde entonces, todo aquí. Piensa que los jugadores se cuidan muchísimo. Llegan con una condición física previa, como la que tenían hace 20 años en el mes de octubre. Antes, recuerdo que la pretemporada era para eso, para ejercitarse. Algunos incluso, llegaban a tener agujetas. Hoy, quien más, quien menos, tiene un trainer personal y dentro de su período vacacional y aunque descansen, vienen ejercitados. Hay una frase muy manida que dice que el entreno descansa y el descanso entrena. En estos períodos estivales, es muy cierto”. Su preparador físico especifica un poco más. “Ahora me gusta que se ejerciten en el parque que tenemos al lado del pabellón. Por diversificar, por oxigenarse. Que para usar el parquet tendrán tiempo y horas a lo largo de toda la temporada”. Dinamizar los entrenamientos, sea con balón o con juguetes. Se acabaron aquellos tiempos de primeras semanas, todo físico y sin balón. “Sí, ejercicios con balón tuvimos hoy, en nuestra primera sesión” confirman desde el Real Madrid.

Javier Rubio lo tiene claro. “Con estos estudios y lo que nos hemos ido adaptando, se ha mejorado mucho. Gracias a ellos, la progresión sustancial del jugador europeo pasa por esta mejora e incremento de su preparación física para enfrentarse a los americanos. Su cambio de fisiología ahora les hace poder competir en la NBA e incluso frente a sus selecciones. Antes, con sus presiones defensivas y sus transiciones, era imposible alcanzarles. Ahora, este tipo de trabajo, el análisis del deporte en sí y adaptar los entrenamientos a la exigencia del baloncesto, nos ha hecho mejorar mucho”.

Ya lo ven. Lejanos han quedado los tiempos de sudores pirenaicos. La evolución de los preparadores físicos ha girado tales tornas a otro tipo de trabajo. Labor oscura de la que apenas se habla ni se conoce. Aunque ellos tienen su momento de engalanarse, como el Congreso que ASEPREB (Asociación Española de Preparadores Físicos de Baloncesto) organizó los días 8 y 9 del pasado junio, donde tuvieron una excelente acogida de personalidades del mundo de la canasta, ya sean entrenadores, directivos o jugadores. Lugares para mostrar su vital importancia. Ahora, los Pirineos son rincón para sociabilizar y divertirse. Una mueca de resignación lamento se vislumbrará en la cara de Audie Norris y el reto de aquellas cuestas en sus maltrechas rodillas.

 

Nuestro agradecimiento al departamento de comunicación de MoraBanc Andorra, Montakit Fuenlabrada, Real Madrid y a Javier Rubio, preparador físico de Montakit Fuenlabrada, componente de la Asociación Española de Preparadores Físicos de Baloncesto, @asepreb).