Real Madrid: Oficio de campeón

Real Madrid: Oficio de campeón
(ACB Photo / Aitor Arrizabalaga)

Antonio Rodríguez

No es cuestión del chascarrillo fácil del “diga 33” como los dentistas. El oficio del Real Madrid de baloncesto para lograr su 33º título de Liga Endesa de su historia, es ganar. Así, como oficio. No dejar pasar la oportunidad de sentenciar cuando pudo, en Vitoria, en su primera oportunidad y ante un ambiente de lo más hostil (siempre desde los parámetros más maravillosamente deportivos). Y ganaron.

Porque lo que más destacó fueron los 17 puntos en el segundo cuarto (17, todos, toditos en esos 10 minutos) para encarrilar el partido final y acabar con 27 al final. Pero fue una avanzadilla para ver los mejores momentos de los blancos en toda la final. Tras el descanso, bajo el paso que marcaba Facundo Campazzo, el reloj desgranaba segundos, testigo del mayor orden y perfección en el juego colectivo de toda la serie final para los hombres de Pablo Laso. Pases, triangulaciones, canastas cómodas. En los momentos más comprometidos.

Precisamente, cuando KIROLBET Baskonia se le notaba con cierta ansiedad, sin la paciencia y el golpe de suerte que les faltó en el tercer envite, pero más acentuado. Marcelinho Huertas lanzó más tiros de los habituales, porque no veía claridad de pase. Sin alguien grande como para recibir en las alturas, que continuase bloqueos, con malas líneas de pase para los tiradores, los 24 segundos se acababan saliendo el balón de sus manos, en tiros que fueron forzosamente no deseados. Conduciendo aquello a un mayor juego individualista, donde ni tan siquiera el enorme talento de Rodrigue Beaubois podía solucionar, ni los arrebatos de liderazgo de Shengelia, al que ya le dolía todo el cuerpo.

(ACB Photo / Aitor Arrizabalaga)

El Real Madrid se ha hecho con el título liguero porque en cada de una de sus victorias ha podido destacar uno de los suyos por encima del resto. Uno diferente a cada capítulo. De Carroll a Tavares a Rudy. Todo asomando ligeramente la cabeza sobre el bloque, eso sí. El bloque de la eficiencia interior de Felipe Reyes y Gustavo Ayón (gran último encuentro), el de la clase de Trey Thompkins (¡qué final!), el del tiro de videojuego de Luka Doncic para rematar (el jugador con mayor valoración en la final).

Asombraba la plenitud anotadora de Jaycee Carroll, presentado previamente a este cuarto enfrentamiento como el tipo que anotó 51 puntos en 53 minutos en todo el Playoff final. Y se presentó convirtiendo sus 6 puntos en las primeras acciones del encuentro, yéndose en uno contra uno de su rival, en un paso evolutivo más de este hombre en perpetuo aprendizaje -sí, con sus 35 años. No importa-. Walter Tavares que vivió su menor participación en el choque que fue el epílogo, pero que dejó su huella y sus brazos inmensos en defensa. Y un Rudy Fernández que se sintió inspirado. Encantado, extrañado cuando sus triples no entraban (es que fueron 6/9), más sano, más despejado e inspirado. A la manera de Rudy, la del desafío permanente, la de dejar sin aliento.

(ACB Photo / Aitor Arrizabalaga)

Pues así se cerró este ejercicio 17/18 de la Liga Endesa. Con el Real Madrid como campeón liguero, con la misma receta que disfrutó hace 2 años, venciendo en tres choques del tirón tras una derrota inicial -ahora más difícil, pues lo logró con dos éxitos a domicilio-, exactamente la misma hiel que tuvo que tragar hace doce meses. Diciendo adiós a Luka Doncic, MVP de la competición, que a estas horas soñará con la green room y estar lo más alto posible en el draft de la NBA esta noche. Alguien muy, muy especial, al que hemos disfrutado hasta nunca saciarnos, pero sí satisfacernos plenamente.

Fin del cuento a esta Liga Endesa por esta campaña. Que los ecos sigan sonando en nuestras cabezas (alguno más desde nuestras páginas), sin prisas a que perezcan. Porque ha sido una final que ha valido la pena.

(ACB Photo / Aitor Arrizabalaga)